MACHU PICCHU: la ciudad Sagrada de los Incas

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En una de las estribaciones de la Cordillera de los Andes del Sur del Perú que van penetrando en la maleza de la selva oriental, en el Departamento del Cuzco, se encuentra enclavada como un nido de águilas, en las crestas casi inaccesible de los cerros, a 2,690 metros sobre el nivel del mar, la fabulosa ciudad de piedra de Machu Picchu, la Ciudad Sagrada de los Incas, Que constituye uno tic los más famosos restos arqueológicos de la Humanidad.

La ciudad de Machu-Picchu —a la que no llegaron los conquistadores españoles— permaneció durante siglos perdida entre la maleza de la selva que la había invadido, hasta que en julio de 1911 fue ubicada y descubierta por una Comisión Científica de la Universidad de Yale, presi¬dida por Hiram. A. Bingham.

Respecto a la antigüedad de la ciudadela existen diversos criterios.

Unos señalan que corresponde a la época Pre incaica y otros que es una muestra palpable del adelanto arquitectónico alcanzado por los Incas. Bingham considera que Machu- Picchu es la cuna de la civilización incaica y que de allí salieron Manco Capac y sus huestes a fundar- el Cuzco. Los arqueólogos Max Uhle, Walter Lehmann, Luis E. Valcárcel, Paul Rivet, Luis A. Pardo y otros, también sostienen que corresponde claramente a la cultura incaica por su semejanza con las construcciones de Ollantaytambo y el Cuzco.

Esta ciudad, perdida entre las nubes, las cumbres y la selva, casi inaccesible, dominando un paisaje geográfico sublime, rodeada de vertiginosos precipicios, se presume que estuvo habitada casi en su totalidad por mujeres. Hiram Bingham Hegó a establecer que de 135 esqueletos hallados en la ciudadela, 109 correspondía a mujeres.

Los diferentes sectores en que está dividida la ciudadela se encuentran en buen estado de conservación. Unos tres mil peldaños permiten llegar a sus plazas, adoratorios, andenes y sepulcros, pues sus graderías están admirablemente dispuestas.

En lo alto, sobre una colina artificial, subiendo por 78 amplios peldaños de una escalinata que se comunica con la Plaza Sagrada, están las cuatro terrazas del Intihuatana, en cuya cima, en un polígono regular, se levanta un bloque granítico. En el centro se alza un prisma cuadranglar, la pieza más importante, que servía como reloj solar. Y dominando todo el conjunto de Machu—- Picchu de piedra blanca que brilla al sol con grandiosidad impresionante, se alza al noroeste un picacho empinado, el “Huayna—Picchu, cuyo nombre significa “Cima Joven”, en cuyo trayecto hay grutas, cavernas talladas y misteriosas, terrazas y escalinatas empinadas.

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