El tamaño de las piedras no es igual. Hay de 4 metros de altura. Son generalmente alargadas.

“Estos monolitos tienen la particularidad de mostrar, salvo pocas excepciones, una cara anterior de tendencia plana, sobre la que aparecen figuras diversas de personajes engalana­dos y de seres sacrificados, de los que se muestran dorsos, piernas, brazos, ojos en serie, visee- ras… y cabezas corladas”.

En el monolito de la portada, que da hacia el Oriente, se ven imponentes guerreros ataviados, que son los vencedores, en paso de desfile y con la mirada hacia la entrada principal del templo; en tanto otros desnudos y descuarti­zados, representan a los guerre­ros vencidos en la batalla (V.D.O.), tétrica escena que, sin duda, sería como una adverten­cia para atemorizar a los extra­ños.

Destaca sin reservas -observa Samaniego- el edificio lítico de plañía cuadrada, esquinas curvas y con más de cuatro metros de altura. Así ornamentado en sus cuatro muros con más de 300 pie­dras -obtenidas de las canteras de Sechín- se distingue como el único monumento en toda la costa peruana que tiene litoescul- turas con claro mensaje del pasa­do. Es además una visible com­probación de que “no es patrimo­nio de los pueblos andinos el tra­bajo en piedra”.

El Complejo de Sechín debió ser multifuncional, destacando lo político religioso, aspectos que van unidos desde tiempos remo­tos. Su construcción habría sido llevada a cabo en los inicios (pre – incas) del Período Formativo.

Los guerreros Sechín fueron sumamente belicosos, a tal punto que hicieron de los sacrificios humanos todo un ceremonial, dentro del cual se destacan las “cabezas trofeo”, etc.

 

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