HISTORIA EN EL PORTAL DE CARNES

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HISTORIA EN EL PORTAL DE CARNES – Fotografía de archivo de nuestra municipalidad del Cusco.

Esta es una historia que de seguro muchos cusqueños han escuchado; en esta ocasión utilizaremos nombres ficticios para evitar confusiones y datos imprecisos. Valga la aclaración que en esta página tenemos como finalidad difundir datos curiosos que los cusqueños deben saber y se puedan transmitir de generación en generación contribuyendo de esta manera a mantener vigentes las ‘tradiciones cusqueñas’, pero al mismo tiempo mantenemos firme el respeto por las creencias religiosas de todos nuestros hermanos. Pedimos las disculpas del caso si es que en algún momento llegamos a atentar la susceptibilidad de nuestros seguidores.

Es sabido que muchos han pasado por el portal de carnes de la plaza de armas del Cusco y al ver hacia abajo se han dado con la sorpresa que entre las lajas de piedra que adornan el piso se pueden observar pedazos pequeños de ‘huesos humanos’ ¿Que representan? ¿De quiénes son estos huesos?.

Para dar respuesta a estas preguntas tenemos que regresar a inicios de la época republicana en Cusco, época en la cual era inquilino de la vivienda 236 del portal de carnes de la plaza de armas del Cusco Don Ceferino Montes, reconocido zapatero de la ciudad por su excelente y elaborado trabajo para las familias notables y para los personajes más importantes de nuestra ciudad. Don Ceferino vivía en esta casona junto con su hija Margarita Montes reconocida en la sociedad por su extraordinaria belleza quien era cortejada por decenas de muchachos en edad casamentera descendientes de las familias más ilustres del Cusco republicano, lastimosamente para estos jóvenes enamorados Margarita se consideraba una muchacha entregada a la vida religiosa, solo sentía amor por Dios y por su padre.
En los años que la familia Montes vivía en el portal de carnes, era Obispo del Cusco Monseñor Andrés de Vivanco quien consideraba a Margarita una hija predilecta por su entusiasmo e infinito cariño a la iglesia, la niña Montes ya había dejado de ser niña y se había convertido en una mujer hermosa inclusive para los ojos del Obispo quien muchas veces se culpaba por ver a Margarita como mujer y ya no como a una hija. Los días pasaban y Margarita se hacía cada vez más hermosa fortaleciendo de esta forma los deseos más oscuros de Monseñor Vivanco quien tenía como único obstáculo a Don Ceferino quien le impedía cumplir sus siniestros planes. Era el mes de Junio y muchas provincias del Cusco se encontraban de aniversario y en esos días le llega un telegrama a Don Ceferino pidiéndole con suma urgencia se haga presente en Sicuani (en ese entonces llegar a Sicuani tomaba por lo menos un dia) pero éste tenía mucho miedo de dejar sola a su hermosa hija. Sin embargo, Margarita le dijo a su papá que no se preocupe, que ella estaría bien y que cumpla con su deber que el llamado desde Sicuani debe ser muy importante y además ella se sentía segura por que Monseñor Vivanco (vecino de los Montes) estaba ahi para protegerla. Don Ceferino hablo con el Obispo y le dijo que fuera con tranquilidad que él se encargaría de proteger a Margarita durante su ausencia y es con esta seguridad que Don Ceferino sale de Cusco enrumbándose a Sicuani.

Ya en el camino Don Ceferino comienza a sentir una sensacion indescriptible, su conciencia le pide a gritos que regrese al Cusco, algo terrible estaría a punto de suceder, es así que el Sr. Montes regresa muy preocupado llegando a su casa al anochecer y al ingresar a ella se topa con una imagen espantosa pues Monseñor Vivanco estaba abusando sexualmente de la pobre Margarita quien pedía auxilio a gritos, tremenda fue la furia de Don Ceferino que se lanzó contra el Obispo y lo ahorcó hasta matarlo.

Al día siguiente muy temprano por la mañana una noticia en los periódicos horrorizó a todos los cusqueños. “ACTO REPUDIABLE CAUSA LA MUERTE DE OBISPO EN CUSCO – La noche de ayer Ceferino Montes y su hija Margarita fueron sorprendidos teniendo relaciones incestuosas dentro de su domicilio, Monseñor Vivanco defensor de la moral y las buenas costumbres en su afán de evitar este crimen aberrante fue víctima de estos despreciables vecinos y lo mataron sin piedad” – El pueblo dispuso el peor castigo para los Montes, a Margarita la pasearon desnuda por el contorno de la plaza de armas y luego la degollaron, a Don Ceferino también lo mataron y a ambos les quitaron los huesos para despedazarlos y colocarlos entre las lajas de piedra que se encuentran en la frentera de su casa (portal de carnes) solo de esta forma el pueblo recordara este horroroso crimen y nadie se atreverá a cometerlo otra vez.

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