Al haber visto  las incomparables bondades del  Pisco, y no sólo por  su exquisitez, sino  por  su gran legado e historia  como bebida netamente peruana,  sólo se puede sentir orgullo y agradecimiento,  por contar con una bebida inigualable. Así es el  Pisco, es Único, es nuestro. Por  todo lo que lo envuelve, desde  los  Piskos, estos ceramistas  por excelencia que elaboran los recipientes donde descansaba el Pisco.

 

Nuestro suelo que adoptó e hizo suyo el nuevo fruto venido desde  la tierra de la  conquista.

 

Los pobladores peruanos, que tomaron la vid con destreza y pasión para  hacer nuestro incomparable destilado.

 

Los pisqueros  de hoy,  productores y  consumidores que defienden y  promueven su consumo.

 

Por todo  ello y con estas líneas  hago un  llamado,  un exhorto, para que podamos acercarnos más  y conocer a nuestra bebida de bandera, una bebida maravillosa  que esta a nuestro alcance.

 

Un aguardiente,  sin lugar a equivocación,  el  mejor del mundo. Y  cuando se hable de  Pisco, no hagamos la salvedad de “Pisco Peruano” porque al decir Pisco, decimos  Perú.

 

Entonces, con una generosa copa de  Pisco puro, acholado o mosto verde, brindemos y disfrutemos,  como dicen los viejos conocedores de  Pisco.

 

 

“El Pisco se toma a besos”

 

¡A  tu Salud Perú!

 

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