ANONIMO (Often attributed to Vicente de Valverde, but more probably by Diego de Silva)

1539/1968     Relacion del sitio del Cuzco y principio de las guerras civiles del Peru hasta la muerte de Diego de Almagro.

Biblioteca Peruana, tomo 3, pp. 513-612.

Lima: Editores Tecnicos Asociados S.A.

 

 

5130001       RELACION DEL SITIO DEL CUZCO

 

5130007       ANONIMA

 

5130008       1535-1539

 

5150001  RELACION DEL SITO DEL CUSCO Y PRINCIPIO DE LAS GUERRAS CIVILES DEL PERU HASTA LA MUERTE DE DIEGO DE ALMAGRO

 

5150005      El tiempo que Hernando Pizarro venia a esta cuidad, con proposito que los vecinos della hiciesen servicio a V. M., como ya en la ciudad de Los Reyes quedaba hecho, habianle escrito al Gobernador, que el lnga, principal senor entre los naturales, estaba preso por sospecha que del su tuvo de querer alzarse, para que viese lo que era bien hacerse sobre ello. El Gobernador dor respondio que Hernando Pizarro venia ya de camino, que, llegado, el haria lo que le paresciese ser mas servicio de V.M., porque el traia poderes muy bastantes para todo.

5150015      Despues que alli llego, hallo no estar en la ciudad Juan Pizarro y Gonzalo Pizarro, que eran idos a castigar ciertos caciques que se habian alzado y muerto un espanol, hallando ya el lnga puesto en su libertad, a quien encarecio mucho cuanto debia al servicio de V. M., porque una de las cosas mas principales que en esta jornada mando, fue entender en su buen tratamiento, favoreciendole en su real nombre, de que el lnga se mostraba estar tan favorecido y contento, que no se sospechaba del ninguna ruin voluntad ni proposito. Hernando Pizarro, venido Juan Pizarro y Gonzalo Pizarro, hablo en el Cabildo cuanto convenia que los vecinos hiciesen a V. M. algun servico, pues estaban tan aprovechados de la tierra, y la Real hacienda tan gastada con las guerras del turco y franceses; desto se resabiaron muchos, y en tanta manera que decian el haber ordenado de si mismo este servicio por hacelles mal, a cuya causa quedo mal quisto de algunos, como V.M. adelante vera.

 

5150032      Estando entendiendo en la fundicion, vino nueva que el Collao estaba alzado, y los indios habian muerto ciertos espanoles que estaban en las minas, y que Villahoma, un indio muy principal a quien tienen ellos en la veneracion que nosotros tenemos al Papa, era vuelto de la jornada de Adelantado D. Diego de Almagro, con quien iba, y estaba por Capitan de la gente de guerra. Hernando Pizarro pregunto al lnga si sabia ser esto asi; el cual dijo, que era verdad que el Collao, estaba alzado, que el queria ir a conquistarlo, yendo su misma persona del dicho Hernando Pizarro con el y no con otro Capitan, y que Villahoma era cierto haberse tornado, mas que no estaba con los indios de guerra, ni fue en hacello alzar, sino que por los malos tratamientos que les hicieron las gentes del Adelantado D. Diego de Almagro, se habian alzado, y que Villahoma se volvio porque que asi mesmo le trataban mal y le querian llevar en una cadena, como llevaban a Paulo que es hermano del mismo lnga.

 

5160011      A este tiempo se publico entre los espanoles que este Paulo se solto al Adelantado, y que estaba aqui escondido. Desto rescibio la Ciudad muy gran alboroto, requiriendo a Hernando Pizarro prendiese al lnga, porque sin duda ninguna tenia a su hermano escondido, que si era asi, era muy claro indicio de se querer alzar. El lnga respondio a esto que se lo levantaban, por que en su voluntad jamas habia errado, que si Paulo fuera venido no habia causa ninguna para escondelle, que el queria enviar a llamar a Villahoma para que todos perdiesen la sospecha y se conosciese su intencion. Hernando Pizarro le dijo que lo hiciese, porque los espanols conosciensen estar muy enganados en lo que del sospechaban, dandole joyas que habia traido de Espana, regalandole y contentandole en todo lo que podia; de que al lnga se mostraba estar tan contento, que por ninguna via se podia sospechar del mal proposito ninguno. El cual didio licencia a Hernando Pizarro para salir a rescibir a Villahoma; el se la dio, y ambos a dos se vinieron a las casas del Sol, adonde Villahoma viniendo enojado de los espanoles que iban a Chile, le aconsejo que se alzase y no dejase espanol a vida. Acordado todo esto vinieron todos juntos a ver a Hernando Pizarro, a los cuales rescibio mostrando mucho contento con Villahoma; el lnga lo llevo a sus aposentos, y de ahi a dos dias vinieron con muchos principales a pedir licencia para ir a una jornada de aqui a un valle que se dice Yucay, para celebrar ciertas cermonias a Guainacaba, su padre, que estaba alli enterrado y tenia por costumbre de hacerlas cada ano. Tomada la licencia, partieronse miercoles a 18 de Abril, llevando consigo a Villahoma y dejando algunos indios principales que entre los espanoles eran tenidos por sospechosos, para con menos sospecha hacer lo que tenian determinado.

 

5170001      De ahi a dos dias de aqui partieron, vino un espanol, que a a la sazon estaba fuera del pueblo, a avisar a Hernando Pizarro como el lnga iba camino de Lares, que es un pueblo quince leguas de la ciudad, tierra muy fragosa a cuya cuasa creia sin duda ninguna que iba alzado, aunque le dijo ir a sacar cierto oro que sabia estar escondido en aquella parte. Hernando Pizarro, estando del muy confiado, no dio del todo credito a ninguna cosa, antes, por mostrar mas confianza, le envio a decir con indios que se diese toda la priesa que pudiese proque ya sabia que havian de ir a castigar los indios caciques que se andaban alzados en el Collao. El cual, no haciendo caso de esto, hizo una cosa digna de hacer memoria della, y fue que, estando juntos muchos caciques y personas entre ellos senaladas, mando traer delante si dos vasos muy grandes de oro, llenos de brebaje de maiz que entre ellos se bebe, y dijo: “Yo estoy determinado de no dejar cristiano a vida en toda la tierra, y para esto quiero primero poner cerco en el Cuzco; quien de vosotros penasare servirme en esto ha de poner sobre tal caso la vida; beba por estos vasos y no con otra condicion”. Muchos Capitanes, y entre ellos otras personas principales, se levntaron a beber debajo de la postura, que la cumplieron como V. M. adelante vera.

 

5170023      Sabado, vispera de Pascua de flores, fue Hernando Pizarro avisado por cosa muy cierta que el lnga estaba alzado con muy danado proposito; sabido esto se declaro con el pueblo diciendo las malas nuevas que del lnga tenian, y con los demas razon y experiencia comunico lo que para el remedio del dano que se esperaba era mejor hacer, y acordo de salir con gente de pie y de caballo en su seguimiento, antes que tuviese lugar para hacerse poderoso. Luego, otro dia, salio Hernando Pizarro con mucha gente, y como llego a Yucay y se informo adonde estaba el lnga no podian ir a cavallo, envio treinta peones que fuesen a dar en el; los cuales fueron, y considerando que por la dispusicion de la tierra ser muy mala, por ser en la sierra, podrian los indios desbaratarlos, fue con toda la gente que alli tenia en su seguimiento, yendo todo lo mas del camino a pie y los caballos del diestro, por no poder caminar a caballo: el cual hallo gente con tanta desorden, que a no socorrellos los mataran a todos. E como sin riesgo muy conoscido, por la dispusicion del sitio adonde estaban, no podian allegar a el, acordo que, asi por esta causa como por hacer mensajeros al Gobernador haciendole saber lo que pasaba, era razon retirarse, lo hizo asi enviandole las cartas con indios amigos.

 

5180006      En este comedio, habia venido un vecino a pedir licencia a Juan Pizarro, que quedo en la ciudad, para ir a unos pueblos suyos de donde se le vinieron a quejar sus caciques, diciendo que gente de guerra los destruia y robaba, adonde fueron tres espanoles y los mataron, porque todo era con cautela de indios; de los espanoles, que escaparon algunos, se supo la traicion. Juan Pizarro salio a socorrellos, y hallando rastro de los muertos y la tierra tan fragosa que era forzado entrar a pie paresciendole, con la gente que llevba, que era muy poca, no podia dejar de dar mas cebo a los indios, se volvio.

 

5180017      En este mismo tiempo fue Gonzalo Pizarro hacia la provincia del Collao, una jornada de aqui, adonde hallo tantos indios de guerra, que no pudo hacer cosa ninguna; todos tres hermanos llegaron a un tiempo a esta ciudad. Luego, otro dia, se supo como en Yucay habia mucha gente de guerra, y creyendo estar alli el lnga, dijo Hernando Pizarro a Juan Pizarro y Gonzalo Pizarro fuesen a dar en el; los cuales fueron, y antes que llegasen al rio que pasa por medio del valle, les tenian quebradas puentes, y no tuvieron otro remedio sino echarse con los caballos al agua. Los indios por defendelles el paso, y ellos por pasar, fue cosa muy de ver cuan bien lo hicieron los espanoles, porque ganandoles el rio, mataron muchos dellos, poniendose todos en huida.

 

5180031      Estando en esto, vinieron grandisimo numero de indios sobre la ciudad, los cuales se pusieron en tierra muy fragosa, porque toda la mas es ansi; Hernando Pizarro mando dividir la gente en dos partes; la una, con un Capitan, para que diese con ellos por las espaldas, y con la otra dio el por la parte de la ciudad, con tanta priesa y determinacion, que los indios desmayaron de tal manera que todos huyeron. Hernando Pizarro, paresciendole que era bien en los principios ejecutar para poner escarmiento en lo adelante, fue corriendo el alcance, hiriendo y matando en ellos, bien dos leguas; aqui murio un espanol que se desmando de los demas. VUeltos a la ciudad, vino luego Juan Pizarro y Gonzalo Pizarro. El dia siguiente, paresciendo sobre ella grandisimo numero de indios por todas cuatro provincias (porque esta fundada de manera que las divide todas cuatro, que son la provincia de Chinchasuyo, Collasuyo, Condesuyo y Andasuyo, y de todas vienen a dar en este pueblo), Hernando Pizarro, acordo, con todos los espanoles juntos, dar en una sierra fragosa, adonde estaba la goverbacion de COndesuyo; indios lo esperaron el pie della, a donde tenian hecha una albarrada, junto al rio. Hernando Pizarro y sus hermanos acometieron, con todos los demas, con tanto denuedo, que por mucho que hicieron los indios, no pudieron tanto que pudiesen defender el albarrada, porque arremetio Hernando Pizarro, y llego hasta dar con los pechos del caballo en el albarrada, que era toda de piedra seca, y hizo camino por do todos pasaron; los indios se comenzaron a mejorar en la sierra echando piedras grandes puestas a mano desde lo alto, mas todo les valio poco, porque Hernando Pizarro y los que le seguian les dieron tanta priesa, que les ganaron todo lo alto. Pusieronse en huida, yenyo siguiendo el alcance bien tres leguas, adonde se perdio de todos Juan Pizarro con tres o cuatro de a caballo; Gonzalo Pizarr lo hallo menos, y temia lo matasen, porque bien vio que iba solo. Se dio priesa a ganar un paso malo donde los indios lo habian de esperar, y si el no le tomara primero, no pudiera dejar de perderse.

 

5190028      Luego, otro dia, salio Gonzalo Pizarro a hacer guarda hacia la provincia del Collao, adonde fue acometido de tanta gente, que cercandole por todas partes, le pusieron en mucho estrecho; siendo Hernando Pizarro dello avisado, salio a socorrelle, y Juan Pizarro con el, con alguna gente de caballo que lo siguio. Los indios los esperaron en el llano, donde fue cosa muy de ver la escaramuza que anduvo, porque Hernando Pizarro rompio por uno dellos que era de los que peleaban con hondas y lanzas, y Juan Pizarro, dio en el otro que era de flecheros, adonde le mataron el caballo, y se vio en mucho peligro, y murieron otros dos o tres caballos. Viendo Gonzalo Pizarro el buen socorro, dio tanta priesa a los enemigos, que, volviendo las espaldas, se pusieron en huida. Del escuadron de Hernando Pizarro murio un espanol que se desmando, de los indios murieron muchos. Otro dia salieron Juan y Gonzalo Pizarro a desbaratar un escuadron de gente que se mostro en un cerro a la parte de Chinchasuyo; como se llegaron cerca los espanoles, los indios comenzaron a huir, hasta metelles en una celada de veinte mil indios, los cuales salieron a ellos con tan gran impetu y denuedo, que los pusieron en demasiada necesidad, porque la tierra es tan aspera, que los caballos no podian hacer cosa ninguna; a cuya causa, por mucho que Juan Pizarro y GOnzalo Pizarro hicieron, no pudieron tanto que, a mal de su grado, con la mayor orden que pudieron, no viniesen a espaldas vueltas retirandose a la ciudad. Los indios los venian siguiendo dandoles tanta priesa, que por el buen animo y orden de lo espanoles cuadillos, no se perdieron.

 

5200017      Entretanto que esto pasaba, los indios amigos, que estaban en la fortaleza, escaramuzban con los contrarios a la parte della, defendiendoles la ladera; mas como el numero de los enemigos era grandiisimo, tomaronles lo alto de la cuesta y desampararon la fortaleza, viniendo huyendo por la ladera que esta a esta parte de la ciudad. Hernando Pizarro, como lo vio, a mucha priesa tomo un caballo y salio en socorro de los amigos, algunos espanoles que se hallaron prestos lo siguieron; el se dio tanta priesa y tan buena mana, que hiriendo y matando en ellos, les hizo volver las espaldas, ganandoles todas las plazas que estan adelante de la muralla. Adonde ver la priesa que con ellos traia, fue cosa muy de ver, porque fue tanta, que no lo pudiendo el caballo sufrir, le canso de manera que poco ni mucho no le podia mover; luego fue socorrido con una yeguay acometio los indios de nuevo, juntamente con los espanoles que con el se hallaron, que, matando y alanceando muchos, le hicieron del todo volver las espaldas. Hernando Pizarro fue siguiendo el alcance tan delantero de todos que le perdieron de vista, a donde se presume que su demasiado animo fue parte y el todo para salir con la vida, porque como los enemigos reconoscieron que iba solo resolvieronse sobre el, adonde le mataran sin duda ninguna sino fuera por lo que digo, tornando a juntarse don los cristianos, escaramuzando con los indios. Ciento dellos se hicieron fuertes en un alto adonde los caballos no podian subir ni pelear, y los indios se defendian muy bien, con piedras grandes echadas amano y piedras de hondas, favoreciendose mucho, viendo que los espanoles no les podian perjudicar; Hernando Pizarro, muy enojado de vellos en soberbia, pareciendole que si de alli no los echaba seria dejallos con demasiado atrevimiento, mando a personas particulares, hombres sueltos y de buenos animos, que se apeasen y los echasen de alli, los cuales subieron con tanto trabajo y peligro, de la infinidad de piedras que venian por el cerro abajo, que no parescia sino que, milagrosamente, Dios peleaba por ellos, porque sin morir un hombre todos los indios murieron sin dejar uno a vida; adonde los indios amigos se cebaron de manera que se esforzaron y cobraron aino para lo de adelante.

 

5210016      Vuelto a esta ciudad con esta victoria, hallo ya ser venido Juan Pizarro, el cual venia herdo, y, aunque entonces se tuvo en poco la hercida, fue cuasa y principio de su muerte, por lo que despues sucedio. Hernando Pizarro le dijo que le parescia que seria bien poner guardas en la fortaleza, porque ganandola los indios no serian despues parte para tonarsela a ganar, y seria poner la ciudad en mucho trabajo por estar mas alta la fortaleza, de adonde los indios serian mas poderosos y los tendrian alli por padrastro. Juan Pizarro les respondio que no tenia por inconveniente que la ganasen, porque todas las veces que fuese menester ganarla se la tomaria con veinte de caballo, porque hacer otra cosa era dividir la gente, lo cual no se sufria siendo tan poca. Este mismo dia mando Hernando Pizarro que de toda la gente de caballo hiciesen tres companias, encomendandolas a Gonzalo Pizarro y a otros dos Capitanes; no se hallaron mas de noventa de caballo sin los Capitanes, cada una de treinta, repartiendolos la ciudad en tres cuartteles. A Gonzalo Pizarro dio la guarda a la parte de la fortaleza y de la provincia de Chinchasuyo y Condesuyo, y al otro Capitan la parte del Collao, de los Canes, de los Canches y de Tambo, y al otro Capitan la parte de Andasuyo y Collasuyo; a los peones no se les dio cuartel por ser muy pocos, y porque los indios hacian muy poca cuenta dellos.

 

5220001      Otro dia, sabado, dia de San Juan Ante-Oirtan-Latinam, amanescio tomada la fortaleza y por todas las provincias y partes que he dicho cercada la ciudad, dividida toda la gente en nueve partes; en que habia de escuadron de veinte mil indios, y de doce mil y diez mil, que por todos, segun despues se averiguo, eran cien mil indios de guerra y ochenta mil de servicio. Luego, a la parte de la fortaleza, pusieron fuego a las casas que estaban en la ladera, y asi como se iban quemando venian ganando tierra, haciendo por las calles albarradas y cavas, Acaecio este dia hacer muy gran viento, y, como los altos eran de japan, en un punto no parescia sino que toda la ciudad era una llama de fuego, adonde era tan grande la grita de los indios, y el humo tan espeso queno se veia ni oian los unos a los otros. Cada Capitan tenia cargo de su cuartel ,adonde era tanta la priesa que los indios les daban que no se podian valer, ni dar a manos; Hernando Pizarro andaba con mucha priesa favoresciendo a donde veia la mayor necesidad. Los indios se favorescian en tanta manera, pensando ser ya todo hecho, que con grandisima determinacion se metian por las calles y peleaban mano a mano con los espanoles.

 

5220022      Paresciendole a Hernando Pizarro que segun el estrecho en que estaba era menester de usar de algun ardidi, para que los espanoles no desmayasen y los enemigos no cobrasen mayor esfuerzo, saco de las companiias hasta veinte de a caballo, y con ellos salio hacia la parte de COndesuyo, dando en los indios con tanto esfuerzo, que hiriendo y matando en ellos los llevo hasta las quebradas que se hacen a la sierra, adonde se rehicieron y paso gran parte del dia que no se conoscio mejoria de los unos a los otros, Viendo esto Hernando Pizarro y paresciendole que en la ciudad habria necesidad, segun el estado en que as dejo, mando retirar a los espanoles; los indios le vinieron siguiendo hasta lo llano, y como alli los vio Hernando Pizarro, dio la vuelta sobre ellos y escarmentlos de tal manera, que en todo aquel dia no osaron salir de su sitio. Aqui perdio un espanol el caballo por apearse en un mal paso. Este dia y los otros siguientes siempre ardia la ciudad, y la gente de guerra se ensoberbecia, pareciendole que ya los espanoles no eran parte para defenderse.

 

5230001      Villahoma, que era el cuadillo y Capitan general, tuvo cuidado de ganar la fortaleza apoderandose en ella, paresciendole que como la tuviese la ciudad estaba sin resistencia. El lnga en todo este tiempo estaba tres leguas de aqui haciendo proveer de gente para el combate. Como las casas fueron del todo quemadas, los indios podian andar por encima de las paredes, que, como los caballos no los podian ofender, andaban muy a su salvo; de manera que de dia ni de noche los cristianos no descansaban, porque que en anocheciendo salian a derribar paredes para desocupar el campo, y deshacer albarradas y cegar oyos y cavas muy grandes, y romper acequias por donde los enemigos traian agua para encharcar las tierra,s porque los caballos no pudiesen salir al campo, luego, en amaneciendo hasta que anochecia, tornaban a pelear. Y en este tiempo Hernando Pizarro, pasados seis dias de trabajo y peligro, en fin de los cuales lo senemigos estaban apoderados casi de toda la ciudad, porque los espanoles no tenian ni poseian mas de la plaza con algunas casas a cercuito, muchas personas particulares mostraban y amucha flaque-za las cuales aconsejaban a Hernando Pizarro que desamparase la ciudad y se buscase camino para salvar las vidas, Hernando Pizarro sonriendose, el rostro alegre, les respondio: “No se yo senores como quereis poner eso por obra, porque a mi no me viene ni ha venido temor alguno”. De verguenza destas palabras no osaban declarar sus propositos; otros muy a la clara hacian corrillos. Hernando Pizarro disimulo con ello todo aquel dia, y en siendo de noche mando llamar a Juan Pizarro y a Gonzalo Pizarro, y a todas las otras personas de quien se hacia cuenta, y, estando juntos, paresciendole que si disimulaba mas con ellos podria ser que se le desvergonzasen para dejalle la ciudad, el rostro sereno, no mostrando punto de temor, viendo en la confusion que todos estaban, les hablo desta manera:

 

5230033      “Heos, senores, pedido por merced que os juntasedes para hablar a todos juntos, paresciendome que los indios cada dia se nos desverguenzan mas, y creo que la causa el encogimiento y tibieza que en algunos han conoscido, y que no es poco claramente decir que desamparemos el pueblo; porque si vos, Juan Pizarro, tal voto diesedes, paresceria que tuviste animo para defendellos a Almagro Cuando se quizo alzar, y que para con los indios, que no le tuvieron respeto os falta; y a vos, Tesorero os pareceriia muy feo hablar con tal cosa, pues teneis a cargo los reales quintos, y sois obligado a dar cuenta dellos con la mesma obligacion como tiene al Alcalde a dar cuenta de su fortaleza; y vosotros, senores Alcaldes y Regidores, no es razon que al pueblo que teneis encomendado para administrar en el justicia le hagais tan grande sin razon que le entregueis y dejeis en mano de los tiranos, porque mal contado me seria a mi que la tierra que D. Francisco Pizarro, mi hermano, tiene conquistada y poblada blada, se diga que por ninguna manera de temor Hernando Pizarro la desamparara. Porque quien tuviere conoscimiento claramente vera que, conosciendo los indios flaqueza, es acrecentar en ellos el animo. En servicio de Dios y del Rey, sustentando vuestras casas y haciendas, moris; ved si son prendas que por desamparallas era bien buscar el peligro que tenemos, cuanto mas buille, no piense ninguno en tal cosa, porque ya que lo querais ponerpor obra, ha de ser dejandome solo, adonde con la vida pagrare la deuda que me puso obligacion de hacer lo que digo, que no quiera DIos que se diga que otro gano el pueblo y que yo le perdi. Esforcemonos todos con la razon que tenemos de pelear, y no sentiremos el peligro, proque ya sabeis que con el esfuerzo se alcanza la que parece imposible, y sin el lo facil se hace dificultoso. Esta es mi voluntad; suplicoos que la de todos se conforme con ella, porque, con division, clara cosa es perdernos sin enemigo”.

 

5240027      A todos les parescio estas palabras de hombre valeroso, y a una le respondieron que, pues a el asi, le parecia, que, como a persona que a todo tenia experiencia, diese el remedio, porque todos estaban aparejados a ponello luego por la obra. Hernando Pizarro, agradeciendoselo mucho, dijo: “Ya veiscomo toda la gente esta cansada y desvelada, los caballos flacos y muy fatigados, la fortaleza en poder del enemigo, en donde recibimos todo el dano, porque ella les hace espaldas para metersenos en el pueblo, a cuya causa tienen tanto atrevimiento, que, segun el estado en que estamos, conservarse el pueblo dos dias es imposible pues ya no tenemos ni poseemos mas de la plaza; asi que es necesario perder todas las vidas o ganar la fortaleza, por que ganandola se asegura el pueblo, y de otra manera seria pderderse, y para esto es menester que yo vaya luego de manana a tomalla, con toda la mas gente de a caballo que estuvieren mas a punto”. Todos respondieron que era muy bien, que los de caballo estaban aparejados a morir con el, o salir con ellos. Viendo Juan Pizarro lo que estaba determinado, paresciendole asi muy bien, dijo: “Por mi causa se dejo de poner guardas en ella, y a esta causa dije, que todas las veces que fuese menester la tomaria, y pues es asi, mal paresceria que aquello a que yo me obligue, siendo vivo me sacase nadie de la deuda”. Y pidio a Hernando Pizarro le mandase dar gente para ir a alla, habiendolo el por bueno. Hernando Pizarro le dijo que juese, y que holgaba dello, y Juan Pizarro le dijo que lo tuviese por bien quedando su persona en el pueblo, pues era bien menester, que el en todo caso queria hacer aquella jornada; luego se apercibio para ello con cincuenta de a caballo, apercibiendose asimismo Gonzalo Pizarro y otro Capitan, Hernando de Ponce.

 

5250018     Otro dia, por la manana, puestos a punto los que habian de ir, Hernando Pizarro aviso a Juan Pizarro que fuese por el camino real que va a la cuidad de Los Reyes, y que se alejase obra de una legua, porque, aunque la fortaleza esta muy cerca, eran tantas las cavas y albarradas que tenian hechas los indios, que era imposible ir alla sino arrodeando a tomalla por las espaldas. Estando en la plaza Hernando Pizarro ordenando esto, abaiaban indios a tomar una fuerza que se habia hecho para reparo de la misma plaza, porque de alli se sojuzgaba toda, y dos hombres que la guardaban habianse dormido, pro donde la gente de guerra, antes que pudiesen ser socorridos, se apoderaron della. Hernando Pizarro, como lo vio, mando a mucha priesa a hombres sueltos de a pie que alli se hallaron, que fuesen a ganalla, los cuales fueron y los hicieron con tan buena diligencia que echaron della a los indios. Hecho esto, mando Hernando Pizarro juntar toda la gente de pie y de caballo para ganar una albarrada muy fuerte que tenian hecha los indios junto al pueblo, en el camino, para que no pudiesen salir los espanoles al campo; estaba para defendella toda la guarnicion de Chinchasuyo que eran bien veinte mil hombres, y fue menester ir toda la gente para poder salir con ello: e hobo lugar de desamparar el pueblo, siendo tan cerca lo que iban a hacer, porque como era de manana no era bajada toda la gente de sus cuarteles. Como losespanoles salieron asi juntos, los indios decian a grandesvoces: “Ya aquellos cristianos que tienen los caballos buenos, se van huyendo, y estos que quedan son los dolientes, dejemoslos alejar y matallos hemos a todos”.

 

5260007      Juan Pizarro llego a combatir el abarrada adonde hallo muy grande resistencia; mas no pudieron tanto hacer los indios, por muchos que eran, que no se la ganasen pasando los cincuenta de a caballo adelante, volviendose los demas a la ciudad. Del cuartel junto a la fortaleza abajo un escuadron a pelear; Hernando Pizarro salio a el con los que con el estaban haciendole tornar a retirar a su sitio, porque como aun todas las otras guarniciones no habian venido, no se atrevia aquel escuadron solo a resistille. Juan Pizarro fue su camino dando la vuelta sobre la mano derecha, y tomando el camino por lo alto de las lomas, vino ganandolas a los enemigos y escaramuzando con ellos hasta que se puso junto a las plazas que estaban adelante la misma fuerza; los indios que estaban en el comedio della y de la ciudad, muchos dellos se metieron dentro, y otros se pasaron a partes mas fuertes, y como por esta cuasa dejaron desembrarazado el camino, pudo Hernando Pizarro enviar mensajeros a Juan Pizarro, enviandole todos los peones a indios amigos, avisandole que en ninguna manera se determinase a combatir hasta la noche, porque los contrarios eran muchos y estaban hechos fuertes, que no podian ganar honra con ellos; enviandole asimismo a avisar que el no pelease, porque, como por la herida que habia sacado de la escaramuza de Chinchasuyo, no podia ponerse celada, seria muy grande desatino entrar sin ella a pelear. Los espanoles les mostraron hacer noche con mucha disimulacion; los indios a esta causa estuvieron con algun descuido, hasta que paresciendole a Juan Pizarro que era tiempo, mando acometellos y que tomasen unas plaas cercadas quetenia la fortaleza adelante. Gonzalo Pizarro, con toda la gente de un tropel, comenzo a combatillos; como los indios les vieron subiro, vinieron grandisima infinidad de ellos defendiendolas, mostrando tanta resistencia, que, aunque Gonzalo Pizarro hacia todo lo que podia por salir con su proposito, los espanoles comenzaron a aflojar; Juan Pizarro, no lo pudiendo sufrir, arremetio a favorecellos, y como era conyuntura adonde se aventuraba mucho, animando los espanoles el y Gonzalo Pizarro delante de todos con los demas Capitanes, a pesar de los enemigos, les ganaron las plazas, metiendose a vueltas de ellos por ellas, llegando hasta el cuerpo de la fortaleza; y queriendo Juan Pizarro conseguir la victoria con entrar dentro y tomalla del todo, arremetio a la puerta, la cual era de esta manera: desde la puerta del muro salian de una parte y de otro unos paredones hasta hacer otra puerta adelante, y estos cubiertos por cima, y alli hicieron cava ahondado todo lo cubierto los indios, los cuales, commo iban huyendo cayeron unos sobre otros en tanta manera que cegaron con sus mismos cuerpos lo que habian hecho sus manos donde le hirieron, de una pedrada a mano echada de lo alto, en la cabeza, con tanta fuerza que como por lo que ya dije venia sin celada, dieron sin ningun sentido con el en el suelo. Gonzalo Pizarro hizo todo lo que pudo, mas no le valio nada porque los cristianos aflojaban cada hora mas, paresciendoles ser imposible gnar la fuerza por lamucha gente que estaba dentro, la cual era tanta, que por no caber ni poderse resolver cayeron en la cava ya dicha; a Juan Pizarro abajaron al pueblo. Hernando Pizarro, presumiendo la necesidad que podria haber arriba por la falta de su hermano, luego subio esa noche aunque se lo quisieron estorbar, y mando que por entonces cesase el combate hasta qwue otro dia se mirase bien por donde seria mejor acometello. Otro dia de manana, Hernando Pizarro la rodeo mirando bien si tenia alguna entrada, y vio que por todas las partes estaba cercada de muro muy alto, e paresciendole que sin escalas era por demas pensallatomar, todo aquel dia hasta bien tarde no se entendia en otra cosa sino en hacellas.

 

5270031      Gonzalo Pizarro y el otro Capitan, en todo el tiempo que en esto se entendia, con la gente de caballo andaban con mucho trabajo estorbando a los contrarios viniesen a socorrer los cerecados, porque a grandes voces y con senas hablaban y llamaban a capitanes particulares porque viniesen a socorrellos, los cuales venian y trabajaban por tomar a Gonzalo Pizarro lo alto, el cua se defendia muy bien; en esto se trabajo mucho, porque vnia mucha gente de guerra a socorrellos. Hernando Pizarro, conociendo que la vida de todos y el seguro destos reinos estaba en que se tomase la fortaleza, con celo de buen Capitan, era cosa muy de ver lo que trabajaba socorriendo a unas partes y a otra, a las flaquezas de algunos socorriendo con gente de refresco, y a otras con su persona y esfuerzo animando y peleando Pizarro y la gente de pie comenzaron el combate, a dando muy mezclados, por no perder aquel alto que tenian ganado, que no parescia sino que todo el mundo estaba alli revuelto. Como el lnga supo el estado en que estaba la fortaleza, a mucha priesa envio a socorrella con cinco mil hombres, gente muy lucida; con este socorro se vieron los espanoles en mucho aprieto, proque como llegaron de refresco, acometieron determinadamente. Como toda la gente sobrevenia a socorrer a Villahoma, que estaba en la fortaleza, a la ciudad no le deban tanata priesa, porque como vieron los indios a los otros cuarteles la furia que andaba en la footaleza, no apretaban tanto a la ciudad, aunque hubo algunas escaramuzas y tambien porque la mejor gente estaba peleando con la gente de caballo al socorro de la fortaleza, porque a darsela, segun que arriba tenian en que entender, vieranse en demasiado peligro.

 

5280021      Acabadas que fueron las escalas de hacer, Hernando Pizarro y la gente de pie comenzaron el combate, a visperas, con tanta priesa y denuedo, que Villahoma, pareciendole que aquella era determinacion que no podia dejar de llegar a cabo, determina de huir; comunicandolo con algunas personas particulares, saltaron a la parte del rio por unos terrados tan encubiertos que no fueron vistos, proque como hacia aquella parte, que es la del rio, es tierra muy agra no la pudieron ver los espanoles. Tomando ellos la quebrada del rio, fueron por ella muy encubiertos que no fueron sentidos; los cuales recogieron la gente de Chinchasuyo y se fueron do estaba el lnga, el cual estaba tres leguas de ahi, proveyendo lo necesario para el combate, y como supo lo mal que lo pasaban los suyos, estuvo con tanto coraje que se queria morir, porque Villahoma llego a el otro dia adelante, despues que huyo, y le dijo lo que pasaba. En la fortaleza quedo un Capitan muy estimado entre ellos, que era uno de los que bebieron por los vasos que he dicho, y con el estaban los demas que pasaron debajo de aquella condicion que he dicho que puso el lnga, los cuales pelearon aquel dia y toda la noche, a donde Hernando Pizarro trabajo tanto porque los espanoles no aflojasen, que parescia cosa imposible podello sufrir. Como otro dia amanecio, los indios que estaban dentro comenzaron a aflojar, porque habian gastado todo el almacen de piedras y clechas. Viendolo el Capitan que estaba dentro, no se escribe de romano ninguno hacer lo que hacia y despues hizo, porque con una porra en la mano andaba discurriendo por todas partes, y al indio queiba cobarde, luego con ella le hacia pedazos, echandoles abajo; en este tiempo le dieron dos saetadas e hizo tan poco caso dellas como si no le tocaran, e viendo que su gente del todo aflojaban y los espanoles por las escalas y por todas partes cada hora le apretaban mas, no teniendo con que pelear, viendo clara la perdicion de todo, arrojo la porra que tenia en las manos a los cristianos, y tomando pedazos de tierra la mordia fregandose con ella la cara con tanta congoja y bascas que no se puede decir. Y no pudiendo sufrir ver a sus ojos entrarse la fortaleza, conociendo que entrada era forzado morir segun la promesa habia hecho a el lnga, se echo del alto de la fortaleza abajo porque no triunfasen del. Luego los demas, con su muerte, aflojaron de manera que dieron lugar a Hernando Pizarro y a todos para que entrasen, poniendo a cuchillo los que estaban dentro que serian pasados de mil a quinientos hombres; de los espanoles murio otro, sin Juan Pizarro, y quedaron muchos heridos.

 

5290025      Habida esta victoria senalada, mando Hernando Pizarro poner en lo alto una bandera para que todos los indios viniesen en conocimento della, poniendo alguna gente de pie que la guardasen; fue tanto el temor y desmayo que desto recibieron los enemigos, que luego a la hora dejaron las estancias que tenian junto al pueblo, y se retiraron a sus reales que tenian muy fortalecidos.

 

5290033      Otro dia por la manana, paresciendole a Hernando Pizarro que los indios se dejaban de ir por no tener aviso del lnga, y que segun estaban atemorizados holgarian de tener alguna causa para ello, mando a los Capitanes que cada uno con su compania fuesen a echallos de alli; el tomo consigo la capitania de Gonzalo Pizarro y dio en la gente de Chinchasuyo, y desbaratolos y siguio el alcance hasta la noche. Aqui, al tiempo de regoerse, hallo menos a Gonzalo Pizarro, que por se la tierra aspera y fragosa se habia apartado en el alcance, y le volvio a buscar de noche, y topole que venia con otros cuatro, y a no volver por el le mataban los indios que habian quedado atras del alcance, porque eran  cerca de veinte mil y los espanoles no mas que los dichos. Y otro dia salio Hernando Pizarro tambien a los de Collasuyo, y otro dia a los de COndesuyo y asi los desbarato, haciendo en cada rompimiento destos conoscer el valor de su esfuerzo y persona. Fue esta victoria tan senalada a veintenueve dias del mes de mayo de mil y quinientos y treinta y siete anos.

 

5300012      Hecho esto y vueltos a la ciudad, Hernando Pizarro mando a los Capitanes y a toda la otra gente su juntasen desta manera: “Pues Dios ha sido servido de darnos tan gloriosa victora que pidiesemos ganar la fortaleza y descartar la ciudad, por donde de aqui adelante poderemos gozar de alguna folganza y descanso, nobles y virtuosos senores, paresceme que para asegurar mejor la ciudad es bien prevenirse con tiempo, recogiendo bastimentos, los cuales se podrian traer aqui del valle de Xaquixaguana, donde de razon, por la ocupacion que han tenido los indios en el cerco, el maiz estara por coger, y es bien anticiparnos antes queellos lo cojan, porque despues sera mayor inconveniente buscarlos mas lejos, y a nos de ser forzados ir a traello”. Todos se alborotaron desto, diciendo que aun no era tiempo de dividir la gente, porque los enemigos, de razon, estaban muy cerca y podria ser verse en mayor peligro que el pasado; Hernando Pizarro les respondio que no lo tuviesen por tan gran inconveniente, que por veinte y cinco caballos que faltasen, no era forzado perderse, y que faltando el bastimento era ponerse en doblado peligro. A todo le contradijeron diciendo que tres meses largos podrian sufrirse sin mas bastimentos, y que en este medio tiempo no era posible dejar de venir socorro de la ciudad de Los Reyes. A esto les respondio que la distancia del camino de aqui a Los Reyes era larga, y que habia rios y muy malos pasos, por cuya causa, y que tambien en Los Reyes podria haber falta de gente, no esperasen socorro, sino que hiciesen cuenta que no habia otros en esta provincia sino ellos en quien tener confianza, y que, pues esto era asi, se determinasen de hacer el corazon ancho a todo lo que les viniese; y pues el no se eximia del mismo peligro que ellos habian de pasar, que no se escandalizasen tanto mirando los inconvenientes. Y asi, contra su voluntad, envio a Gonzalo Pizarro; el cual fue, y pasados cinco dias volvio con indio e indias cargados con mucha cantidad de maiz.

 

5310006      Vuelto Gonzalo Pizarro,  los indios hechos sus sacrificios a la luna nueva, porque en todos los cercos o guerras que hacen tiene por costumbre de todas las lunas nuevas dejar de pelear, y entender en hacer sacrificios, y asi cuando se levantaron fueron a hacerlos, (porque aunque se dice levantar el cerco, entiendese que se apartaban tres o cuatro leguas a sacrificar y reformarse de gente, sacrificaban ovejas y palomas al sol porque entre los senores principales y en la mayor parte de la tierra no sacrifican hombres ni adoran idolos, sino al sol, aunque en algunas provincias sujetas a este senor sacrifican hombres y adoran idolos); hecho su sacrificio volvieron a cercar la ciudad, y como hallaron guarda en la fortaleza, no pudieron apretar tanto la ciudad como la vez primera.

 

5310020      Las estancias de la gente espanola se pusieron fuera del pueblo, de manera que los indios no pudieron ganar ninguna cosa de la ciudad; duro este cerco veinte dias, hasta el tiempo de volver a hacer su sacrificio; hubo por todas partes muy grandes escaramuzas cada dia, en que se mataron muchos indios, aunque por causa de no haber cegado los hoyos y albarradas, todavia pusieron en mucho trabajo la ciudad. Alzado este cerco, le parescio a Hernando Pizarro que para desanimar los indios era bien irlos a buscar, y supo que el lnga estaba en un pueblo que llaman Calca, seis leguas de aqui; mando apercibir cincuenta de caballo muy contra voluntad del pueblo. Caminando toda la noche dio sobre el muy de manana; la gente que tenia era poca, y el y ella huyeron, el lnga por gran ventura por una sierra se escapo: matose alguna gente en el alcance. Hernando Pizarro se informo de algunos indios que se tomaron a vida, que era la causa de estar con el lnga tan poca gente, los cuales dijeron haberse aquella noche partido todo el ejercito con proposito de dar en el Cuzco, y que la causa porque el no habia topado con ellos era por haber llevado otro camino. Hernando Pizarro a mucha priesa mando a doce a caballo que se viniesen a meter en la ciudad del Cuzco, los cuales viniendo hallaron en un paso malo muchos indios que se le defendieron; fueles forzado volver a dar a aviso a Hernando Pizarro. Y fue muy grande ventura no quererle pasar, porque, a proballo, no dejaban hombres de ellos a vida segun la disposicion del sitio adonde estaban.

 

5320007      Luego, por la manana, se vino con toda la gente por el mismo; cerca del paso hallo hasta mil indios en el llano y el rio en medio, queriendo usar de un ardid, que acometiendolos y huyendo, ellos llegarian al paso primero, adonde tenian piedras grades para no dejar a vida a ninguno dellos. Hernando Pizarro sintio el ardid de los indios, y mando a todos los peones que alli habia e indios amigos que fuesen delante, y el con la gente de caballo hizo rostro a los enemigos, para ocupalles porque la gente de pie pasase, los cuales pasaron y tomaron los altos y entretando los de caballo se habian mezclado con la gente de guerra, desbaratandola, matando algunos dellos, porque como estaba la sierra cerca tuvieron lugar de ponerse en salvo; con este buen aviso paso Hernando Pizarro sin reves ninguno, porque de otra manera no pudiera dejar de perder alguna gente, o no ganar la sierra que fuera muy mayor inconveniente. Llegado a la ciudad, hallo que por todas partes venia mucha gente de guerra con proposito de tornarla a cercar; luego mando a los Capitanes que se pusiesen en sus estancias, y hiciesen guardar lo mas lejos que pudiesen la ciudad, porque no se acercasen los indios como la primera vez. Luego se puso por obra, aunque no pudieron alejarse mucho a causa de los muchos hoyos y albarradas que habian hecho, que por no haber tenido lugar no se habia entendido en deshacellos.

 

5320031      Los indios asentaron su real, en que vino grandisimo numero de gente; Hernando Pizarro y todos los demas Capitanes pelearon con ellos aquel dia y otros veinte, adonde acaecieron cosas muy senaladas, porque como ya tenian toda experiencia de la guerra, atrevianse a lo antes les parecia ser imposible salir con ello. Pasado este tiempo, pareciendole a Hernando Pizarro que los indios tenian proposito de perseverar en sostener el cerco, supo que al cuartel de uno de los Capitanes, estaba un Capitan muy principal y toda la mas y mejor gente tenia consigo, y en persona con algunos de a caballo fue a visitar aquel cuartel. Los indios hacian sus ademanes a manera de escarnio llamandolos que fuesen a pelear, tocando muchas bocinas y otras maneras de instrumentos que entre ellos se usaban. Hernando Pizarro, viendolos tan desvergonzados, no pudo sufrir y arremetio a ellos con los que le siguieron, llegando a una albarrada que tenian hecha al pie de la sierra junto al rio, adonde hallo grandisima resistencia; mas, como iba con gran determinacion, peleo con ellos de tal manera que se la gano, y fue hiriendo y matando en ellos la sierra arriba hasta lo alto, tan embebido en castigallos y ponelles escarmiento, que cuando miro por si se hallo con ocho de a caballo, que los demas se habian quedado abajo viendo la dispusicion de la sierra. Como los indios reconocieron ser tan pocos, revuelven sobre ellos; aqui fue menester el esfuerzo de Hernando Pizarro, porque como la subida habia sido agra, no podian abajar sino los caballos de diestro, y fuerales forzado perder las vidas. Viendo el tiempo en que estaban, fue cosa hazanosa de ver la escaramuza y vuelta que con ellos traian, (porque los ocho que con el estaban eran personas de honra, y determinados a morir antes que desamparallo) concertados de manera que hacian la escaramuza tan trabada, que queria parecer o parecia juego de canas, porque, asi como arremetian a ellos los indios todo lo que duraba lo llano encima del cerro los iban alanceando a las cabezas de los caballos; como se acababa lo llano, revolvian los indios a las colas de los mismos caballos, con una grita que parescia rasgarse el cielo con ellos; esto era hasta que los espanoles volvieron en su puesto, que era otro alto adonde se fortalecian.

 

5330030      Fue tanta la necesidad en que les pusieron que, por no cansar del todo los caballos, no salian sino de tres en tres; y desta manera se sostuvieron obra de dos horas, con tanto peligro y trabajo, que parecia cosa imposible podello sufrir. Gonzalo Pizarro estando en su cuartel vio lo que pasaba, y pareciandole que en tanta dilacion no podia Hernando Pizarro dejar de llevar lo peor, temiendo le acaeciese algun desastre, puso las piernas a su caballo siguiendole algunas personas de su compania, y no paro hasta subir toda la sierra y juntarse con su hermano, que a esta hora traia el caballo ya tan cansado, segun lo mucho que habia hecho, que a no socorrelle fuera forzado morir el y los que con el estaban. Pues, como el socorro vino, dieron todos juntos en los enemigos haciendolos alejar, manera que tuvieron lugar de apearse, y, echando los caballos adelante, abajaban a toda la mas priesa que podian; los indios, viendo que se retiraban, vuelven a ellos con tal priesa que por poco se hobieran de perder, porque con la ventaja que les tenian en tener lo alto ejecutaban todo lo que podian. Hernando Pizarro y Gonzalo Pizarro iban traseros de todos, volviendo de cuando en cuando a hacelles rostro hasta abajar a lo llano, adonde los dejaron. Pues viendo los indios cuan pocos espanoles les habian ganado la sierra, paresciendoles que a ser acometidos con mas proposito no podian dejar recibir mucho dano, determinando alzar el real e irse muy tristes viendo vuan mal les sucedia perdiendo cada dia mucha gente.

 

5340017      El escuadron de la provincia de Chinchasuyo, que era en el cuartel de Gonzalo Pizarro, perseveraba en estarse quedo y salir a escaramuzar; viendo esto Hernando Pizarro juntose con Gonzalo Pizarro y dieron en los indios, los cuales comenzaron a defenderse; mas no tardo mucho que fueron desbaratados, siguiendo el alcance dos leguas adonde se alancearon muchos, y con esto se alzo de todo el cerco, que fue el segundo. Pasados algunos dias despues destos, supo Hernando Pizarro como en un valle que se dice Mohina, dos leguas de aqui, se juntaba mucha gente, mando a Gonzalo Pizarro que fuese con su compania a dalles una visita, el cual fue y peleo tan animosamente con ellos que los desbarato y mato mas de trescientos hombres. Con esta victoria volvio la ciudad, y venido, enviole luego Hernando Pizarro al valle de Xaquixaguana a traer el maiz que habia quedado de la otra vez. Los indios como lo supieron vinieron a darle grita, pensando que le harian dejar la presa, mas sucedioles al reves que rompio por ellos de tal manera que mataron y prendieron muchos dellos, y trajo bastimentos casi para un ano. Luego que esto paso tornaron los indios a juntarse y cercaron la ciudad, mas no con tanta furia como primero, porque los espanoles con los indios amigos se habian dado mucha priesa en deshacer albarradas y cegar hoyos, y esta causa, con temor de los caballos no se osaban llegar. Viendo Hernando Pizarro la perseverancia que tenian en cercarle la ciudad, mando a todos los espanoles que en los alcances no dejasen mujer a vida, porque cobrando miedo las que quedasen libres no vendrian a servir a sus maridos; hizose asi de alli adelante, y fue tan bueno este ardid que cobraron tanto temor, asi los indios de perder a sus mujeres como ellas de morir, que alzaron el cerco.

 

5350008      ldos los indios, mando Hernando Pizarro a un Capitan fuese a castigar el cacique que por engano mato los tres espanoles en el principio de la guerra, y que trujese bastimentos, el cual fue y hobo batalla con los indios de aquella provincia, y los vencio y desbarato, y lo hizo tan bien, que allende de hacer muy grande castigo trajo mucha comida; y, venido, mando Hernando Pizarro a otro Capitan fuese con toda la gente que habia de buenos caballos a traer ovejas hacia la provincia de Collasuyo, con termino de seis dias.

 

5350018      Acaecio en la misma sazon que el lnga hacia gran gente de los CHarcas y otras provincias comarcanas, que son mas de ciento y cuarenta leguas de aqui, los cuales traian consigo tigres y leones mansos, y otros muchos animales fieros para poner espanto y temor en los cristianos; el Capitan se topo con ellos, y diose tan buena mana que mato muchos y los desbarato todos. Luego como salio el Capitan, de ahi a dos dias envio Hernando Pizarro a Gonzalo Pizarro al camino de Tambo, donde estaba el lnga, que a la sazon, como dije, convocaba muchas gentes para que tomasen lenguas de lo que hacian y pensaban hacer, el cual se topo con la gente de Chinchasuyo y peleo con ella muy gran parte del dia, con tan buen animo y destreza que los desbarato y mato mas de ciento, y prendio hasta doscientos, y a todos les cortaron la mano derecha en mitad de la plaza, y los soltaron para que se fuesen, lo cual puso demasiado espanto y escarmiento en todos los demas; en un dia entraron con estas victorias entrambos Capitanes. Hecho esto, sabiendo Hernando Pizarro que el lnga estaba y residia en Tambo, donde siempre les corria el campo y hacia mucho dano en toda la comarca, determino de ir a cercarle escogiendo para ello la mejor gente y caballos que habia en la ciudad, que fueron hasta sesenta y obra de treinta peones; con esta gente salio llevando asimismo cantidad de indios amigos. Como salieron al campo mando a Gonzalo Pizarro que se adelantase con veinte de caballo y que trabajase de saltear las espias, porque si fuese posible diesen en el lnga sin ser sentidos, el cual dio en un escuadron de indios flecheros y peleo con ellos y desbaratolos; fue siguiendo el alcance hasta un rio donde se hicieron fuertes y se detuvieron alguun tanto, hasta que llegaron ocho peones, hombres sueltos, y pasaron el rio, y los indios se retrajeron a una sierra fragosa donde los caballos no podian pelear; los peones fueron a escaramuzar con ellos, y, como los indios tienen poco la gente de pie, cerraron con ellos con tanta presteza que, como eran pocos, fueron desbaratados volviendo las espaldas. Los indios los siguieron de manera que mataron uno dellos; los de caballo, que a esta hora se habian apeado, viendo lo que pasaba cabalgaron con mucha priesa y fueron en socorro dellos, hiriendo y matando en los indios, con tanto enojo de Gonzalo Pizarro, que aunque la tierra era tal que parescia imposible muy despacio caminar por ella a caballo, los desbarataron y mataron gran parte dello.s Hecho esto, llego Hernando Pizarro alli con toda la gente y asento real, y otro dia de manana tomo el camino de Tambo, el cual esta metido entre dos sierras, y por la una parte pasa un rio muy grande y por la otra parte le sojuzga una de las sierras, y para tomar el alto de esta sierra, porque los indios la tenian toda barreada y hecha sus fuerzas y andenes en ella, mando a un Capitan que fuese con la mayor parte de la gente a ganarlo, y para esto habia de tomar el camino dos leguas antes porque de otra manera no tiene subida, y el camino el rio abajo con la gente que le quedaba, donde no paso pequeno trabajo y peligro hasta llegar a poner su real en una plaza pequena llana. Porque como iba por la ladera de la sierra, y el rio va culebreando, llega muchas veces tan junto con la sierra que corta el camino, de manera que le hubo de pasar antes de llegar a la dicha plaza cinco o seis veces, y en cada parte le resistian el vado; de manera que fueron siempre peleando hasta ponerse en el lugar ya dicho cerca del pueblo, el cual tiene once cercas una mas alta que otra, y en todas ellas habia gente de guerra, flecheros. Los que estaban de la otra parte del rio eran honderos, porque el pueblo esta fundado entre las dos sierras, y entre el mismo pueblo y el rio se hacia la plaza donde estaba Hernando Pizarro. Los indios honderos los ofendian de esa parte del rio, y lo mismo los flecheros desde el pueblo, y los de la sierra tembien, la cual tenian muy bien barreada; de manera que peleaban los indios con el por tres partes, los unos desde la ladera de la sierra, y los otros de la otra parte del rio y los demas desde el pueblo. Metiose en este estrecho, porque como el pueblo esta entre las dos sierras y va el rio por la una parte, no habia en todo aquel sitio adonde se poner otra ninguna parte llana, porque lo demas es todo sierra o agua donde no se pueden aprovechar de los caballos, y en las mesmas sierra,s e como tengo dicho, tenian los indios hechos sus fuerzas, y por lo demas es todo andenes; y por esta causa supuso alli y por estar, mas cerca para ofendellos. Ansi estaba y los espanoles con temor de las flechas no se osaban llegar a la muralla.

 

5370017      Hernando Pizarro, viendo esto, dijo a un viejo que con el estaba: A”Pues los mozos no osan llegar ni hacer ninguan cosa, vamos los viejos a probarloa”, y tomo al viejo cano consigo y arremetio a las cercas hasta dar en ellas con los pecho del caballo, y alancearon dos indios, y a la vuelta fue cosa de ver las flechas que sobre ellos llovian y la grita que les daban. Hernando Pizarro recognoscio la fuerza ser tal, que aunque llevara dos mil hombres era poco para alli por ser la sierra tan aspera y los enemigos tantos y tan animados, y el pueblo tan fuerte, que aun con artilleria, segun las fuerzas de las cercas, les hiciera poco dano. El lnga estaba en la mesma fuerza con mucha gente de guerra y muy a punto, el cual, como vido llegar a los espanoles, manda que todos finjan que huyen, porque la codicia de seguir el alcance los desbarataria y seria causa para en revolviendo sobre ellos desbaratallos por ser toda la tierra de andenes, adonde no serian senores de los caballos.

 

5370034      Hernando Pizarro, sintiendo la cautela, mando que ninguno se moviese; los contrarios, viendo que su ardid no tuvo efecto, vuelven sobre ellos fuera de las cercas, con una grita tan grande que parecia la sierra venirse abajo; e de improviso parescio tanta gente por todas partes, que no se divisaban cosa en aquel circuito que no estuviese cubierta de indios. Viendo Hernando Pizarro el atrevimiento de los contrarios, que por ser la tierra mala era grande, traba con ellos una escaramuza tan renida como nunca se vio por ambas partes; el lnga, viendo la cosa en este estado, mando sacar a mucah priesa el rio de madre, por acequias que ya tenian hecahs para este fin, de suerte que los caballos por ninguna via podian pelear. Hernando Pizarro, viendo por el presente que cuanto mas perseverase era llevar la peor parte, porque el otro Capitan no habia tomado el alto, y volviose que no pudo subir por amor de las piedras que los indios de arriba echaban, y a esta causa los indios, con tener las espaldas seguras, se atrevian muy animosamente e les habia crescido la soberbia, mando a Gonzalo Pizarro que con veinte de a caballo fuese a dar en una guarnicion de gente que les tenia tomado un paso del ro, por donde forzado habian de pasar, avisandole que en ninguna manera la desamparase hasta que fuese noche escuro. Gonzalo Pizarro lo hizo muy bien porque ganandoles el rio les hizo retraer, quedando el en su lugar.

 

5380019      Entre tanto que esto pasaba, como y las tierras estaban encharcadas en agua y los caballos no podian escarmuzar, los indios se metian todo lo que podian. Hernando Pizarro, animando los suyos y acometiendo a los enemigos, se sostuvo con tanto peligro de todos, que a no ser por su esfuerzo y cordura fuera imposible salir hombre dellos. Luego como anochecio, Gonzalo Pizarro se vino a juntar con el, a quien mando que con los que consigo traian tomase la delantera y comenzase a caminar, todos muy callados; tras el mando caminar toda la gente de a pie e indios amigos en fardaje. A un Capitan mando que con quince de caballo se pusiese en el medio del mismo fardaje, y el se quedo con todos los demas en la rezaga. Mando que los toldos se quedasen asentados porque los indios no sintiesen que se retiraban. Como comenzaron a caminar, luego fueron sentidos, viniendose sobre ellos con tan grande alarido, que algunos espanoles se comenzaron a desmandar para adelante mas de lo que era menester. Conosciendo Hernando Pizarro que tales tiempos era tanto saber con orden retraerse, como en tales tiempos era tanto saber con ordern retraerse, como las colas de los caballos, volvia a ellos de cuando en cuando haciendoles rostor, deteniendo los espanoles en pasos malos, adonde algunas veces se apeaba poniendose en demasiado peligro, animando a unos y avergonzando a otrosk hecho escudo de todos en las mayores afrentas, hasta que los espanoles tenian lugar de pasar algunos pasos malos estrechos, tornandose con mucho tiento a juntar con ellos; y en algunas partes, donde era llano, volvia con tanta presteza sobre ellos, que con muerte de algunos escarmentaban los demas. Desta manera fue hasta llegar al segundo vado, donde, por ir el rio hondable, los dejaron de todo los indios, tan victoriosos que les parescio todo el munco ser poco para ellos.

 

5390012      A el lnga le peso en gran manera de irsele Hernando Pizarro, porque bien pensaba el que si a otro dia esperaba que no se le escaparia espanol ninguno; e sin duda ninguna quien viera la manera de la fuerza no pudiera creer otra cosa. Tuvo Hernando Pizarro en tanto poder salir de alli sin perderse, como haber en otra parte victoria contra cien mil hombres; porque crea V. M., que en semejantes casos, adonde caballos no pueden pelear, es la gente del mundo as ejecutiva. Esta noche caminaron tres leguas; otro dia llegaron a esta ciudad, adonde supo Hernando Pizarro que se hacian e venian gran numero de gentes a ponelle cerco, porque luego, como salia fuera, venian, pensando que hallando poca gente la tomarian facilmente. Despues que vinieron como las otras veces, todos los dias habia escaramuzas muy de ver, donde se senalaban los espanoles; mas como por lo que Hernando Pizarro mando, que era matar en los alcances todas las mujeres que pudiesen, con este temor no venian a traer bastimentos a sus maridos, y como ellos forzado la habian de traer, no venian con tanto aparejo para sostener los cercos como de antes, porque en acbandoseles eso poco que traian luego se iban a sus tierras, y por esta causa este cercp duro poco y murio alguna gente dellos. Pasados cinco dias, que los indios se fueron, parescieron sobre un cerro a vista de la ciudad hasta cien indios dando muy gran grita. Salio a ellos Hernando Pizarro con hasta cuatro de a caballo que se hallaron mas prestos; como llegaron cerca, los indios huyeron dejando en el suelo dos lios: Hernando Pizarro con los demas fue siguiendo guiendo el alcance bien una legua. Vuelto a el lugar donde estaban antes los indios mando llevar los lios a la ciudad, llevando do consigo tranta tristeza cuanta por aquella muestra era razon que mostrase, porque hallaron dentro cabezas de cristianos. Llegado a su posada hallo que en el un lio venian seis cabezas, y en el otro muy grande cantidad de cartas rasgadas, y entre ellas casi una entera de la Emperatriz, nuestra senora, en que hacia saber a esta tierra la victoria que V. M. habia conseguido contra la Goleta y reino de Tunez, y contra Barbaroja y los turcos que con el alli estaban. Por otras cartas particulares se supo como el Governador habia enviado gente a socorrer a esta ciudad; Hernando Pizarro para saber que se habia hecho de ella hizo dar tormento a algunos indios que se habian prendido, los cuales dijeron que mucha gente habia venido de Los Reyes, y que todos habian sido muertos por los indios de guerra, porque el lnga tenia doscientas cabezas de cristianos y ciento y cincuenta cueros de caballos, diciendo tambien que el Gobernador con toda la gente que consigo tenian en Los Reyes se habian embarcado y desamparado la tierra. Oyendo esto los espanoles, en todos cayo grandisima tristeza, quedando tan tibios y pensativos que no sabian de si, todos muy temerosos. Hernando Pizarro, viendo que era tiempo deanimallos y dallos a entender que todo era por mejor, mandandolos juntar les hablo asi:

 

5400023      “En grande manera estoy maravillado, nobles y muy virtuosos senores, y con mucha razon, que adonde estan personas que tanto estiman la honra mostreis por ninguna via flaqueza, en tiempo que con mayor esfuerzo os habiades de animarl, pues se apareja para que con mas experiencia se conozca el valor de vuestras personas, y el deseo que teneis y siempre habeis tenido en senalaros en servicio de vuestro Principe; cuanto mas que cosa de indios no se han de tener por tan ciertas como las juzgais. E ya que por las muestras tengamos por cierto que asi fuese, de los muertos no nos debe pesar pues murieron en servicio de Dios y en defensa destos reynos; de saber que es embarcado el Gobernador y los demas, debeis alegraros pro que aquella gloria se ha de tener en mas que se atribuye a menos, porque quedando nosotros en esta ciudad, en tierras tan extranas, trabajando de sostenernos hasta que viniendo gente de Espana queden todas reducidas a la Corona real, por cierto que me parece que gozaremos de la gloria: y digo que, por gozar de una cosa tan senalada como esta, tengo por bien que el Gobernador, mi hermano, nos haya dejado, porque aun on el duedo que le tengo no querria que participase conmigo de la victoria que pienso conseguir en sostener estas provincias. Bastimentos tenemos para mas de ano y medio; podemos coger en maiz que tenemos en esta comarca y tornaremos a hacer nuestra sementera. Con el ayuda de Dios pienso sostener esta ciudad seis anos, y holgaria que en todo este tiempo no nos socorriesen, porque tengo confianza en vuestros animos que seria para mas aumentar nuestra gloria”.

 

5410012      Con estas palabras de tanto esfuerzo quedaron algunos con alguno, y otros todavia descontentos, porque quisieran que por alguna via se diera oden en desamparar la ciudad y salvar las vidas. Y porque es bien que V. M. sepa que fue la causa de traer los indios estas cabezas acaescio asi, que las cartas que Hernando Pizarro envio con indios al principio de la guerra al GOvernador, haciendole saber como el lnga era alzado, de donde no se podia esperar sino muy gran desservicio de V. M., para cuyo remedio, a la mayor priesa que pudiese, enviase gente de caballo, las cartas fueron a su poder; sintiendo tales nuevas como era razon, juzgandolas por principio de mucho mal y temiendo perder lo que con tanto trabajo gano y poblo en nombre de V. M., determino de enviar gente de caballo por el camino que se dice de Guaytara, enviando por capitan a Gonzalo de Tapia, su cunado, y asimismo envio otro Capitan por el camino de Xauxa con menos gente para que estuviese de guarnicion en un pueblo que se dice Vilcas, porque de alli pudiese avisar de lo que en esta ciudad pasaba, y guardase aquel paso para que todos los espanoles que fuesen o viniesen pudiesen pasar con menos riesgo; e asimismo habia proveido a Panama, que con dineros que ali tenia le enviasen toda la mas gente que fuese posible, enviando tembien por socorro a la Nueva Espana, que no fue poco necesario lo uno y otro, segun sucedieron las cosas. AMbos capitanes partieron de los Reyes undia; Gonzalo de Tapia iba muy satisfecho con sesenta de caballo que llevaba, porque en aquel tiempo se pensaba poder ir con ellos hasta Chile, aunque toda la tierra estuviera de guerra, y recibio desto muy gran engno segun le subcedio, porque al pasar de un rio grande, que esta pasado el despoblado de Guaytara, pasaronle por una puente adonde se hace un paso muy fragoso; estaban indios en celada y en la parte del rio hacia Los Reyes, y muy mayor cantidad despues de pasados hacia esta ciudad sobre una sierra por donde va el camino, que es uno de los peores pasos desta tierra.

 

5420008      La gente de caballo y fardaje comenzaron a subir el paso, los indios se estuvieron quedos hasta que los tuvieron en el medio de la sierra; cuando aqui los vieron parescieron por lo alto della grandisimo numero dellos, echando piedras muy grandes por la ladera abajo, que tenian puestas y aparejadas para aquel fin. Los espanoles, viendo la mala disposicion de la tierra, adonde los caballos antes estorbaban que aprovechaban, quisieronse retirar a la puente, mas cuando llegaron ya estaba cortada de los indios que de la otra parte del rio quedaban escondidos, que eran para aquesto Los espanoles quedaron encerrados entre el rio y la sierra, de manera que unos con otros se embarazaron; el Capitan y personas particulares pelearon muy bien, mas ?que les aprovechaba? que de los caballos no se podian aprovechar, y a pie, como los indios tenian lo alto, era tanta la multitud de piedras que cai sobre ellos que no dejaba ninguno a vida, y asi murieron todos peleando, que ninguno escapo si no fueron algunos esclavos que tomaron a vida para presentar al lnga.

 

5420027      Hecho esto, dicen los naturales que este mesmo su capitan, que hubo esta victoria de los espanoles, fue la via de Xauxa en busca de Morgovejo, que era el otro Capitan, el cual a esta sazon lieron indios muchos de paz, que lo tuvieron por buena senal indios muchos de paz, que lo tuvieron por buena senal porque ya llevaban alguna sospecha de estar alzada la tierra. Otro dia, despues del que llegaron, llego un anacona de un vecino de Los Reyes que estaba con el Capitan; su amo le hablo aparte, de manera que los indios no miraron en ello: el cual dijo que toda la tierra estaba de guerra (este anacona se entiende por un correo que venia a avisallos), y que el cacique de un pueblo que se llama Gamara, habia muerto cinco espanoles que iban al Cuzco y a todos los indios de paz que llevaban, y que estaban esperando a ellos para matallos. Sabido esto por el vecino de Los Reyes, de aquel su indio, aviso al Capitan, el cual sintio las nuevas como era de razon, en verse con tan poco gente. Luego mando juntar a todos los principales de aquel pueblo donde estaban, con un hermano del cacique que estaba alli, a los cuales hizo meter en una casa, y fecha la pesquisa, y sabido como era verdad lo que el anacona decia, y que ellos asimismo estaban confederados con los otros para ser en la traicion, hizo quemar vivos veintitres principales, y al hermano del cacique puso en una cadena; hizo mensajeros a Xauxa, a un Capitan que estaba proveido para descubrir aquel paraje la tierra dentro con sesenta hombres, para que se viniese a juntar con el en Guamanga, que eran dos jornadas de alli.

 

5430015      Despachado este mensajero e pareciendole a este Capitan que este castigo bastaba para ir hasta GUamanga que es tierra mas llana, donde su juntaria con el otro Capitan, partio de alli en buen orden llevando al hermano del cacique preso, A la bajada de una sierra grande para un rio, salieron grandisimo numero de indios que estaban en celada, los cuales dieron en la rezaga que iba con seis de caballo; no pudiendo en el camino defenderse ni ofendellos, porque es muy cuesta abajo, salieronse del a un lado tomando un alto adonde se defendian lo mejor que podian, mas ?que les valia? que les dieron tanta priesa, que, muerto un espanol y su caballo, los cinco que quedaban no tuvieron otro remedio, viendo que ya no podian valerse con ellos, sino retraerse fuera del camino a juntarse con la vanguardia. El Capitan y los que iban eran hasta catorce o quince de a caballo, e viendo la grita que los indios traian en lo alto con los espanoles, vuelven a media rienda la sierra arriba hasta llegar a un mal paso, donde hallaron y indios puestos que se le defendieron. Los espanloes pelearon con ellos lo mejor que podian, mas todo no les valia nada porque el camino era muy angosto y los indios senoreaban lo alto, y a esta causa eran senores dellos. Paresciendole al Capitan y a los que con el estaban que los de la rezaga serian ya muertos, y que alli era imposible poderse sostener si toda la gente sobrevenia, acordo de bajarse al rio, con la mejor orden que pudo, metiendose entre dos brazos; no paso del todo a la otra parte porque estaba la barranca llena de gente de guerra. A esta hora habian llegado los cinco espanoles tan cansados los caballos y ellos, que no sabian de si; los indios pasaron a un brazo, e pusieronse en un arboleda donde salian a pelear con ellos, y los que estaban de la otra parte ni mas menos, de manera que por todas partes estaban cercados. Desta manera se sostuvieron todo el dia, adonde eran tan combatidos que milagrosamente se podian sostener.

 

5440009      VIsto por el Capitan el ruin aparejo que alli habia para hacer noche, porque ellos ni sus caballos no tenian que comer, acuerdan ya puesto el so, de pasar el rio y ponerse en un llano que esta de esta otra parte; y pudieronlo hacer sin riesgo por que los indios se habian retirado a un alto para pasar la noche. Recogidos alli tomaron parescer unos con otros sobre lo que debian hacer, y fue acordado que a prima noche tomasen el camino de Guamanga y hallarian mejor sitio y que comer, porque alli no lo tenian, y volver atras era excusado, que mil de caballo no bastaban a subir la sierra de los indios. Esto parescio bien a todos, y otro remedio ninguno no habia. Dos horas eran pasadas de la noche cuando partieron, dejando muy grandes fuegos hechos, llevando toda la rezaga en medio. Pues como iban con tanto aviso de no sersentidos, dieron en mil indios de guerra que estaban durmiendo en un llano, los cuales no sintieron cosa ninguna hasta que los comenzaron a lancear matando muchos de ellos; con tal victoria, pasaron adelante muy contentos, paresciendole que con todo esto quedarian escarmentados para perder alguna soberbia. Toda la noche caminaron muy poco a poco por no perder mingun indio de los que llevaban; antes que amaneciese; una hora, llegaron a un muy mal paso, el cual no se atrevieron pasar, pensando haber celada, hasta venir el dia, y como amanescio luego parescio de la otra parte mucha gente de guerra. VIendo el Capitan ser imposible por alli pasar, temiendo que llegasen los indios que dejaron a las espaldas, no sabian en que determinarse; aquel indio que dige que habia avisado al vecino de Los Reyes del alzamiento, dijo que los llevaria por donde pudiesen pasar si no hobiese quien lo estorbase, y el Capitan tomo ocho de caballo dejando todos los demas alli que hiciesen muestra como los contrarios pensasen que era toda la gente, y, lo mas encubierto que pudo, fue por una quebrada hasta dar en el paso que el indio habia dicho, que es tan malo que no pudieron subir sino a pie y los cabalos del diestro; y hicieronlo tan bien, que sin ser sentidos dieron en ellos de sobresalto con tanta determinacion, que algunos, por huir, se despenaron y otros caian en manos de los espanoles. Hecho esto, paso toda la gente y asentaron real en un aposento que les parescio tener mejor disposicion, para esperar alli a Diego Pizarro, aunque ponian en mucha duda su venida. Aqui hallaron en una camara mucha ropa de espanoles, alguna della tinta en sangre, y luego conoscieron ser de los cinco cristianos que habian muerto; alli hallaron mucho herraje, y lo tuvieron en tanto que no lo podian encarecer.

 

5450014      Tres horas serian pasadas del dia, cuando un cristiano que tenia puesto para reconoscer si venia mas gente, dijo como a la parte por donde vinieron comenzaban a parescer indios de guerra. Los espanoles cabalgaron a mucha priesa, mas los caballos estaban tales de lo pasado que poco ni mucho se podian tener; luego comenzo la grita y por los cerros mas cercanos donde ellos estaban a parecer grandisimo numero de gente, adonde venian unas andas y mucha cantidad de lanzas en derredor, por do conoscieron ser la guarda de Teyupangui, capitan del lnga, que venia en aquellas andas, segun que despues se supo. Los espanoles tuvieron un aviso muy grande, que no abajaron de su sitio todos a escaramuzar, sino de cinco en cinco por no acabar de matar los caballos. Los indios se multiplicaban de tal manera, que no se divisaba cerro ni valle, de ahi a cuarto de legua, que no estuviese lleno de indios enemigos; aqui se torno a ver el Capitan muy congojado paresciendole quela venida de Diego Pizarro era excusada, el cual otro dia no se podria sostener, porque ya los contrarios se les venian hasta poner encima de las paredes de sus aposentos, y los caballos estaban tales que no osaban salir con ellos a pelear, porque conociendo su flaqueza del todo no se les atreviesen. Con este trabajo y peligro se sostuvieron toda la noche, esperando el dia siguiente remedio ninguno, los enemigos, conosciendo esto, comenzaron a decir cantando a voces muy altas: “Manana mataremos a estos cristianos, porque ya tienen cansados los caballos y no se nos podran por ninguna via escapar”. Las naborias de los espanoles, como lo entendian, lloraban muy de corazon, teniendolo asi por muy cierto. Viendo el Capitan que sino usaba de alguna cautela, que como los indios decian era excusado dejar de morir, acuerda esa noche, sin ser sentidos, irse con toda la gente hacia VIlcas, por un despoblado que para salir a el hay pasos muy malos. Determinado esto y hechos fuegos como la noche pasada, al cuarto de la prima, con mucho silencio, alzaron real, llevando delante todos los indios e indias que hasta alli habian traido, por no dejallos en manos de los enemigos, que aun no fue poca virtud, pues se aventuraban ellos a perder por salvallos; y esta noche con demasiado trabajo subieron al despoblado, por donde caminaron tres dias sin hallar resistenci

 

5460015      Un di por la manana, estando en un pueblo para partirse, comenzaron a parecer indios de guerra por lo alto; a mucha priesa tomaron los caballos, y por estar en parte no se podian aprovechar dellos, salieron al camino y fueron por el hasta dar en un llano, adonde los enemigos los dejaron. El camino abajaba una quebrada y parescia de la otra parte una sierra muy alta; preguntado a el indio que los llevaba si habia otro camino, dijo que no, que por fuerza habian de bajar abajo y subir a la sierra. VIendo el Capitan que lo imposible no se podia excusar, abajo hasta un pueblo pequeno, adonde hallaron solo un indio, que con tormentos confeso que encima de la sierra estaba y lo esperaba toda la tierra de guerra, y que por fuerza habian de pasar por donde estaba la junta. VIsto no tener otro remedio, sino caminar aquel paso de noche, partieron como las noches pasadas, y abajaron a un rio de muy malos pasos, adonde de a la mano derecha del camino, por lo alto, parescian fuegos, por donde conocian que lo que el indio dijo era verdad. Yendo a tiento por no saber el camino y ser demasiadamente fragoso, se perdieron seis espanoles de todos los otros, los cuales, no sabiendo a donde irian, dieron en un pueblo adonde hallaron con mucho desucido, por no ser por alli el camino, muchos indios de guarnicion en un grande aposento, que antiguamente con otros muchos se hicieron para este efecto. Los seis espanoles dieron en ello con tan buen animo, que no paro hombre con hombre; hecho esto, viendo estar perdidos de su Capitan y entre tanta gente de guerra, no sabian que se hacer. Uno dellos, diciendo a todos que estuviesen quedos, fue solo a buscar el camino, y, no sin mucho peligro, se dio tan buena mana, que lo hallo y volvio a llamarlos y los guio por el, yendo siempre adelante, por el rastro de los caballos, de que iban todos en alguna manera contento,s hasta que lo perdieron porque el Capitan, por aviso del indio que los guiaba, habia dejado el camino real y tomado una senda por despachar un pueblo adonde les estaba esperando la gente de guerra.

 

5470011      Los seis espanoles iban por el camino teniendose por descaminados, porque tenian por cosa muy cierta, que venido el dia no podia escapar ninguno dellos, porque, ademas de ser tan pocos, iban unos caballos heridos y otros lisiados. Media hora podia haber antes que amaneciese cuando el espanol que guiaba y otro con el, yendo a pie porque asi habian andado toda la noche por no acabar de matar los caballos, vieron a una parte y a otra del camino indios de guerra; los dos espanoles, como hombres que les parescia ser imposible poder escapar, iban determinados de morir antes que mostrar punto de flaqueza; los indios estuvieron quedos, y ellos, echando mano a las espadas y las capas a los brazos, los llamaban que viniesen. Estando en esto, vieron delante de si un escuadron de mas de dos mil indios en el camino, todos con lanzas y rodelas, y paresciendoles que volver atras a dar aviso a los companeros era perderse mas presto, pues era dalles animo, no tuvieron otro remedio sino meterse entre ellos, hiriendo a diestro y a siniestro con tanto denuedo, que los indios, o porque siendo de noche pensaron que eran mas, o porque Dios lo quiso asi no paro indio con indio que todos huyeron con tanta priesa que caian unos sobre otros, adonde acuchillaron todos los que pudieron. Los que venian mas atras vinieron al ruido, y viendo lo que habia pasado, se maravillaron en gran manera.

 

5470035      Pasando adelante, dieron en un pueblo muy grande con muchos fuegos, adonde estaban aposentados esta gente de guerra; no pararon en el poco ni mucho, y a la salida no podian acertar por el camino, a tiento tomaron por donde les amanescio. Viendose alli seis hombres, no sabiendo adonde estaban ni por donde se habian de ir, mirabanse los unos a los otros como suspensos, no sabiendo que decir ni a que se determinar; el espanol que la noche pasada habia hallado el camino, dijo: “Ya veis cuan imposible nos es dejar de morir, porque, allende de ser tan pocos como somos, los caballos y nosotros estamos tales, que por ninguna via, tornando a ser acometidos no podemos dejar de perdernos; el mejor remedio que tenemoses, que, pues tenemos tan cerca la muerte vendamos a estos infieles tan caras las vidas, que si agora a sus manos muriesemos, que somos seis, queden con tanto escarmiento que otro dia no osen acometer a otros”. A todos les parescio ser asi muy bien y con tal determinacion comenzaron a caminar por un llano adonde, cuanto pudieran divisar, vieron un escuadron de gente, caballos y lanzas de espanoles. Unos decian que eran los indios de guerra, que habian muerto al Capitan y a los demas, que venian en sus caballos; otros que eran el mismo Capitan y los companeros que por encantamiento salieron alli. Estando en esta confusion acabaron de conocer realmente ser los espanoles, y el placer que sintieron es imposible sabello encarecer, abrazandose unos a otros con tanta alegria como aquellos que les parecia haber hallado la vida con juntarse. Los seis contaron al Capitan lo que les habia acaecido, y volviendo al pueblo dejaron alli la rezaga con cuatro de caballo, adonde la junta de los indios salio a ellos, mas por ser tierra llana el asiento del pueblo, se lo tomaron y le pusieron fuego; hecho esto, volvieron adonde dejaron la rezaga, y como los indios sintieron que se iban, tomaronles la ladera por donde forzado habian de pasar, donde se vieran en mucho aprieto si no fuera por el esfuerzo del Capitan, que animando los suyos, peleando con los contrarios salio a los llanos adonde alancearon algunos indios.

 

5480032      Hecho esto caminaron aquel dia por tierra llana sin ningun reves hasta un pueblo que se dice Guaila, adonde algunos indios les salieron de paz y entre ellos vino el cacique, el cual dijo que estaba muy enojado de lo que atras les habia acaecido, porque era amigo de cristianos y enemigo de los indios de El Capitan y los demas se holgaron de esto en gran manera, porque ya no tenian mas de seis o siete leguas por salir a los llanos; dijeron al cacique que le rogaban que fuese con ellos hasta el valle de Lingoana que esta abajo de toda la sierra. El cacique comenzo a poner excusa, diciendo que seria bueno dormir alli aquella noche en su pueblo, y que otro dia podrian ir a dormir a lo llano; al Capitan le parescio mal convidallos con el pueblo, por donde determino partirse luego llevandole consigo y a muy buen recaudo. Con determinacion de caminar toda la noche, partieron de aqui llevando un espanol cargo del cacique, mas no lo cumplieron asi, porque anocheciendoles en un pueblo pequeno hubo muchas diferencias entre ellos si pasarian adelante o si dormirian alli; todos los mas votos fueron de parecer que anduviesen, mas como en semejantes tiempos por mayor parte se escoje lo peor acordose dormir alli, y en amanesciendo partieron no con tanto aviso como era menester, paresciendoles que ya todo estaba en juego.

 

5490016      Seria una hora o despues del sol salido, cuando oyeron grita; algunos lo tuvieron por mala senal otros decian que eran indios que huian de unos pueblos pequenos que de alli se parecian; no tardo mucho, yendo hablando en esto, cuando a sus espaladas sonaron muchas bocinas a vuelta de grandisima grita de gente de guerra en tanta manera que no parescia sino que las sierras y valles se abrian. Conosciendo el Capitan el peligro, porque el camino iba entre dos sierras, por donde caballos no podian por ninguna via pelear, no sabia que hacerse, porque volver atras era tomar mas larga la tormenta, y esperar all era en parte donde caminaban a pie por no ser tierra para caballos. Los espanoles a grandes voces decian: “Adelante, adelante, senor Capitan, que nos perderemos, porqueno hay remedio ninguno para salvarnos, sino es en lo llano”. Desta manera se iban adelantando cada uno segun mas podia. El Capitan, conosciendo que por aquella via mas presto se habia de perder, iba muy congojado; a pie, detras de todos, el cacique que llevaba un espanol atado, el cual se dejo caer por una ladera, el espanol por no ir detras del, lo solto, que como se vio libre, se junto con la gente de guerra que era toda movida por su mano; desde entonces los ndios comenzaron a dar mas priesa a losespanoles, ganandoles lo alto y echandoles piedras muy grandes. El camino era tan angosto que no podian pelear; el Capitan, habiendo echado delante su caballo muy cansado, tomo otro de un espanol amigo suyo, que como tambien se cansase salto a las ancas de su mesmo caballo. A esta hora ya habian muerto al vecino de la ciudad de Los Reyes que dije que era amo de aquel indio que los aviso del alzamiento de la tierra. Pues yendo el Capitan y el espanol ambos en el caballo, vino una piedra grande por la sierra abajo, que dio al Capitan en un muslo y se lo hizo pedazos, y cayeron del caballo el y el otro espanol, el cual salto en su caballo, y el Capitan puedo sentado en el suelo, los ojos puestos en el cielo, pidiendo a sus amigos le socorriesen; mas como la priesa era grande, y por ser el camino muy angosto iban todos de uno en uno, y la gente de guerra por el mismo camino y por lo alto dandoles mucha priesa, no lo pudieron socorrer, porque por poco que paraban, los enemigos se aprovechaban mejor dellos, teniendo mas lugar de ganarles lo alto para echar piedras. Desta manera se quedo el Capitan, donde le mataron, con el cual se quedo un esclavo suyo, el cual quiso mas morir con el que no vivir sin el; y, segun despues se supo por relacion de los mismos indios, peleo defendiendose a si y a su amo valientemente, pero finalmente le mataron y murio peleando: los enemigos iban siguiendo la victoria.

 

5500022      Este camino les duro hasta un paso muy malo que se hace al pasar un arroyo, donde los mas caballos se quedaron embarrancados unos con otros, por ser el paso muy angosto y darles en el muy grande priesa, adonde mataron otros cuartro cristianos. Los que quedaron salieron de la otra parte a un camino mas llano, y, salidos, alli se quedaba un espanol ya de muy cansado, porque todo aquel dia habia corrido a pie, y violo el espanol que habia dado al Capitan su caballo, quedar, y haciendo rostro a los indios lo espero, y echandolo a las ancas lo llevo hasta una puente adonde los indios llegaron, y no pasaron adelante; cuatro o cinco de a caballo pasaron por el rio y los demas por la puente. De alli adelante fueron sin riesgo por tierra llana hasta Los Reyes, donde el Gobernador los rescibio con tanta tristeza cuanta era razon de tener, considerando el peligro en que estos se habian visto, el grande en que estarian sus hermanos y todos los demas en esta ciudad, porque ninguna nueva dellos tenia, y teniendo tambien por muerto al Capitan Gonzalo de Tapia. su cunado, y a Diego Pizarro con todos los demas espanoles. Y asi ear la verdad como sospechaba, que al pasar el rio de GUamanga mataron al dicho Diego Pizarro y a todos los que con el iban, si no fue un espanol que tomaron a vida para presentar al lnga, y al dicho Gonzalo de Tapia le mataron tambien con todos los que con el iban, adonde arriba he contado.

 

5510008      Luego el Gobernador mando que un galeon que enviaba a Chile con gente de armada a el Adelantado D. DIego de Almagro se tornase, paresciendole bien socorrer con la gente que en el un hermano del lnga, que le alzaba por senor de la tierra Gaete habia enviado a Xauxa con hasta veinte de a caballo, y con el un hermano del lnga, que le alzaba por senor de la tierra pensando que seria mejor modo para apacigulla y hacella estar de paz, teniendo por cierto que los naturales le seguirian, paresciendole que la muerte de los Capitanes que he dicho y su gente amenazaban con mucho mas mal, y a esta causa el dicho Capitan Gaete, estando en Xauxa corria riesgo por tener poca gente, temiendo no le acaesciese lo que a los otros envio alla a Francisco de GOdoy, vecino de Los Reyes, con treinta de a caballo y algunos peones, el cual fue, y a una jornada de Xauxa topo con un hermano del dicho Capitan, y con otro espanol, el cual venia encima de una acemila auebrada una pierna, y le dijo queel Capitan, su hermano, y los otros espanoles que con el estaban, dejaban muertos, porque aquel mismo dia por la manana amanescieron sobre ellos cuarenta mil indios y los cerecaron por todas partes, y que ellos milagrosamente se habian escapado de aquella manera que los veian. Viendo el dicho Capitan Godoy el dano que estaba hecho, paresciendole que con los que llevaba no era parte para sostenerse, por ser todos los mas dellos recien venidos de Espana y estar los indios cebados en tanta gente como habian muerto, con parecer de todos acordo de tornarse a Los Reyes, porque ya los indios andaban tan atrevidos que era menester hacer castigo con mas gente y proposito. Y vueltos a Los Reyes, el GOvernador estaba con harta pena viendo cuan mal se sucedia, porque ya le tenian muertos cuatro Capitanes y casi doscientos hombres, y muchos caballos, y tambien tenia por cierto que esta ciudad estaba en gran peligro o debia ser perdida, y muertos sus hermanos y todos los demas que en ella estaban; y por esto, y por verse con poca gente estaba muy afligido temiendo perder toda esta tierra, porque no habia dia que no le venian a decir “tal cacique se ha alzado”, “en tal parte han muerto tantos cristianos que fueron a buscar que comer”. Asimismo tardar tanto Alonso de Alvarado, a quien habia enviado a llamar a la provincia de Chachapoyas, que estaba alla por Capitan de la gente que conquistaba aquella provincia.

 

5520010      Estando las cosas en estos terminos y todos a punto y aparejados para lo subcediese, vieron indios de alrededor de la ciudad de Los Reyes quejandose, diciendo que indios de guerra en gran cantidad bajaban de la sierra a destruirles, matandoles sus mujeres e hijos. El gobernador mando a Pedro de Lerma que fuese con veinte de a caballo, por no ser mas de tres leguas de alli y tierra llana, a saber lo que era y correr del campo; el cual partio a prima noche, y estando como dos leguas de la cuidad se hallo cercado de cincuenta mil indios, que venian a dar en ella la manana siguiente. El se estuvo quedo y mando que ninguno se desmandase; los indios asimismo estuvieron quedos pensando que les acometerian, pero los espanoles, poco a poco y a veces revolviendo sobre los indios y matando muchos dellos, se retiraron de la ciudad, habiendo avisado primero al Governador, como venian tan gran cantidad de indios a dar en la cuidad, para que estuviese a punto, y como los indios venian cerca de la ciudad salio gente de refresco a dar en ellos y mataron muchos. Los indios se pusieron en unos cerros; en lo mas alto dellos se puso Tey-Yupangui, con la gente principal, que venia por capitan general de toda esta gente. Los espanoles arremetieron al cerro mas bajo, adonde cayeron dos de caballo, y al uno dellos mataron y el otro se salvo por gran milagro mas que por su posibilidad. El Governador, viendo tanta multitud de gente, creia sin duda ninguna que ya la de aca era todo despachado; los espanoles les anduvieron escaramuzando con ellos, matando muchos, especialmente una vez que los enemigos se determinaron de acercarse a la ciudad,poniendose en unos edificios caidos. La gente de a caballo estuvo en celada, y habiendo tiempo, salieron matando y alanceando mucho numero dellos hasta que se subieron en unos cerros. Al Gobernador jamas este dia le dejaron salir a pelear, pero estaba con veinte de a caballo a punto para socorrer adonde hubiese necesidad. Esa noche se hizo mucha guarda, rondando la gente de caballo la ciudad.

 

5530005      Otro dia amanescieron los indios mas cerca, en una sierra grande, que estaba de ellos cubierta que cosa della al parecer no se divisaba, de donde guitaron e hicieron pedazos una cruz grande de de madera que estaba puesta en lo alto, a la parte del camino que van a la mar y al puerto; y en otro cerro algo mas lejos parescio muy gran cantidad de gente, toda la provincia de los Atavillos. En estos cerros los enemigos peleaban muy a su salvo, abajando a lo llano a pelear un escuadron y aquel retirado bajaba otro; en la cuidad habia algunos indios amigos, los cuales, haciendoles espaldas los espanoles, peleaban muy bien y era causa de reservarse de grandisimo trabajo los caballos, porque de otra manera no lo pudieran sufrir. Algunos de los indios que se tomaban a vida se atormentaban cruelmente, para saber nuevas desta cuidad; unos decian uno y otros decian otro, y jamas concordaban, porque asi estaban prevenidos de sus capitanes. Viendo el Governador que los contrarios estaban tan cerca de la ciudad y que no les podia hacer ofensa ninguna, trataba cercarlos y para esto hallaba poca posibilidad. Otras veces decian que seria bien subir de noche y tomalles lo alto; tambien esto les parescio muy dificultuoso, asi por ser pocos y el numero de los indios tan grande, como por la fragosidad del cerro en que estaban: pero al fin acordose ser esto lo mejor, porque de noche son muy cobardes los indios. En esto pasaron cinco dias, y acordaron de hacer un reparo de tablas para resistir las piedras; pero despues de hecho les parescio imposible poderlo llevar.

 

5530031      Seis dias habia que los indios estaban sobre la ciudad, cuando el general dellos, Tey-Yupangui, se determino entrar en ella y tomalla por fuerza o morir en la demanda, y hablo primero a todos sus gentes, diciendoles: “Yo quiero rntrar hoy en el pueblo y matar todos los espanoles que estan en el, y tomaremos sus mujeres, con quien nosotros nos casaremos y haremos generacion fuerte para la guerra. Los que fueren conmigo han de ir con esta condicion, que si y muriese mueran todos, e si yo huyere quehuyan todos”. Los capitanes y personas entre ellos prin cipales respondieron que le prometian de lo hacer asi; y con esto movieron todo el ejercito con grandisimo numero de banderas, por donde los espanoles conoscieron la determinacion y voluntad con que venian. El Governador mando que toda la gente de a caballo se hiciese dos escuadrones; el su puso con el uno en celada en una calle y un Capitan con el, y otro en otra. Los migos en esta ya venian por el llano del rio; muy lucida gente, porque todo era escogida: el general venia delante con una lanza, el cual paso en sus andas ambos los dos brazos del rio. Ya que comenzaba a entrar pos las calles, y alguna de su gente andaba por cima las paredes, salio la gente de a caballo y dieron en ellos con tan buena determinacion, que,como la tierra era llana, en un punto los desbarataron, y quedo alli muerto el capitan general, y junto con el cuarenta capitanes y personas de cuenta, que no parescio sino que los habian mandado a escoger y causole que, como venian delanteros, fueron los primeros en quien rompieron; los espanoles fueron hiriendo y matando en ellos hasta el pie de la sierra, adonde hallaron muy gran resistencia desde de un reparo que tenian hecho. Acabado esto, y conocido por los espanoles ser muetro Tey-Yupangui, muy alegres, lo hicieron saber al Governador, de que no se holgo poco paresciendole que los indios de ahi adelante no estarian tan orgullosos; que como entre ellos fue hallando menos, no se puede creer cuanto lo sintieron, teniendo su hecho por muy perdido, porque para indio era tan animoso, como en las palabras que dijo antes de su muerte se parescio, y en las muertes de tantos cristianos como habia muerto.

 

5540029      Visto los indios cuan poca gente eran y apara con los espanoles, estaban tan desmayados que no salian a pelear ni hacian otra cosa mas de estarse quedos. Conoscida por el Governador su flaqueza, manda que otra noche en todo caso, se suban al penol y se ponga en el otra cruz como la que los indios quitaron, senalando para ello los mas sueltos y personas de mas experiencia para aquel caso. Hizolo Dios tan bien, que como todos andaban en su servicio, la noche que habian de subillo, vinieron indios amigos a decir como toda la gente de guerra era huida; sabiendo esto el Gobernador, mando a mucha priesa vayan en el alcance algunos de caballo, los cuales fueron, mas no acertaron por el camino que los indios iban, proque tomaron la sierra por ir mas a su salvo, por donde hobo lugar de cumplirse el voto del GOvernador, poniendo la cruz donde antes estaba. Hecho esto, tenia grande congoja todavia, no saber cosa cierta desta cuidad, y deseaba venir el o enviar gente en cantidad, y no habia posibilidad para ello, porque aunque dejaran el pueblo solo, era poca la gente que en el habia. Alonso de Alvarado llego pues de haber pasado algunos dias que los indios habian descercado Los Reyes, con treinta de a caballo y cincuenta peones, en que habia algunos ballesteros, y Gonzalo de Olmos, que era Capitan y Teniente de Gobernador en Puerto-VIejo, con ciento cincuenta hombres de pie y de caballo, que los habia recogido a su costa y traido a Los Reyes para el efecto del socorro del Cusco y que hiciesen guerra a los indios, y con voluntad de ir el mismo en persona con ellos, sino que el Governador no se lo consintio, asi por haber dado el cargo de Capitan general a Alonso de Alvarado al socorro del Cusco.

 

5550019      El Governador holgo mucho con la venida de entrambos, y a Alonso de Alvarado mando que luego se aparejase para ir al Cusco a saber de sus hermanos y de los demas. Para poderse esto hacer, fue menester socorrer muchos con caballos y armas, adonde el Gobernador despendio todo lo que tenia y tomo de algunos vecinos dineros prestados, y, no bastando todo, atreviose a gastar de la Hacienda Real de V. M., tomando de sus quintos cierta cantidad de oro, con que se puso en orden la gente. Pedro de Lerma se afrento desto en gran manera, porque decia que el Gobernador le habia dado palabra de enviarle con este socorro por Capitan general; el Governador decia que lo que el le habia dicho, era que habia sabido que Alonso de Alvarado venia mal dispuesto, que si no estuviese para poder ir, le enviaria a el: de manera que todavia quedo resabiado. Luego se hizo alarde para ver la gente que podria haber para enviar a esta ciudad,

 

5550034  y hallaron ciento de a caballo y mas de ciento cincuenta de a pie, en que habia cuarenta ballesteros; vista por el Governador la gente, paresciole que no bastaria y tambien temia que el Cusco no fuese perdido, y entre muchos pareceres que para esto hobo, fue acordado que fuese Alonso de Alvarado con toda ella a ponerse en la provincia de Xauxa, y que desde alli castigase la muerte de los espanoles que en ella se mataron, y que en ninguna manera fuese adelante hasta que le enviase mas gente; y partio de Los Reyes en principio de Abril del ano de treinta y siete. A cinco leguas de la ciudad hobo cierto recuentro con los indios de guerra, que le esperaban en un penol muy alto, adonde les desbarato y mato muchos dellos; hecho esto, pudieron subir el puerto a su salvo, aunque no de sed, porque por falta de agua murieron de sed algunos indios, y los espanoles padecieron necesidad.

 

5560011      De aqui fueron hasta Xauxa, que no hallaron quien les impidiese el camino, porque alguna gente de guarnicion, que estaba en el pueblo, huyeron dejando quemada la puente. De alli a algunos dias, se comenzaron de hacer entradas a una parte y a otra, adonde se atormentaban indios para saber si esta ciudad era perdida; unos decian que eran vivos los cristianos y que estaban dentro cercados de gente de guerra; otros que se habian salido a unos llanos, y que alli se defendian, y como andaban variables a ninguno se creia. Desta manera estuvieron muchos dias esperando a que el Governador enviase a mandarles lo que habian de hacer. En este tiempo, paresciendole a Hernando Pizarro que para lo que tenia determinado, que era no desamparar el Cusco, teniendo por cierto no haber otros espanoles en toda la tierra sino los que con el estaban, tenian necesidad de proveerse de bastimentos, envio un Capitan con todos los que tenian buenos caballos, que serian hasta sesenta, y todos los peones e indios amigos a la provincia de los Canches, con trmino de veinte dias para que trujesen mucha cantidad de ganado; alejose obra de veinte leguas, adonde hizo ciertos castigos. Andando entendiendo en esto y en recoger bastimentos, supo el lnga como toda la gente andaba fuera de la ciudad, y que con Hernando Pizarro no habia sino hombres tollidos y caballos mancos, hizo luego mensajeros a todas las provincias, enviandoles a decir que era tiempo para acabar de echa los cristianos de la tierra, porque Hernando Pizarro estaba solo con los dolientes y sin caballos, que se juntasen lo mas presto que ser pudiese, ae viniesen sobre el.

 

5560038      Hechos estos mensajeros, envio cuatro mil indios a tomar el paso al dicho Capitan, que habia ido por provision, porque no pudiesen socorrer la ciudad, y en el paso hicieron cavas muy hondas y fuerzas; y eran ya diez y ocho dias que era partido el Capitan, cuando, paresciendole a Hernando Pizarro que fuera razon tener nueva del, envio a Gonzalo Pizarro, su hermano, hacia Tambo, adonde estaba el lnga, a fin que tomasen algunas espias de quien pudiesen informarse de lo que se hacia y lo que el lnga pensaba hacerl y , como habia de andar siete leguas y volver al Cusco a dormir, partio antes de media noche. Y acaescio al mismo tiempo venir dos guarniciones de gente de indios de querra hacia la ciudad y paso Gonzalo Pizarro por medio de ambos escuadrones sin verse los unos a los otros. Como fue de dia, diez y ocho de a caballo que llevaba partiolos, en nueva del, envio a Gonzalo Pizarro, su hermano, hacia aparto por otro, y tomaron algunas espias, y como entre ellos no habia ninguno que supiese la lengua, no pudieron entender mas de saber de la gente que habia pasado hacia la ciudad. Los nueve de caballo toparon con la guarnicion de Chinchasuyo, que serian hasta cuatro mil indios, y como traian los caballos fatigados de lo mucho que habian caminado, estuvieron en muy poco de perderse porque los indios los acometieron con mucha determinacion y muy osadamente, y ellos lo mejor que podian se venian retrayendo hacia el pueblo.

 

5570024      Goanzalo Pizarro y los que iban con el se toparon con la guarnicion del lnga, que serian hasta quince mil indios, gente por extremo muy lucida. Paresciole a Gonzalo Pizarro que no era coyuntura de romper con ellos, y tan grande esfuerzo fue hacerlo y dejar de pelear, segun su condicion, como si a todos los desbaratara, porque si los acometiera no pudiera dejar de perderse. Un indio que traian los nueve de caballo fue corriendo a dar mandado a la ciudad, y salio Hernando Pizarro a socorrellos con ocho de a caballo, que no habia mas en la cuidad que pudiesen ir con el. Hernando Pizarro llego a tiempo que Gonzalo Pizarro andaba en busca de los otros nueve de caballo, y los quince mil indios le venian siguiendo con grandisima grita. Los cuatro mil indios de Chinchasuyo ya habian dejado los nueve de caballo que Gonzalo Pizarro andaba a buscar y vinieron a tomar en medio dellos, y de los quince mil indios a Gonzalo Pizarro antes que llegase Hernando Pizarro; y paresciendole que el mejor consejo era vencer o morir peleando, pone las piernas al caballo, y siguiendole los que con el iban, arremetio rompiendo por ellos, adonde hizo tales cosas que bien daba a entender y mostraba el valor de su persona y con lo mucho que hizo, ayudandole los demas, que eran nueve de a acaballo, se sostuvieron hasta que llegaron los otros nueve de caballo que iba a buscar, y Hernando Pizarro con los ocho, el cual, como vio a su hermano con tanta necesidad, metese por el escuadron de los enemigos con tanto denuedo, que no le pudieron sufrir y vuelven las espaldas rehaciendose en una sierra, adonde, por ser la tierra muy mala y estar los caballos muy fatigados, los dejaron y se volvieron a la ciudad.

 

5580014      Considerando Hernando Pizarro el peligro en que estaban, por ser tan pocos y tener tan cerca tanto numero de enemigos, allende de los que cada dia venian y aun los demas que habian de venir, estaba en aquella misma noche muy congojado, porque ninguna nueva tenia el Capitan que habia enviado por bastimentos, y pensando mucho en ello, teniendo por gran inconveniente esperar a ser otro dia cercados, pues forzado habia de ser conoscida de los enemigos la falta de gente y caballos que tenian, paresciendole que el principal remedio consistia en acometer los indios aquella noche, porque en aquella junta estaban todos los principales caudillos y gente mas escogida del lnga, dijo a Gonzalo Pizarro:

 

5580027      “La ciudad esta en peligro mas que nunca estuvo, porque si somos cercados otra vez no tenemos caballos para pelear de un dia arrib,a y ya que pudiesemos, no podemos defender que no nos cojan el maiz que tenemos sembrado, lo cual seria grandisima falta y nos meteria en mucha mas necesidad, y no se puede excusar que esta noche volvamos a dar en la junta que dejamos, aunque se nos haga trabajo por lo mucho que hoy los caballos y la gente ha hecho, porque desbaratada esta junta, como es la principal, todos los demas perderan el orgullo que tienen; si lo comunico esto con los espanoles se cierto que me han de contradecir porque estan cansados, y dejandolo de hacer, se cierto que nos hemos de perder; por tanto, conviene que esta noche vos en persona apercibais a todos los que estuvieren para ir, porque muy de manana demos en ello”.

 

5590001      Gonzalo Pizarro lo puso luego por obra parescindole muy buena la determinacion de su hermano Hernando Pizarro, y junto hasta veinte y seis de a caballo, que no habia mas que pudiesen ir. Hernando Pizarro mando guiar en saliendo de la ciudad por otro camino por ir mas encubierto, y a esta causa fueron sin ser sentidos hasta dar sobre los indios, y llegaron a tiempo que se bajaban de la sierra para venir a poner cerco a la cuidad. Gonzalo Pizarro enderezo con veinte de caballo a un llano, en el cual habia una laguna grande, en el cual estaban veinte mil indios, y Hernando Pizarro con los seis de caballo tomo por un alto adonde estaban mil flecheros que bajaban a tomar en medio a Gonzalo Pizarro, y trabo con ellos una de las mas hermosas escaramuzas que jamas se vio, porque como veia que en aquella coyuntura estaba perderse la tierra o ganalla, hizo cosas tan senaladas que no se puede creer, porque, como eran flecheros y de la guarda del lnga, era muy buena gente y que peleaban muy sin miedo. Hirieronle a Hernando Pizarro su caballo y otros dos de los seis, de flechazos, el cual tomo dello tan buena venganza, que de los mil flecheros quedaron los ciento tendidos en el campo y los otros se subieron a la sierra; cosa por cierto muy senalada que con tan pocos de a caballo y con caballos tan cansados pudiesen haber tal victoria. Gonzalo Pizarro entre tanto que esto pasaba habia acometido el escuadron que estaba en lo llano junto a la laguna, y quedaba envuelto con los indios, que como eran muchos y escogidos defendiansele muy bien; pero como se vieron desbaratados los flecheros, desmayaron en tanta manera, que se pusieron en huida, adonde se alancearon pasados de trescientos indios y en la laguna se metieron otros muchos; Gonzalo Pizarro los acometio echandose a el agua: fue muy hermosa monteria, que se tomaron como pescado sobre agua, Donde no se siguio mas el alcance porque se subieron luego a la sierra, y los caballos estaban fatigados.

 

5590034      Con esta victoria se vinieron aquel mismo dia a esta ciudad, y en la plaza della cortaron las manos derechas a cuatrocientos que se trujeron presos,enviandolos al lnga. Fua tanto el temor que destos los demas cobraron,que todas las quarniciones que estaban en esta comarca se deshicieron, y los cuatro mil indios que tenian el paso al Capitan fque fue por bastimentos le desocuparon, el cual entro luego a otro dia siguiente sin contrate,con pasadas veinticinco mil cvejas y mucho maiz. De ahi adelante los espanoles estaban con mas descanso,aunque sin sobresalto proque todas las lunas nuevas tenian rebatos y cercos, mas como ya eran conoscidos de indios,en saliendo a ellos no paraban. Tenia en todo esto Hernando Pizaarro un srdid muy bueno, que asi como la gente de guerra alzaba el cerco, iba e luego y su capitanes en busca dellos, de manera que en todo un ano qfue la guerra duro, no se haooo que todos juntos tuviesen un dia de descanso, porfque viniendo una compania salia otra. Entre estos indios que se tomaron, se dijo que el Adelantado D. Diego de Almagro daba vuelta, como antes se ha dicho;diose en slguna manera credito a ella porfque los indios de querra, todas las veces que se topaban con espanoles, les amenazaban diciendo que cenia el Adelantado muy enojado, que era su amigo y que los habia de matar a todos. Esto anduvo entre los indios bien dos meses, hasta que vino nueva de esrar el Adelantado con qfuinientos espanoles a siete leguas desta ciudad, el cual, andando en su descubrimiento, le escribieron como le eran venidas provisiones de V. M. en que le hacia merced de doscientas leguas de gobernacion, que comenzasen desques de acabadas las doscientas y setenta leguas quel gobernador D. Francisco Pizarro tiene por limite de la duya; paresciendole que contasas desde el rio de Santiago, donde toma principio, con gran parte no llegan a esta ciudad, no mirando la diferencia que hay a contallas Norte-Sur, o por las jornadas que se caminan, porque contadas como se han de contar entra esta ciudad del Cuzco con veinte y tantas leguas mas adelante en los limites de D. Francisco Pizarro. Lo cual debiera de muy bien mirar el que lo escribio, antes que dar ocasion a tan grandes deservicios como dello a Dios y a V. M. han sucedido, pues allende del dano que con su vuelta se hizo, se perdeo el mucho provecho que del descobrimento de la tierra se pudiera seguir, no mirando cuanto mejor era ganar de infieles aquello que no venir a tenner guerra con los espanoles sobre lo que ya estaba sujeto a V. M. y a su Real corona.

 

5600038      Hernado Pizarro, presumiendo que la vuelta del Adelantado pronosticaba mucho mal, tomaba desto que los indios decian algunas sospechas de ser asi; mas pareciendole que podria der viniese desbaratado, no daba credite a lo que algunos le decian, diciendo que el no podia creer que el viniese con mal proposito. Considerndo, por ptra parte, ser imposible su vuelta, no lo podia acabar de creer, y para saber si era cierto hizo un mensajero al lnga para que se informase disimuladamente di la verdad, con una carta en que le decia que no diese lugar a mayores danos,y que lo pasado fuese pasado, que se viniese al Cuzco con seguro de su persona y de las demas que consigo trujese, y que en nombre de V. M. le perdonaba. El indio fue con esta carta, y tiempo que llego a Tambo, donde el lnga estaba, eran venidos a el tres espanoles mensajeros del Adelantado D. Diego de Almagro, con una catra suya en que le hacia saber como era venido y quedaba en Urcos, un pueblo cerca desta cidad, que le rogaba se viniese adonde le paresciese, y se juntasen para dar ordan y manera a que lo pasado se perdonase y V. M. no fuese mas deservido.

 

5610018      Aquel dia y otro siguiente tuvo el lnga consigo los espanoles mensajeros, mostrandoles mucho contentamiento, jugando y regocijandose con ellos, y dijoles estaba alli un indio de Hernando Pizarro que le traia una carta, y que estaba determinado de mandalla matar, que si a ellos les parecia bien que lo mandaria hacer. Ellos le respondieron que seria bien hecho; y decianlo por complacelle porque tenian muy grandi deseo que se viesen el y el Adelantado. Ya estaban bien arrepentisos los espanoles de estar en su poder, porque vinieron se habia derrocado una puerta por donde entrasen, y ya ;a habian tornado a cerrar y habian puesto gente de guarda en ella. El lnga se entro en una camara con sus capitanes, donde consulto mucho sobre lo que haria de ellos; unos eran de parescer que los matasen, y otros que no, y al fin se acordo aue los dejasen ir que respondiese a la cata dil Adelantado; y asi lo hizo, y se la dio diciendoles, primero que se despidiesen, qu no queroia mandar matar al indio de Hernando Pizarro, sino cortalla la mano derecha, y un espanol de los tres, por hacerles placer, se la corto. El lnga mostro en el semblante que le pesaba, porque le parecio gran crueldad; y asi se fueron el indio volvio al Cusco y dijo a Hernanao pizarro lo que le pasaba, y que el lnga le habia hecho curar de la mano y le habia pesado de lo que los espanoles habian hecho en cortarsela, y le dio mantas, que es de lo que ellos se visten, y le envio. Y como se tuvo por cierta la venida del Adelantado, y que estaba tan cerca, y que no habia escritoa Hernando Pizarro, los espanoles que estaban con el tuvieron grande alteracion y estaban sospechosos que, pues no escriba y contrataba con los indios, que se confederaba con ellos para venir contra Hernando Pizarro y contra los que con el estaban, y tomarles el pueblo. Hernando Pizarro, no satisfecho con todo esto, mando a un Capitan que fuese con algunos de caballo hasta Urcos y se informase de tosa la verdad; el cual due y en el camino tomo algunos indios, de los cuales supo que mucha gente de caballo eran idos a Tambo, y para certificarse de lo cierto fue el mesmo y atraveso el camino donde lo hallo muy hollado de caballos.

 

5620016      Con eata nueva envio un espanol a Harnando Pizarro, por donde se acabo de certificar ser el Adelantado, el cual eataba en gran manera espantado como mo le escribia o hacia saber su venida, y presumiendo si por ventura venia desbaratado y con poca posibilidad, y  que el lnga se carteaba el para enganarle y matarle, acordo de ir hasta Urcos en persona para saber la gente que era, porque los indios le certificaban que le tenian cercado indios de guerra. Y salio con cierta gente de caballo y de a pie, y llego al mismo valle de Urcos, a donde salio a el un Capitan diciendole que no pasase adelante, porque el habia quedado alli con cierta gente, y que el Adelantado era ido a verse con el lnga para traello de paz; Hernando Pizarro le respondio: “Yo no vengo a contradecir la voluntad del Adelantado en aquello que fuere servicio de nuestro Principe, antes me habian dicho que venia desbaratado de indios de guerra y venia a socorreros, y si esto no es verdad declaradme vuestra intencoon, que yo no querri a errar por estar mal informado”. ElCapitan respondio: “La intencioa del gobernador D. Diego de Almagro es venir y tomar la posesion de esta tierra, de que hace Gobernador S.M.”. Entendiendo Hernando Pizarro el proposito del Adelantado, y viendo el poco reposo que se le aparejaba al cabo de un ano que con tanto trabajo y peligro habia sostenido esta tierra, considerando el mucho mal que de esto habia de suceder, paresciendole por

una parte que el Adelantado venia con determinacion de meterse en el Cuzco, por la otra sabiendo que no tenia provision de V. M. que tal le mandase, porque las quetenia el se las habia traido y suplicado a V. M. por ellas cuando vino en Espana, pareciale ser gran poquedad entregarle la tierra que estaba dada en gobernacion a su hermano, sin primero ver expreso mandato de V. M. para ello, y como hombre celoso de su honra, tenia en si ser obligado a dar cuenta desta ciudad a quien se la habia entregado; y  comunico con los suyos lo que se debia hacer, y aconsejaronle que prendiese aquel Capitan y los que con el estaban, y que no diese lugar a mayor dano, porque ellos habian sostenido y defendido esta tierra con mucho gasto de sus hciendas y peligro de sus vidas, y que sobre esto no querian trater con Gobernadoe nuevo, y no cierto. Hernando Pizarrt les respondio: “No permita dios que yo haga principio en tan gran deser vicio suyo, proque no se podrian excusar muertes de hombres si lo que decis se pusiese por obra, y no quiero sino la paz y concordia que el Adelantado conmigo quisiere, porque basta el desasosiego que hasta ahora henos teniso, sin comenzar otros de nuevo”.

 

5630021      Algunos pronosticaban lo que podia suceder por lo que la otra vez en esta ciudad habian pasado, y prsabales de ver a Hernando Pizarro tan justificabo, porque claramente sabian que el Adelantado venia a tomar el Cusco y hacerse Gobernador del; y como algunos vecinos la primera vez habian servido y favorecido a su Gobernador, sabian cierto que siendo Gobernador el Adelantado habian de der desposeidos de sus repartimientos y muy mal tratados, y dijeron a Hernando Pizarro: “Pues vuestra merced no quiere prender a estos, agora que tiene poder y que estan divididos, hacemos os cierto que os veris en tiempo que quetais asiros de la oreja y no podais, porque nosotros conocemos la intencion del Adelantado desde la otra vez que se quiso alzar con el Cuzco, y agora que se ve con pujanza no dejara de hacerlo”. Hernando Pizarro les respondio: “Bien conozco que ha de ser asi, pero no quiero lugar a que se pueda decir a S. M. que yo fui el primer movedor de tan gran dano, antes me quiero poner a todo lo que me viniere, y procurar con el toda paz y concordia”. El sufrimiento de Hernando Pizarro en este tiempo se debe tener en mucho, porque si el entonces quisiera bien pudiera prenderlos todos, y estos presos, el Adelantado no fuera tanta parte. Despues de esto hecho, volvio al Cusco con mucha priesa, temiendo que el Adelantado no entrase primero en el Cusco estando el fuera, y para esto camino toda la noche,y en llegando mando aderezar las casas del Adelantado para que posase, y hacer el aposento para la gente que con el venia.

 

5640008      El Adelantado era ido com cantidad de gente de pie y de caballo al valle Yucay, que esta cerca de Tambo, para desde alli trabajar de traer al lnga de paz, el cual disimulaba con el todo lo que podia, asegurandole y enviandole presentes de csas que sus gentes de guerra habian tomado a los espanoles que habian muerto, pensando por esta via asegurarle y traerle a Tambo para matarle com todos los que consigo traia. El Adelantado le envio un Capitan para que le hablase y le dijese que le rogabviniese de paz, diciendole que el era Gobernador en la tierra y le desagraviaba de cualquier mal que le hobiesen hecho, porque V. M. le daba esta Gobernacion. El lnga se holgo nucho con el Capitan y le hizo muy buen tratamieto, juntamente con un paje del Adelantado, que llevaba consigo, porque entendia bien la lengua, gua, mas no los deho volver con la respuesta, esoerando que el Adelantado habia de ir por el, como no fue, hizolo poner a buen recaudo y comenzo a dar guerra a el Adelantado; el cual se salio de Yucay con mucho trabajo, porque habia muchos indios de guerra sobre el y por todas partes le daban harto que hacer. An tes desto habia escrito Hernando Pizarro al Adelantado con un indio, y envio con el cuatro de caballo, porque la gente de guerra no le matase y porque le dejasen pasar; a las cuatro de caballo tomaron los espanoles del Adelantado y los llevaron presos delante del, y leyeron la cartera que llevaba el indio de Hernando Pizarro, en la cual decia asi: “Que mirase donde entraba, porque los indios es gente cautelosa y podrianle ordenar alguna traicion donde se viese en mucho peligro”, y  otras muchas paladras de buena crianza y muchol comedimiento.

 

5640036      El Adelantado se informo de los espanoles en secreto y uno de ellos le aviso muy particularmente de todo lo que el queria saber, dandole cuenta de toda la gente de pie y de caballo que habia, contandole por sus nombres slgunas personas, asi vecinos como de los demas, que le servirian a el en todo lo que se le ofreciese, porque estavan mal con Hernando Pizarro; y estos vecinos son los que dije que le querian mal por el servicio que para V. M. les pedia.

 

5650006      Como estos espanoles no volvieron a la ciudad, estaba Hernando Pizarro muy enojado, temiendo no los hubiesen muerto los indios de guerra; y a esta sazon vino un indio que habia ido con los cuatro de caballo, y dijo como el Adelantado los tenia presos. Sabido esto, y paresciendole que lo debia hacer a fin de venir sin ser sentido y meterse en la ciudad, mando a muchol indios se pusiesen por los cerros en atalaua y le avisasen cuando viesen venir al Adealntado, y ellos lo hicieron asi, y visto venir la genta volvieron a gran furia a dar aviso de como venian.

 

5650016      Hernando Pizarro mando tocar arma, y junta toda su gente salio al camino por donde venia el Adelantado, y media legua de esta ciudad topo das caballeros del dicho Adelantado, y a los cuatro de caballo que le habian prendido, los cuales,le dieron una carta del Adelantado en que le hacia saber su venida, y que la causa por que no le habia escrito habia sido por ver si pudiera traer de paz al lnga, y que le habia querido burlar y le habia dado guerra y tenido dos dias sin comer, y muerto un caballo a su capitan Rodrigo Orgonez, y que le perdonase por haber detenido sus mensajeros, que lo habia hecho por informarse dellos de la guerra pasada, que venia deseoso de saber nuevas Hernando Pizarro dijo a estos vcaballeros, que a el le habian decho que le tenia presos sus mensajeros, y que si era asi, creyendo que el Adelantado venia de mal proposito, habia acordado de salirle al camino, pero pues ello no era ansi y su voluntad parescia no ser tan danada, que el se queria volver, y que dijesen a el Adelantado que le pedia por merced se viniese al pueblo a aposentar, que sus casas le estaban aderezadas, y para su gente tambken estaba hecho aposento; y mando al capitan Hernando Ponce, y al tesorero Riquelme, y a Gabriel de Rojas, y al licenciado Prado que fuesen a hablarle, enviandole adecir que mirase en la despusicion que hallaba la ciudad, por donde veria que al servicio de Dios convenia mucho el sosiego y toda paz y concordia, porque siendo lo contrario seria ocasion para que todos se perdiesen, y el lnga se quedase senor de la tierra, y V. M. despodeido de estos reinos y Nuestro Senor muy deservido con la muerte de ;ps cristianos; y que si en slgo se queria poner, que ante todas cosas hiciese minsajeros al gobernador D. Francisco Pizarro, porque el vendria en todo aquello que fuese razon, y que entre tanto podia venirse a la ciudad con todos los que consigo traia porque descansasen de las trabajos pasados, y ofreciendole su casa y hacienda, con otros muchos cumolimientos.Y con esto se volvio el a la ciudad, y los mensajeros fueron; los cuales, despues de haber hablado en publico al Adelantado, se apartaron en secreto, donde hobo alguno entre ellos que derramo tanta cizana, que fue causa del mucho mal que despues sucedio.

 

5660015      Los mensajeros volvieron esa noche y dijeron a Harnando Pizarro que el Adelantado no queria venir a aposentarse a la ciudad hasta ir a sacar su gente de Urcos, que estaban en tierra fragosa y en peligro; Hernando Pizarro le proveyo a el y a toda du gente de comida aquella noche, y le envio a decir que se viniese a descansar a la ciudad, porque traia su gunte fatigada, y que el iria con la suya que estaba mas descansada a sacarlos de Urcos, y el Adelantado se lo tuvo en merced y dijo que no queria dino ir el a sacarlos. Otro dia, por la manana, parescio junto a la ciudad con toda su gente a punto de guerra; en la ciudad tocaron el arma, juntandose en la plaza para esperar lo que quidiese hacer, creyendo que se venia a meter en ella; el cual dejo el camino real y subio por una calzada que va a dar a la fortaleza y pasaron por detras de;;a, y fieron rodeando hasta ponerse sobre las laderas de Andasuyo, de donde se veian los unos a los otros. Luego se bajo de alli y se fue por el camino de Urcos, y desde a dos dias volvio con toda su gente y asento real unalegua desta ciudad; esto fue lunes diez y ocho de Abril de mil quinientos y treinta y siete anos. Y sabiendo Hernando Pizarro que estaba alli, le envio sus mensajeros diciendole que para que asentaba real tan cerva de la ciudad, que se viniese a ella pues le estaba hecho aposento; el cual, viendose ya con toda su gente junta, mostro el rnin proposito que tenia, y respondio con soberbia: “Decid a Hernando Pizarro que yo no tengo de entrar en la ciudad sino por mia, y que no tengo de posar sino en las casas que el posa”.

 

5670001      Hernando Pizarro le torno a enviar sus mensajeros y a decir que nirase que los indios estaban de guerra, y que saria muy gran dano que entre ellos hobiese revuelta, que holgase de venirse a la ciudad y  estar en ella como amigo, y que entre tanto que venia D. Francisco Pizarro, o le hacian mensajeros para que entre ellos hobiese concierto, procurarian de hacer la tierra de paz, y si quisiese que conquistarian juntos, o que partirian conquista, y que desta manera se podria V. M. servir y aquellos reinos pacidicar. El cual respondio que el tenia provisions de V. M. de Gobernador, y habia de entrar en la ciudad por suya, y que el que se lo quisiese defender le pesaria dello; mientras pasaba esto, salian del pueblo muchas personas a se comunicar con sus amigos y hablar con el Adelantado, donde iban algunos que se tenian por sospechosos, los cuales hicieron tanto dano en lo que tocaba a tener confederacion y paz que fuera mejor no ser nacidos, porque si cizanas y parlerias no hobiera, jamas vinieran a las manos; y estos con razon deben ser castigados por sus malas lenguas, pues guardando sus personas del peligro causaron tanto mal como lo que hasta agora en esta tierra se ha seguido.

 

5670022      Luego comenzo a caminar el Adelantado al paso de los caballos, sus banderas tendedas, a meterse en esta ciudad, y antes que llegasen, dejando el camino, se aparto a la parte de Condesuyo en torno de la ciudad, hasta ponerse muy cerca, asentando campo en unas tierras un tiro de ballesta del pueblo, adonde su Capitan general, que se decia Rodrigo Orgonez, ordeno la gente desta manera: detoda la de a acaballo hizo escuadron, y de los piqueros y arcabuceros y ballesteros orto, y las banderas enarboladas. Hernando Pizarro, al tiempo que ellos comenzaron a caminar hacia la ciudad, mando luego tocar el arma y se puso con su gente en la plaza para resistirla, y, visto lo que el Adelantado hacia, mando hacer de su gente otros dos escuadrones, el de a caballo encomendo a su hermano Gonzalo Pizarro, y el se puso delante de la infanteria con un montante en las manos; y aqui conoscio la tibieza de muchos que no quisieron salir por estar ya prevenidos del Adelantado, de aquel tiempo que se habia comunicado la una gente con la otra: y desta manera estaban los unos y los otros. Hernando Pizarro junto alli consigo los de caboldo y acordose que un Alcalde con dos Regidores a requerirle de parte de V. M. que alborotase la ciudad, y que si provisones de V. M. tenia, que las presentase en el cabildo y que se veria se V. M. le daba esta ciudad en gobernacion Elcual dijo que ansi lo hara, y asentaron treguas entre el y Hernando Pizarro por aquel dia hasta otro dia a medio dia. Luego, por la manana, envio a presentar las provisiones, y antes que las presentase requirio a Harnando Pizarro que no estuviese con los Regidores por cuanto era parte, y el lo hizo asi; y presentadas las provisiones e vistas por los Alcaldes y Regidores, con consejo de letrado, le respondieron que obedecian la provision de V. M. y en cuanto al cumplimiento della, que V. M> le daba por gobernacion doscientas leguas que se contasen desde donde se acababan los limites de la gobernacion del gobernador Don Francisco Pizarro en adelante, y que la dicha gobernacion no estaba partida ni dividida, y que esta ciudad habia poblado D. Francisco Pizarro y la tenia por de su gobernacion, y que se hiciese la division y particion, y que hasta que esto se viese por pilotos no diese lugar a tan gran escandalo, porque era perderse los unos y los otros y tornar esta tierra a poseerla el lnga como de antes; y que si esta ciudad, hecha la dicha division y particion, cupiese en sus limites, que estaban prestos de le rescibir por Gobernador, y que desde entonces le daban por rescibido, y en otra manera no.

 

5680026      Y vista esta respuesta por el Adelantado, no contento con ella, siendo hora de medio dia, mando tocar arma para meterse en esta ciudad, y asimismo Hernando Pizarro para defenderselo; y salieron el Tesorero de V. M. y el licenciado Prado a meter paz entre ellos, y lo que pudieron acabar entonces fue alargar las treguas hasta el miercoles a visperas, porque el Adelantado decia que queria probar como caia en sus limites esta ciudad, y degun parescio fue cautela para aquella noche dar sobre el pueblo y tomarlos descuidados, como lo hizo despues: con esto pasaron los unos u los otros esperando el miercoles. Hernando Pizarro, teniendo por cierto que se guardarian las treguas, estuvo aquella noche mas descuidado que menester, y tambien porque pensaba de venir en medio con que hobiesen concordia hasta que el Gobernador supiese lo que pasaba. Lamedia noche seria cuando en el real del Adelantado hubo alboroto, fingiendo giendo que las puentes de la ciudad se quebraban; y no mirando las treguas que tenian puestas, con toda la priesa que pudieron, apellidando: “Almagro, Almagro y mueran los traidores”, enrtaron de golpe por todas cuatro puentes, que ninguna hallaron quebrada, y vinieron a se juntar en la plaza, y desde alli se repartieron tomar las calles. Y Orgonez, Capitan general del Adelantado, con el mayor golpe de la gente entro en las casas del gobernador. D. Francisco Pizarro con grandisimo alboroto de voces apellidando: “Almagro, Almagro”. Hernando Pizarro estaba muy descuidado echado sobre su cama, teniendo confianza en las treguas, y levantandose se armo a mucha priesa, y lo mismo su hermano Gonzalo Pizarro, y salio con una lanza y una adarga; y algunos que con el doemian en su posada, que serian hasta ciento, huyeron, que no quedaron con ellos mas de quince hombres: el se puso a una puerta del aposento y Hernando Pizarro a otra adonde se defendian lo mejor que podian.

 

5690019      La gente que se derramo por la ciudad saquiaban las casas de los vecinos, y en la casa de Hernando Pizarro y en todos los otros aposentos hacian lo mismo. Prgonez y su gente arremetieron l las portadas que guardaban Hernando Pizarro y Gonzalo Pizarro, en cuales hallaron gran resistencia, de manera que, aungue las puertas eran grandes y los que las guardaban pocos, no se atrevieron a entrar, y aqui era toda la mayor priesa, porque como sabian que estada alli Hernando Pizarro, parescioles que si lo mataban o lo prendian era todo acabado Mas el trabajaba tanto y peleaba con tanto esfuerzo, que viendo Orgonez la mucha resistencia que en su persona hallaba, y que a esta hora lo habian herido algunos de su parte, envio a decir al Adelantado que estaba en la plaza que Hernando Pizarro se defendia con los suyos, y que no habia otro remedio sino echalle fuego a la casa. El cual respondio, que si no lo podian prender se hiciese asi; y aun no era vuelto el mensajero con la respuesta cuando ya el aposento comenzaba a arder, y a la claridad del fuego se veian muy bien todos, y Hernando Pizarro tenia en su adargaa muchas saetas hincadas que le tiraban desde fuera, que por animar su gente estaba siempre delante defendiendolos. Y como ya estaba toda la ciudad tomada y habian quitado las armas a los vecinos, cargo slli toda la gente, y era la priesa tanta, que apenad cabian en el patio de la casa.

 

5700004      El aposento donde estaba Hernando Pizarro era grande como una iglesia, y edificado a la manera de indios, y en aquel lienzo que salia al patio tenia, dos portadas grandes sin puertas, en las cuales estaba defendiendose Hernando Pizarro y su hermano, el cual andaba de una puerta a otra, acudiendo siempre adonde habia la mayor priesa; habria de una puerta a otra quince pasadas. Ya en este tiempo ardia por todas partes la posada, y caian ya pedazos de duego encima de Hernando Pizarro y de los suyos, y tambien le habian muerto un hombre y herido siete u ocho de los catorse que con el estaban, y ellos habian muerto otro espanol y herido a muchos, porque eran ofendidos de muchos; pero no por eso mostraba punto de flaqueza, antes era la priesa tanta, que parescia que diez mil hombres se combatian, y los suyos decianle viendo que no se podia por ninguna manera dejar de quemar o prender, que se diesen, y el respondiales que peleasen. Pero era ya tanto el humo y calor que por ninguna via se podia sufrir; y viendo esto los que con el estaban, que eran tan pocos que no llegaban a diez, decian: “Senor, mejor seria que os deesedes a prision que no morir quemado juntamente con nosotros, y ya que no lo hiciesedes por vos debriadeslo hacer por no ver morir a Gonzalo Pizarro, vuestro hermano”; el respondio: “Esperaos que aun tiempo hay”.

 

5700027      Asi se sostuvieron un poco hasta que ya se venia abajo toda la madera de la casa, y los de afuera estaban admirados de ver la perseverancia de Hernando Pizarro; mas como los que estaban con el viesen que el aposento se venia abajo, avisandole a mucha priesa dello, el miro arriba, y, como vio que era ansi, sin apresurarse ninguna cosa salio sl patio, y aun no estababien fuera cuando vino abajo toda la casa, y luego cargaron sobre el y sobre Gonzalo Pizarro, quitandoles a mucha priesa las armas y tan al redropelo que no se daban a manos, y los echaron presos a ellos y otras personas, tomandoles los caballos de sus posadas.

 

5700039      Toda esta noche, hasta que amanecio, no se entendio en otra cosa sino saquear las casas de las personas que sabian estar bien con el gobernador D. Fracisco Pizarro, hasta que el dia conmenzo a descubrir el desacato y de servicio que se hizo a Dios y a V. M. Y siendo bien de dia, estando los amigos del Gobernador presos y otras personas principales del pueblo, cabalgo un secretario del Adelantado, con un pregonero a las ancas del caballo, pregonando que mandaba el gobernador don Diego de Almagro que todos los vecinos y otras cualesquier personas, so pena de muerte, saliesen a la plaza para que oyesen pregonar la provision Real; adonde salieron todos sin armas, con toso silencio, como si fuera auto de posesion. Serian ya dos horas de dia, cuando por esta solemnidad se soltaron algunosRegidores, y les mando Almagro que se juntasen todos en cabildo en la iglllesia mayor y le recibiesen por Gobernador, y ellos se juntaron y lo recibieron, aunque algunos contra su voluntad. Hecho estp, se pregono la provision, y luego llevaron a Hernando Pizarro y a Gonzalo Pizarro lalas casas del Sol por ser aposento muy fuerte, poniendo ccn ellos un Capitan con treinta hombres para que los guardasen, y no dejasen que ninguna persona hablase con ellos, porque no les diese algun aviso.

 

5710021      El lnga estaba esperando en Tambo, con mucha gente de guerra y muy a punto, paresciendole que matandose los unos con los otros podia el entrar a despartir y matar los que quedasen y quedar senor de toda la tierra, y no llevaba mal camino su proposito, si Dios por hacernos muy senalada merced no lo remediara de manera que murieron pocos espanoles. El Adelantado le hizo mensajero deciendole que ya podia venir seguro al Cusco, porque el era Gobernador y tenia presos a sus enemigos, que viniendo le perdonaria todo lo pasado. A esto le respondio el lnga que mirase quien era Hernando Pizarro, y que era senor y que le tratase muy bien; intervenia en estos conciertos Paulo, su hermano del lnga, y de secreto le enviaba a decir que le queran enganar para quemarle, y esto hacialo el Paulo porque, no viniendo el lnga, era el Senor. Y en esto intervenian cartas que escribia el Adelantado, y el lnga respondia y daba razones por donde no le estaba bien venir de paz. De ahi a chol dias se hicieron grandes perquisas de las personas que se hallaron en favor de Hernando Pizarro, y de otras muchas cosas que, por ser casos de procesos, no escribo. A Hernando Pizarro tenian con muy gruesos grillos y cadenas en las casas ya dechas, y muy pocos dias se pasaban que no tenian sobresaltos que los querian degollar; sobre esto habian muchos acuerdos, y unos decian que era bien y otros que no, y al fin no se hozo, pero si alguno halba ba algo en favor del Gobernador y de sus hermanos luego lo

prendian.

 

5720008    Ya arriba digimos como el capitan Alonso de Alvarado estaba en Xauxa, esperando la gente que el Gobernador le habia de enviar para venir a este pueblo, porque, sospechndo ser todos muertos, no se determinaban a venir sino con gran posibilidad. Esperando esto estuvo muchos diad en Xauxa, enviando cartas por muchas vias l Los Reyes, las cuales no podian pasar por el mucho cuidado que los indios de guerra tenian en guardar los caminos, para que no pasase gente de guerra de la una parte l la otra, y, el Gobernador le habia mandado que sin carta suya no fuese adelante, estaba en gran confusion, porque algunas personas particulares amigos de Hernando Pizarro, con deseo de saber de el, le daban mucha priesa que fuese al Cusco, porque mayor inconveniente seria oir fatla de socorro morir todos los que estaban en el, que no hacer la jornada sin licencia del Gobernador, y para esto le hicieron un requerimiento para que se partiese luego al socorro del Cusco, de lo cual el Capitan quedo enojado; y paresciendole manera de escandalo, porque Pedro de Lerma le queria mal, determino orenderle con otras personas que entendian en ello, al cual tuvo preso haciendo proceso contra el para enviarle preso al Gobernador. Esto no hobo efecto porque se entendio en ello de manera que se disculpo el Pedrode Lerma, diciendo que su intencion era buena.

 

5720031      Pues viendo Alvarado no habia ni esperaba aviso del Gobernador, determino con alguna gente de a caballo y de a pie llegarse hacia Los Reyes, y escrebir toso lo que pasaba al Gobernador, y acordo de irse a un cacique estaba de guerra por castigalle y traelle de paz; y estuvo alli un mes, donde escribio, y el Gobernador le respondio y le envio con el capitan Gomez de Tordoya mucha gente de caballo y de pie que ya era vennida de Castilla y de la Nueva Espana. Y sabido esto por Alonso de Alvarado, fue a esoeralla a un pueblo que dice Guadacheri, adonde hay un mal pasp, con temor que los indios de guerra no los esperasen porque estaba alli en guarnicion un capitan del lnga fuardando aquel paso, el cual temiendo no le tomasen en media los cristianos, se retiro, y asi subio la gente espanola que venia de Los Reyes a su salvo, y se junto con el Capitan Alonso de Alvarado, y caminaron luego todos por Xauxa, y de alli al Cuzco porque asi se lo encargaba el Gobernador; el cual quiso venir con esta gente, si lo estorbara con requerimientos la ciudad, poniendole delante su edad y el trabajo que se le ofrecia delante, paresciendo a todas ser muy grande inconveniente, teniendo por muertos todos los desta ciudad, poner su persona en ventura, de manera que casi por fuerza se lo estorbaron.

 

5730014      Llego Alonso de Alvarado a Xauxa y junto toda la gente; hobo muchas opiniones porque habia mucha falta de indios que les llevasen bastimentos: unos decian que fuesen a entrar y los traerian, otros que fuesen al Cusco como pudiesen, al fin acordaron que se fuesen a entrar para traer indios. En esto se tardo cerca de un mes, al fin del cual, traidos indios, partieron de Xauxa con mucha buena orden, y hecho alarde todos los que eran, se hallaron doscientos hombres de caballo y trescientos piqueros y arcabuceros y ballesteros, y de todos quinientos. Era Alonso de Alvarado Capitan general. Fueron por sus jornadas, que no hallaron resistencia sino en un rio que la puente de pena; aqui los esperaban una guarnicion de gente de guerra.El Capitan esa noche dio en ellos al cuarto del alba paso por un vado y les gano el paso, y mataron y prendieron mucha gente; de los presos se informo del Cusco, y como siempre decian los unos en contrario de los otros, no creian cosa. De aqui fuepor sus jornadas hasta llegar a Andaguailas, treinta leguas desta ciudad, donde hizo un mendshera a Hernando Pizarro, escribiendole como iba a socorrelle porque ya indios le habian dicho que era vivo, y estaba aqui sin ningun peligro, dandole cuenta como no se habia podido enviar el soxorro en mas breve tiempo, y que por nuevas de indios sabia que el lnga estaba fuerte en Tambo, que si le parescia iria a el por aquella parte, y su gente de aca podria ser prendelle o desbaratalle. Estos mensajeros fueron con esta carta, a los cuales prendio cierta gente de caballo que estaba puesta en la puente de Apurima por el Adelantade, para que no fuese ni viniese ningun aviso, y los trujeron con las cartas al Adelantado.

 

5740004      De aqui vino Alvarado a Cochcaxa, veinte y dos leguas des ta ciudad, a donde dijeron los indios que en una bajada grande, que de alli al rio que llaman de Abancay hay, habia pasos quebrados; Alvarado, temiendose de indios, envio a Pedro de Lerma con gente de caballo y de pie a descubrir el campo, el cual llego hasta una puente de red por donde se pasa el rio, adonde hallo un peon que entonces le acababa de pasar, el cual dijo de la manera que el Adelantado habia entrado en el Cusco, con todo lo demas que habia suscedido. A todos peso en gran manera destas nuevas, paresciendoles que era ocacion para que la tierra jamas se comquistase; Pedro de Lerma envio con el peon dos de caballo para que infoemase al General de lo que pasaba, enviandole a decir que queria dormir aquilla noche en la puente. Estas nuevas pusieron a todos en muy gran confusion, porque unos decian que era bien pasar adelante y seguir su camino, y otros que esperasen alli, otros que se retrajesen y lo hiciesen saber al Gobernador, Otro dia, de manana, Alvarado envio a llamar a Pedro de Lerma, para que con parescer suyo y de otras personas se determinase lo que seria mejor hacer, el cual venido, se acordo que todosse estuviesen quedos por ser el paso muy fuerte por el rio y la cuesta, y donde podrian esperar a que el Gobernador les enviase a mandar lo que habian de hacer.

 

5740027    Como las cartas que el general Alvarado escribia a Hernando Pizarro llegaron a poder del Adelantado, aupo, por ellas la gente que traia, e paresciendole que sin mucho riesgo no se podia aprovechar della, acordo de escribille una carta, contrahecha la firma de Hernando Pizarro, en respuesta de la que el habia enviado, en que le decia que fuese bien venido y que no dejaba de venir a buen tiempo, aunque hasta alli, por haber tardado el socorro, se habian sostenido con gran peligro; que a lo que le escribia de la manera que la parescia habian de ir al lnga, era asi muy acordad, que se su gunte hiciese dos partes, enviando la una por un camino que se aparta para Tambo y que la otra viniese por el camino real a juntarse con el, y que por esta via, tomandole en medio, no se les podia escapar de muerto o preso. Despues desta carta escrita, escribieron otra en que escribian diciendo, que Hernando Pizarro,decia que era mejor que todo el ejercito viniese junto para aprovechare mucho del. Con este aridid tenia pensado que Organez con tada la gente se viniese a los aposentos de Apurima, los cuales tienen una quebrada hacia el camino de Los Reyes, y desde ella para los dechos aposentos se hace una calzada angosta, con sola una entrada por donde no puede subir mas de uno o dos de caballo, y que estande el alli en celada, uno a uno y dos a dos los desarmarian y los harian jurar que rescibian por su gobernador a el Adelantado; y como Alonso de Alvarado estaba ya informado de todo lo que pasaba, holgo en slguna manera de ver cuan ruin salida tenia la cautela, y fingiendo que no lo entendia le respondio dando a entenderlo.

 

5750016      Viendo el Adelantado que su ardid no tuvo a Diego de Alvarado y a Gomez de Alvarado y otras personas, para que de su parte hablasen a Alonso de Alvarado; en este tiempo tenia guardas en la puente, y con ellas por capitan a Cristobal de Villalva, hijo del Coronel Villalva, y al tiempo que llegaron los dechos mensajeros, habia ido Alonso de Alvarado a ver el recaudo que tenia en la puente el dicho Villalva con la gente que le habia dado para guarda della, y cuando se quiso volver, trajo consigo al real los mensajeros, los cuales comunicaban caban y hablaban con algunos que conoscian, no dando a entender que traian provisiones hasta saber se que proposito hallaban la gente. Algunos que eran amigos del gobernador Pizarro, avisaron a Alonso de Alvarado deciendole que convernia mucho prendellos y no dar lugar a que convocasen las gentes, y que por ser personas principales podian, con tenellos presos, venir a partidos con el Adelantado, y que allende desto cumplia mucho a su hanra, porque, siendo deudo dellos, dirian que se confederaba con ellos para ser contrario y enemigo de don Francisco Pizarro. Paresciendole bien este aviso a Alonso de Alvarado, haboo a los dichos mensajeros con muy buen comedimiento, diciendoles que convenia al servicio de V. M.,y para que entre los Gobernadores hobiese paz, quedasen en su poder presos, que les pedia por merced le perdanasen, y, tomandoles las armas, con guardas de confianza los puso en una tienda, vedando que no les dejasen hablar con personas de sospecha.

 

5760001      A esta sazon ya el Adelantado venia con su real a la puente, con gran copia de gente para guardalla; sabido por Alonso de Alvarado como venia tan cerca y la gente que traia, y que dejaba a Hernando y Gonzalo Pizarro en el Cuscocon grandes prisones, mando a treinta de a caballo fuesen a guardar un vado, y asimismo por todos los demas vados por donde se prsumia poder pasar hizo poner espanoles, para que si algo viesen le avisasen luego. El Adelantado llego y asento su real desta parte del rio, y mando hacer requerimientos a los de la puente para que le desembarazasen el paso, porque el era Gobernador y no prto; las guardas respondieron que sin licencia de su Capitan general no eran ellos parte para ninguna cosa. Los indios de Paulo, andaban corriendo el campo el rio arriba y el rio abajo, los cuales vieron treinta de caballo, y paresciendoles gran cantidad de gente, presumiendo que iban por un camino que hay alli despoblado a miterse en el Cusco, fueron a mucha priesa a avisar al Adelantado, que le puso la nueva en tanto sobresalto que no sabia de si, luego despacho un mensajero al Cuzco con un mandamiento para el teniente que dejo en el Cusco, en que le mandaba que si espanoles de Alonso de Alvarado fuesen, que luego cortasen la cabeza a Hernando Pizarro. El se partio con tada la gente, que no paro hasta entrar en esta ciudad; Orgonez llego de ahi a dos dias con la rezaga.

 

5760025      Un vecino del Cusco que se llamaba Castaneda estaba muy atemorizado, porque el habia sido en enviar el espanol que aviso a Alonso de Alonso de Alvarado, y amenazabanle que habian de justificiar; con este temor y porque supo que hacian pesquisa contra el, una noche, al medio della, determino de huirse al real de Alonso de Alvarado, llevando consigo diez o doce mil castellanos que tenia, y fuese fuera del camino. Los que estaban en su casa avisaron luego al Adelantado, el cual mando a Paulo que con tada la diligencia que fuese posible enviase muchos indios a buscarle y vivo o muerto se lo trajesem; doce leguas de aqui le alcanzaron y queiendole prender, y a el paresciendole afrenta dejarse atar de indios, no lo consintio, de manera que le mataron y cortaron la cabeza, la cual trujeron con los dineros a el Aldelantado, para dar testimonio de su buena diligencia. El cual, viendo la buena voluntad con que Paulo lo servia, paresciendole que el lnga era ya excusado venir de paz, determino de hacelle lnga e principal senor entre los naturales, y para esto convoco muchol caciques y gente principal y comun de toda la tierra, los cuales le rescibieron e juraron sequn entre ellos lo usan, apercibiendoles que estuviesen prestos con sus armas y a punto de guerra, para ir sobre Alonso de Alvarado. Con esto Paulo hacia llevar al real deAlonso de Alvarado muchas cartas y avisos con indios, que no eran sentidos porque, como se metian entre los indios del real, no los conoscian y daban su cartas y llevaban respuestas de muchol al Adelantado, en que se le ofrecian, avisandole gue viniese presto, que todos moririan por el. Esto se supo despues que eran de la parcialidad de Pedro de Lerma.

 

5770016      En este medio, Alonso de Alvarado habia enviado un Capitan con catorce de caballo a avisar al Gobernador de todo lo que pasaba, y visto por Alonso de Alvarado no venir el Adelantodo ni haber nueva del, envio un Capitan con treinta de caballo, gente escogida, a correr el campo y tomar nuevas de indios de lo que hacia; al tiempo que llegaba cerca de la puente de Apurima, venia ya el Adelantado con toda la gente, y aunque quiso defenderse en un paso que tomo, dejando los caballos, no pudo porque sobrevinieron muchos de los contrarios, y forzado se hobieron de dar a prision; algunos se salvaron que no se apearon, que fueron a dar aviso a Alonso de Alvarado y su ejercito, que no fue poca alteracion la que rescibieron. Pedro de Lerma ya muy a la clara se mostraba parcial del Adelantado, porque allende de lo que en sus palabras se parescia se carteaba con el Adelantado, enviandole decir que jacia que mas amigos que contrarios tenia en aquel real; Alonso de Alvarado fue avisado desto, y en secreto hizo enviar gente para prenderle. Pedro de Lerma lo supo, y paresciendole ser culpado se escondio, y a pie huyo el rio arriba, donde fue preso de cuatro hombres de pie que guardaban un vado, y teniendole preso se confedero con los tres dellos, y confederados prendieron el otro y llevaronlo por fuerza, y en el camino se les solto y vino a decillo a Alonso de Alvarado.

 

5780001      En esto era llegado el Adelantado y habia sentado real desta parte del rio con trescientos de caballo y otros tantos de a pia, y habia muy grande requerimiento de una parte y de otra, adonde Alonso de Alvarado pedia la libertad de Hernando Pizarro y Gonzalo Pizarro, y el Adelantado no queria venir en ello. En este tiempo no se podia vabear por muchas partes el rio; para remedio desto tenia Alvarado hecho un baluarte muy largo, puestas unas piedras sobre otras sin mixtura ninguna, adonde estaban puestos piqueros y ballesteros y algunos arcabuceros, y Alonso de Alvarado estaba en la puente con cincuenta hombres sobresalientes de quien mas se fiaba para socorrer a la necesidad, y en lo alto estaba un Capitan suyo con poca gente por guarda de los prisioneros. A prima noche comenzo a jugar la artilleria, los indios de Paulo que eran pasados de diez mil estaban hexhos escuadrones a lo orilla del agua, y era tanta la infinidad de piedras que con las hondas echaban de la otra parte, que no gabia espanol que pudiese andar sino por detras del baluarte; toda la noche duro la grta de los indios por sus cuartos para desvelar los espanoles. Media hara seria antes del alba cuando trescientos de caballo, tados de un tropel, se echaron al rio; los que estaban de la otra parte y otros amenazaban a los que tocaban al arma, de manera que apellidando “Almagro” llegaron al baluarte, adonde no hallaron sino dos o tres hombres que se le resistiesen, y como no eran pate, desamparandole, fueron dando voces, “arma, arma”, hacia la puente. Toda la gente de caballo paso a la otra parte y se apearon luego, paresciendoles ser mejor pelear a pie por ser de noche y la tierra fragosa.

 

5780030      Alonso de Alvarado, como fue avisado que los enemigos habian ganado el baluarte, hallose con obra de cincuenta hombres en el camino angosto que se hace entre el rio y una sierra, adonde se defendio y los hizo retraer hacia atras, como muy valentisimo hombre; los del Adelantado comenzaron a dar voces diciendo: “arriba, arriba, arriba, ganemosle lo alto”; Alonso de Alvarado, paresciendole que si le ganaban lo alto era del todo perdido, quisole el ganar primero por un camino angosto que venia a dar aquella parte con veinte hombres que siguieron a Alonso de Alvarado, y por ir a pie tuvieron lugar los contrarios de ser arriba tan presto como ellos, @orque para esto habian ya tomado los caballos. Viendo Alonso de Alvarado y los pocos que con el estaban no ser ninguna parte para defenderse, deeronse a prision abajando todos al rio, dende estaba el Adelantado que habia ya pasado el rio. A todos hablaba muy bien paresciendole que los habia menester por amigos, porque tenia determinado de ir luego a Los Reyes; un Capitan suyo con ciento de caballo dubio a lo alto, donde tenia Alonso de Alvarado a Diego y Gomez de Alvarado, sus prisioneros, y los solto, y robo saqueo cuanto habia en el real, y lo mismo hacian abajo en el rio. Luego avisaron a Diego y Gomez de Alvarado que el Adelantado queria cortar la cabeza a Alonso de Alvarado y Gomiz de Tordoya, que fuesen a rogar por ellos pues eran sus deusos, y ellos fueron a mucha priesa; fui mucho acabar con el Adelantado los dejase de justiciar. Murieron de la parte de Alonso de Alvarado, D. Pedro de Sotomayor y otros cinco hombres, y del Adelantade dos que se ahogaron en el rio.

 

5790019      Hecho esto y preso Alonso de Alvarado y otras personas se torno a su real con toda la gente, salvo el Capitan que estaba arriba haciendo llamar los espanoles que estaban puestos por los vados, los cuales no pudieron hacer otra cosa sino venir, viendo ya no haber otro remedio. A Alonso de Alvarado y Gomez de Tordoya echaron grillos, e a Cristobal de Villalva, amenazandolos cada momento con la muerte. Visto por el Adelantado el buen subceso que en la entrada del Cusco y en esto habia tenido, paresciole a el y a otros que se luego iba a la ciudad de Los Reyes y orendian o mataban al Gobernader, que no dejaban cosa por hacer; mandose apregonar que todos se apercibiesen para la jornada, asi los que vinieron con Alonso de Alvarado como los que el tenia de antes, y para saber que gente habria se hizp alarde. Algunos, viendo que bastaba lo hecho, fueron de contraria opinion en esto, y tambien porque tomando por fuerza la Los Reyes, no podria dejar de haber muy gran desconcierto por haber mujeres casadas, contradecian mucho tal proposito al Adelantado y a Orgonez que insistia en ellp, temiendo que el Gobernador, como estaba en el puerto, hiciese gente y despues no fuese parte para resistilla. Enterminar esto estuieron dos dias, en fin de los cuales se determino venir a esta ciudad del Cusco, adonde llegados, por dar contento a la gente que consigo tenia, mando pregonar que ningun vecino se sirviese de sus indios, porque el suspendia los repartimientos, no queriendo que ninguno tuviese cosa conoscida hasta que el hiciese el repartimiento general Desto redundaba gran dano para la pacificacion de la tierra, porque los espanoles se desmandaban, y a rienda suelta rababan los caciques, y como cada uno quiere mucho lo que es suyo, por defendello mataban muchos que no sabian; de donde los naturales, hasta agora, han tenido y tienen temor de venir de paz, y aunque algun vecino se quejaba que le detenian su repartimiento, respondia el Adelantado que hobiese paciencia que no habia cosa propia.

 

5800014      Por todos los caminos que habia para la ciudad de Los Reyes habia puestos indios de Paulo, a fin que no dejasen pasar ningun espanol que fuese para el Gobernador, lo cual fue causa de matar a cuatro espanoles del mismo Adelantado pensando ser de los que bahian venido con Alonso de Alvarado. Viendo el lnga que su proposito no tenia efect, se retiro a las sierras de Tambo, a un pueblo que se dice Amaybamba, dejando los caminos por donde paso cortados, que ningun caballo podia camina, llevando consigo los espanoles que tenia presos. El Adelantado mando a Orgonez que fuese a buscarle y muerto o preso se lo trujese, el cual fue con trescientos hombres de pie y de caballo, con mucho trabajo, que los caballos no podian pasar los pasos quebrados, y fueles forzado ir todos a pie; en un llano, dos leguas de donde estaba el lnga, esperaron algunos indios, mas como habia mucha gente volvieron las espaldas. La nueva fue al lnga, el cual huyo en unas andas y se fue a Urcos, donde hay muy malos pasos de rios. Los espanoles siguieron el elcance, bien siete leguas u ocho, prendiendo y matando mucha gente; los espanoles que lnga llevaba presos tuvieron lugar de esconderse, saliendo al camino a Orgonez, el cual se quedo con algunas personas muy cansado esperando los caballos, porque habian ido espanoles con indios a abrilles el camino; los demas fueron en el alcance hasta una puente de un rio grande, adonde con mucha priesa, por pasar, se ahogaron nuchos indios de los que huian, deshaciendose parte de la puente, porque llegados cristianos no se la dejarian deshacer: los espanoles no osaron adelante porque se hallaron pocos y muy cansados.

 

5810004      Orgonez llego otro dea de manana, y mando cortar arboledas y aderezar la puente; todo aquel dea se paso en esto, y el siguiente, antes que amaneciese, pasaron, y no habian andado gran trecho, cuando tornaron a dar en indios de guerra del lnga, no parando de correr hasta lligar al pueblo de Urcos, ya tan cansados los caballos que no podian pasar adelante; aqui se hallaron nucha ropa de los espanoles muertos, adonde por saquealla se derramo la gente por el pueblo, dando lugar a que el lnga se alejase, que al tiempo que ellos llegaron salia el de allei tan fatigado y desamparado de los suyos, que iba a pie por no haber quien le llevase. Orgonez paso adelante con tres o cuatro de caballo, dejando en las casas del Sol espanoles que las guardasen, porque dejaron alli el Sol con todas las mujeres que tenian cargo del. Esa noche llego de un puerto muy alto y de mucha nieve, habiendo dejado detras las andas, y llevaba consigo no mas de veinte indios lucanes, que es la amas suelta gente que hay en estas partes, los cuales a ratos le llevaban del brazo, porque de cortado y cansado no se podia valer; Villahoma iba alli esforzandole tode lo que podia.

 

5810024      Pues como Orgonez llego al puerto con cuatro de caballo, mando a los dos que le subiesen porque tenian los caballos, mejores, y el quedo esperando gente; a media noche, poco mas, se juntaron hasta veinte de caballo, y con ellos subio el puerto y camino toda la noche, y otro dia anduvo hasta un pueblo donde estaban los indios tan descuidados, que conocieron claramente haber errado el camino que el lnga llevaba; desde alli se volvieron porque no podian pasar adelante. Vuelto a Urcon hizo repartir por los espanoles toda aquella ropa; y el Sol, que el lnga habia dejado alli, que era de oro finisimo, con otras piezas de oro y plata, lo hizo llevar para Paulo, porque entre ellos es tenido en la veneracion de Dios, porque dicen que el Sol es el que hace y cria todas las cosas. En este comedio, el Adelantado escribio a Orgonez que se viviese, porque indios le habian avisado que venia mucha gente de Los Reyes, y dejando las cosas del lnga se vino al Cusco.

 

5820001      Arriba dije que Alonso de Alvarado envio trece de caballo a hacer saber al gobernador Pizarro lo que pasaba; como se partieron fueron con toda la priesa posible hasta llegar a la costa, adonde en un pueblo que se dice el Guarco se encontraron con el Gobernador, que, habiendo recogido tada la mas gente que pudo, se venia a esta ciudad para entender en la pacificacion la tierra, y como fue informado de todo lo que oasaba hasta el estado en que los trece habian dejado las cosas, dijo suspirando: “Buen pago me ha dado el Adelantado, habiendo perdido un hermano tan buen caballer como Juan Pizarro y despendido con la gente que llevo todo cuanto en mi vida he adquirido, y juntamente con ello de lo que he tomado de los quintos reales”. Y despachando luego el Capitan, y con el cincuenta de caballo, escribio a Alonso de Alvarado que ninguna manera hicese ni moviese cosa por donde viniesen a rompimiento, sino que se estuviese quedo, y si le pareciese se retrajese trabajando todo lo posible por venir en tosa quietud y concierto.

 

5820019      Cuando esta gunte volvio, ya el ejercito de Alonso de Alvarado era desbaratado, paresciendoles que mejor era dar la vuelta y hacerlo saber al Gobernador, lo hicieron asi, y, hallandole en el valle de La Nasca, sintio tanto las nuevas como era razon, habiendose hecho tantos deservicios a Dios y a V. M., y mas los muchos que se esperaban; y por evitar lo futuro, acordo emviar a; factor lllan Xuarez de Carvajal, y al licenciado Espinasa, y a Diego de Fuenmayor y al licenciado de La Gama al Cusco para que hablasen al Adelantado, y diesen medios entre ellos de manera que lo porvenir se remediase. Llegados al Cusco y comunicando con el Adelantado la lo que venian, no quiso venir en concierto ninguno, deciendo que perderia un palmo de tierra de la que V. M. le habia dado por su provision, y que para esto estaba determinado de ir a los Reyes y tomar la posesion de la ciudad; e visto por los dichos Factor e Licenciados no quere ponerse en razon, Diego de Fuenmayor le manifesto una porvision de la Audiencia que en la Esoanola que, pronosticando estas diferencias, traia para este fin, poniendole por autoridad della muy grandes penas para que el ni sus Capitanes no saliesen con mano armada de esta ciudad hasta que V. M. proveyese lo que mas fuese servido. El Adelantado y los demas hicieron burla del teniendo en muy poco sus requerimientos.Visto por el Fuenmayor el poco caso que desto se hacia, licencia al Adelantado para se volver; el se la dio. En este tiempo ya habia gente delante para estorbar que ninguno fuese a la ciudad de los Reyes.

 

5830007      Partido Diego de Fuenmayor, con algunos de los que con el venean, informaron al Adelantado que iba muy afrntado de lo que se habia hecho contra el. Sabido esto, despacho un mensajer a Apurima, a Pedro de Lerma que alli estaba, mandandole que se lo trujese a el y a los que con el iban; Pedro de Lerman le alcanzo veinticinco leguas desta ciudad, y le hicieron volver contra su voluntad, y venido Fuenmayor, le dio sus disculpas como le parescio, y el Adelantado le hizo muchos ofrecimientos y le dio licencia u se fue, y en La Nasca hallo al Gobernador, y le hizo el mismo requerimiento. El Gobernador se partio luego para Las Reyes, adonde procuro de llegar la mas gente que pudo, porqu decian que el Adelantado tenia voluntad de parar hasta tomar posesion de la ciudad de Los Reyes; hizosele muy bien, porque, como los indios se habian alzado, habia enviado a pedir socorro y cada dia le venia gente.

 

5830023      El Adelantado, despues de haber enviado tada la mayor parte de la gente a unos pueblos que se dicen los Lucanes, para que alli le esperasen, el se quedo haciendo salir a muchos contra su voluntad; no pudiendo hacer otra cosa, a los que dejaba por sospechosos tomabales las armas y los caballos. Hecho esto, en fin de muchos pareceres, acordo llevar a Hernando Pizarro consigo y dejar a Gonzalo Pizarro y Alonso de Alvarado y otros muchos, presos con mucha guarda, dejando el cargo dellos y de la ciudad a Gabriel de Rojas; con Hernando Pizarro iban veinte de caballo, que no tenian otro cuidado sino mirar por el de dia y de noche: su persona iba en un caballo, sin espuelas. Llegado a los llanos, donde estaba ya Orgonez con toda la gente, fueron por sus hornadas, sin nueva del Gobernador ni de parte, hadta entrar por el valle de La Nasca, que llegaron dos espanoles que habian partido desta ciudad y le dijeron como pasados veinte dias que el habia salido de ella, Gonzalo Pizarro y Alonso de Alvarado y los demas que estaban presos se soltaron una noche, porque las guardas que tenian dieron lugar para ello, y siendo de dia, en medio de la plaza, obra cincuenta que eran, se pusieron a punto en sus caballos, e sin contradicion ninguna se fueron. Sabido esto por el Adelantado, sintiolo mucho y se fue por sus jornadas al valle de Chincha y fundo alli un purblo de cristianos, y puso Alcaldes y Regidores y determino de no pasar adelante. Ya el gobernador Pizarro tenia mucha gente consigo, y se le habian llegado Gonazlo Pizarro y Alonso de Alvarado y los que con el partiero, y mando el Gobernador a sus Capitanes hacer alarde para saber la gente que tenia, y hallaronse mil hombres y entre ellos habia ciento cincuenta arcabuceros. Sabido por el Adelantado la gente que el Gobernador tenia, hizose fortalecer de cavas y baluartes, y hizo poner por los caminos y entradas del valle todos los indios de Paulo, para que ningun espanol entrase ni saliese sin ser visto.

 

5840018      El Gobernador, contra la voluntad de muchos que estaban afrentados de lo que en el Cusco y en la puente de Abancay con ellos se habia hecho, y que para enmienda de ello deseaban venir a las manos, buscaba todos los medios que para excusar el rompimiento se pudiesen hallar, paresciendole que cuanto mas poderoso estaba tanto mas se habia de sufrir. Para esto fue acordado que se pusiesen pilotos, y por Juez arbitro, y por consentimiento de ambas partes para partirles los limites, el provincial Bobadilla; y para esto se fue con los pilotos a un pueblo que se dice Mala, que esta en mitad del camino que hay de Los Reyes a Chincha: adonde vista el altura y cotejados los grados con las leguas que provisiones de V. M. mandan tener a cada uno en gobernacion, teniendolo visto e muy bien examinado, envio a decir a ambos Gobernador y Adelantado, que con cada diez caballos viniesen a oir la sentencia. La gente del Gobernador se escandalizo desto mucho, deciendo que no lo habian de consentir, porque en el Cusco, sobre treguas, habiael Adelantado prendido a Hernando Pizarro, y que tambien despues con cartas contrahechas habia procurado prender a Alonso de Alvarado y a los que con el iban, en la puente; mas como el Gobernador no podia dejar de cumplir lo que el Juez ordenaba, determino de ir pues no era justo excusarlo, y asi se partio con diez hombres de confianza como estaba el concierto. Elejercito, viendo ir al Gobernador, como todos le querian bien, temiendo no le acaeciese algun desastre, decian a Gonzalo Pizarro, que tenian por General, que habian de ir tras del, y como el tanbien se tenia, segun lo que con el se habia hecho, fue con todo el real tral el.

 

5850008    El Gobernador y el Adelantado se juntaron en los aposentos senalados para ello, y alli se rescibieron con tantas lagrimas y palabras de amor, como si cosa hadta entonces no hobiera pasado, y consideraban la buena amistad y hermandad que se habian tenido, y, vienso la discordia que a la sazon tenian, mirabase el uno a el otro como espantados de lo sucedido; y despues de muchas disculpas que el Adelantado le dio, se comunico se diesen medios sin esperar sentencia, poniendo en libertad a Hernando Pizarro para que fuese a dar cuenta por ambos a V.M.. En todo esto se paso toda la mayor parte del dia, y como no haya amistad que pueda mas que el deseo y codicia de mandar, no viniendo en ninguna cosa, determinose que el otra dia se diese la sentencia. El  ejercito del Gobernador estuvo este dia en un arenal, sin agua, con tanto sol que no se podian valer, y con necesidad de bastimentos; daban grandisima priesa a Gonzalo Pizarro que caminase porque no lo podian sufrir, y porque habian oido decir que tenia el Adelantado muy cerca de alli doscientos de caballo, al cual avisaron de como venia la gente del gobernador Pizarro, y a mucha priesa cabalgo y se fue a su real.

 

5850028      El Gobernador le envio a decir que otro dia se viniese para que se acabase lo vomenzado, y no tuviese temor del ejercito que sin su licencia se habia salido de Los Reyes y que ya les mandaba volver, y no se confio desto ni guiso venir. El Juez mando parescer ante si las personas senaladas por Alnagro, y dio por sentencia, que, por cuanto esta ciudad esta dentro de las doscientas setenta y cinco leguas que V. M. da en gobernacion a D. Francisco Pizarro, y el, contra dercho, la tenia usurpada, se la volviese y saliese fuera de sus limites con toda su gente a coquistar la tierra de su gobernacion, pues estaba de guerra, y el gobernador D. Francisco Pizarro hiciese lo mismo en sus limites, y entre tanto que la tierra se conquistase, se informase a V. M. para que mandase lo que mas a su servicio fuese. Sabido por el Adelantado la sentencia, no la quiso admitir, y sus gentes blasfemaban diciendo que habia sentenciado aficionadamente; el cual, como conforme a justicia y razon habia dado la sentencia, afrentado de lo que decian, siendo esto de que le acusaban tan mal caso, determino de ir a dar cuenta dello a V. M., paresciendole que estaba libre de toda culpa.

 

5860009      Retirado el Adelantado a Chincha luego el Gobernador movio su real hasta un pueblo que se dice el Guarco, y aunque cada dia se veia en mucho trabajo con la gente, porque habia gran necesidad de bastimentos, todavia torno a miver conciertos, en los cuales capitulo que el Cusco se pusiese en terceia y despoblase el pueblo que en Chincha habia poblado, y que conquistase y pacificase Almagro con su gente la tierra por una parte y el Gobernador por ptra, hasta que se proveyese ptra cosa por V. M.; con tal condicion, que Hernando Pizarro se pusiese en libertad, y los repartimentos quitados a algunos vecinos del Cusco se volviesen. Paresciendole a el Adelantado que le estaba bien esta capitulacion, porque alli el no era parte,con percer de sus Capitanes y letrados, solto a Hernando Pizarro debajo deste concierto. Este dia llego el capitan Pedro Anzures con una provision de V. M., en la cual mandaba que cada uno de los Gobernadores tuviesen y poseyesen lo por ellos conquistado y poblado, hasta que otra cosa se proveyese por V. M.. El gobernador Pizarro tuvo en mucho esta provision, paresciendole que como se notificase a el Adelantado no podia dejar de obedecerla. Hernando Pizarro pidio licencia al Gobernador para ir a dar cuenta desto a V. M., y no se la quiso dar, paresciendole que tenia mucha necesidad del en el tiempo que estaba, y hizole Hernando Pizarro muchos requerimientos para que se la diese, y a todos respondio el Gobernadoe que V. M. seria muy servido en que el se hallase presente a ayudalle a defender la gobetnacion que tenia encomendada.

 

5860036      En este tiempo ya el Adelantado era retirado de Chincha a causa del concierto que se habia hecho, a un valle que se llama Lima y Casca,; el Gobernador se partio de alli a aposentarse en Chincha, por proveerse de bastimentos y estar mas cerca para hacer otros partidos con el Adelantado con la procision. En este camino, que es despoblado y de arenal, hallaron ciegas unas pazas que habia en el de agua, las cuales cegaron por parte del Adelantado, lo cual puso en harta necesidad al Gobernador y a su gente. Llegados al valle de Chincha, hallaron que aun no se habia acabado de ir la gente del Adelantado, y desde aqui le hizo mensajeros enviandole a notificar la procision de V. M., a la cual respondio hacer mucho a su caso, porque desde alli hasta Chincha el lo habia conquistado y lo tenia poblado, y segun esto, el era el que estaba dentro en su gobernacion y que lerequeria saliese della. Vueltos los mensajeros e vista la respuesta, paresciendole mas tirania lo que el Adelantado hacia que otra cosa, y no pudiendo alli sostener el ejercito porque todo el valle dejaron disopado, ordenose pasar adelante. Como el Adelantado lo supo, por los espeas que en el camino tenia, retrujose aGuaytara, que es un paso en la sierra, muy, fuerte porque para subir a el se ha de pasar tres veces un rio grande; el Gobernador se fue a aposentar a Lima y Casca. En el camino, Hernando Pizarro mando parar la gente, y les hablo desta manera:

 

5870021      “Ya a todos es conocida la merced que S. M. al Gobernador, mi hermano, tiene hecha, y aunque antes que esta provision viniese estaba la justicia muy conoscida de nuestra parte, la confirmacion que S. M. agora le hace nos la ponr mas cierta; asi que, pues la justicia tenemos de nuestra parte, y del Adelantado sola la codicia que ha tenido y tiene para usurpar lo ageno, la satisfaccion que a la Corona Real se hace, en poner esta provincia debajo de su obediencia y en paz y sosiego, sea en agradedimiento la misma tierra, la cual nos ha de pagar a todos. Bien se que es gran yerro de mi parte, donde hay tantos caballeros y celosos del servicio de su Principe y Senor, ponelles delante la obligacion que tienen a servirle, porque yo no podretanto encarecerlo, cuanto se que en todos hay voluntad de mostrarlo por las obras; asi que, debajo de tal confianza, quiero dejar para el tiempo del efecto la presuncion de vuestra lealtad y la razon de nuestra justicia; y si algunos tuvieren necesidad de arnas o caballos o herrahes, diganmelo que de todo les hare proveer conforme a su necesidad, porque como, senores, venis de lejos, todavia terneis falta de algunas cosas”.

 

5880001      Todos quedaron muy satisfechos, paresciendoles que en todo tenia mucha razon, y este dia se aposentaron en Lima y Casca, y estuvieron algunos dias con mucha necesidad de bastimentos, timentos, y fue necesario mandar a un Capitan que fuese con gente de pie a la sierra a traelles de comer; en el real del Adelantado se supo, y mando a Paulo enviase muchos indios a defendelles que no pudiesen proveerse de cosa ninguna. Antes desto habia ido un vecino de Los Reyes a un pueblo suyo que se dice lca, cinco leguas de Lima y Casca, a traer bastimentos; el cual por estar los indios alzados, porque Paulo los tenia prevenidos, fui con algunos amigos suyos, de lo cual fue avisado el Adelantodo, y envio gente de pie y de caballo a prendellos, por un camino no que bajaba al mesmo valle. Llegaron a media noche apellidando “Alnagro y mueran los traidores”, queriendolos prender, y ellos no lo consintiendo (que se hicieron fuertes), adonde se tiraron ballestas; mas como los del Adelantado eran muchos, los prendieron y mataron dos espanoles y quedaron muchos heridos. Como los pasos para subir a la sierra son fragosos, forzado se habian de pasar purntes, a cuya causa, no pudiendo el Gobernador tener nueva de lo que el Adelantado hacia, mando a un Capitan de los gallesteros, por ser hombre suelto, que fuese con tres o cuatro a correr el campo para tomar algun indio o espia del Adelantado. Los espanoles fueron y prendieron dos de caballo que venian a daber lo mismo y por ser el camino asoero no pudieron aprovecharse de los caballos; de esto se informo el Gobernador de lo que el Adelantado pensaba hacer, y le dejeron que estaba determinado de defender aquel paso hasta que viniese Diego de Alvarado que le habia enviado por gente a esta ciudad, porque en viniendo pensaba bajar a pelear a lo llano.

 

5880032      Sabido este proposito, estaba el real ya tan desproveido que no podian en ninguna manera sostenerse, y determino ganalles el paso o morir en la demando, porque, si venia al Cuzco por la costa, temia el Adelantado le tomase la ciudad de Los Reyes, y ganandosela perdia toda la tierra. Hernando Pizarro lo ordeno de esta manera, que partio con todo el real un dia por la manana, decendo que no iba a Guaytara, y aquel dia camino siete leguas sin parar, de que gente iba descontenta porque ninguno sabia por que intencion caminaba tanto, porque a nadie dio parte dello, y asento su real junto al rio, adonde viene a dar un camino de la sierra. Alli estaba un Capitan en lo alto con obra de cien hombres para guargar aquel paso, que en extremo es fragoso y de malos pasos, y el camino por muchas partes quebrado; y puestos indios de guerra, de los de Paulo, con piedras puestas a mano para dejallas caer rodando, e iban a dar en el camino que baja al valle de lca. Estaba Orgonez con doscientos de caballo, y el Adelantado con tada la otra gente en Guaytara, y adonde habia necesidad estaban hechos baluartes. Las espas dieron luego aviso como todo el real del Gobernador venia, y hacian burla dello, teniendo por cierto que ninguna parte podian subir sin lo peor. Hernando Pizarro prnso que por aquel camino donde estaba el Capitan con los cien hombres, por ser sin agua y mas ftagoso podria ser haber mas descuidad; determino acometellos por allo, y partio a prima noche llevando gente de pie y de caballo, todos hombres sueltos, porque forzado se habian de apear por la mucha aspereza que habia en aquella sierra que habian subir, que es casi una legua, todo cuesta arriba y muy derecha. El Capitan fue luego avisado, y estaban el y los suyos esperandole teniendole por perdido.

 

5890023      Con Hernado Pizarro trescientos hombers, y no sabian ellos realmente donde iban; todos iban callando con mucho silencio, las mechas de las arcabuces cubiertas. Al pie de la sietta se apearon, y con las armas que cada uno se lallo caminaron, las lanzas y adargas en las manos; los de lo alto estaban prevenidos y a punto, esperando tomallos bien arriba, paresciendoles ser en su mano no dejar hombres a vida. El Gobernador habia quedado con toda la otra gente para partirse otra dia de manana en en seguimiento, y, como dejaron los que iban con Hernado Pizarro los caballos y venian muy armados, eran increible el trabajo que padecian. Los que subian a pie llevaban la delantera, y no pudieron pasar por el camino porque comenzaron a dar en pasos quebrados, y los indios arrojaban de aquellas piedras grandes que digimos tenian puestas. Pues como los delanteros conocieron ir perdidos por alli, porque iban por algunas partes de manos y por casi despenandose, dieron vuelta para subir fuera de camino, y era tan cuesta arriba y con tanta arena, que cuando echaban el pie adelante se les volvia atras. Hernando Pizarro, como iba muy armado, y con la poca costumbre de andar a pie, iba algo fatigado, y maravillabanse todos de ver como lo podia sufrir. Cinco o seis soldados que iban delanteros, dieron en la gente de arriba, diciendo. “!Vivael Rey!” con tanta priesa que los que estaban en lo alto, pensando ser todo el real, comenzaron a huir sin parar ninguno dellos. Seria medio dia cuando toda la gente acabo de subir, porque es el paso tan asoiro que uno solo basta para pelear con todo el mundo. Subidos en lo alto, Hernando Pizarro lo tuvo en mucho y le parecio buena senal para lo de adelante. El Gobernador vino luego, porqu, segun la despusicion de la tierra y la gente que guardaba el paso y la poca que lo gano, fue cosa de admiracion.

 

5900015      Recogidos todos, determinaron de pasar tres leguas mas adelante, adonde Orgonez teni su asiento, el que venia esa noche a juntarse con el que guardaba el paso; topo los que iban desbaratados, y queriendolos volver consigo, diciendo que en todo caso se queria ver aquel dia con Hernando Pizarro, no se le consintieron, porque decian que eran mas de mil hombres, y asiase volvio y llevo consigo toda la gente, y envio a decir al Adelantadoque se fuese por el camino del Cuzco y que se juntaria con el, porque el Gobernador Pizarro venia con mucha gente y ellos iban muy desbaratados, y que no era tiempo de esperalle. El Adelantado, sintiendo mucho esta nueva, hizo a mucha priesa lo que Orgonez le envio a decir, caminando por un despoblado de mucha nieve, adonde se juntaron. El Gobernador, con algunos que le siguieron, caminaron hasta donde Orgonez estaba de antes aposentado, y hallaron todos los aposentos quemados. Esa noche llego alli muy poca gente, por la gran jornada del dia antes, y convino, porque todos se juntasen, esperar hadta el tercer dia, que partieron con muy buena orden camino de Guaytara, sabiendo que el Adelantado era ido. Obra de una legua podrian haber andado cuando toparon dos espanoles, y avisaron que ya el Adelantodo venia camino desta ciudad, y con tanta priesa, que mucha parte de la rezaga dejaba perdida. Sabido esto dieron vuelta, para atajalle, por un despoblado, y todo este dia caminaron con muy poca orden, porque iban fuera del camino y malos pasos, hasta que les anochecio y les fue forzado, aunque muy divididos, parar. Otro dia esperaron hasta hora de comer porque se recogiese toda la gente, y anduvieron por el rastro que llevaba Orgonez. Llegados a lo alto del despoblado comenzo a llover y nevar mucho, poco antes que anocheciese, adonde se hallo la gente que no llegaban a doscientos hombres.

 

5910007      Esta misma noche durmio el Adelantado con su ejercito una legua de alli, y estuvo muy determinado de venir a dar en el real del Gobernador, presumiendo el trabajo en que estaban por ser mucha de su gente recien venida a la tierra, y en los despoblados que hay nieve se marean como en un golfo de mar. Orgonez lo estorbo, porque no podian pensar que estuviesen tan desbaratados, deciendo que mejor seria esperallos alli en la rezaga, echando toda su rezaga adelante, y asi se hizo. Como otro dia amanecio, viose el real del Gobernador y la gran falta que tenia de gente, y la que habia estaba, con tanto descuido y tan desapercibida, si, contento ninguno, que tenia muy gran gano de retirarse; Hernando Pizarro, conociendo el trabajo pasado, y el que esperaban en dos o tres jornadas que habian de pasar de despoblado con nieve, y sin comida, que no la tenia, paresciole buen consejo tornarse a rehacer para volver mejor apercibidos, porque hasta alli venian como hombres que seguian alcance, y estaban muy enganados porque los esperaban muy a punto de guerra los enemigos. Como el Gobernador vio ser este el parecer de Hernando Pizarro, determinose que fuese asi; mando a todos que se volviesen, salvo siete u ocho que habian pasado adelante a correr el campo, los cuales se habian ido antes que se determinase la vuelta, y dieron en la celada que tenia puesta el Adelantado, y prendieron dos de ellos, y los de mas volvieron a rienda suelta a dar aviso, y hallaron retirado el campo. Todos se holgaron del acuerdo que se habia, tomado en retirarse, porque, a no hacello ansi, ponian en mucha aventura todo su hecho; caminaron hasta llegar al valle de lca, adonde todos los mas Capitanes, y otras personas, aconsejaron al Gobernador se volviese a la ciudad de Los Reyes, porque para su edad le estarian mejor descansar que no andar en tantos trabajos como aquella jornada se le habian de seguir, y tambien porque estando alli podria con mas aparejo siempre informar a V. M. de todo lo que pasase. El Gobernador lo hizo ansi, y dio poderes muy bastantes a Hernando Pizarro para todo lo que convenia; y partio.

 

5920001      El ejercito camino por la costa la vuelta del Cuzco, aunque no con tanta gente como cuando se retiro de los despoblados, porque como era envierno y el camino de mucho rodeo, temian algunos la jornada. Hernando Pizarro, como tomo la gente a su cargo, estaba determinado de con los que le siguiesen, pocos o muchos, llegar hasta tomar la posesion desta ciudad que habia perdido; con este proposito fue muchas jornadas con algun descuido, por estar los contrarios muy lejos, hasta que llego al valle de La Nasca, donde estuvo algunos dias espernado se juntase toda su gente. Como todos fueron juntos, mando hacer alarde para saber el numero de la gente que tenia, y hallo seiscientos cincuenta hombres, en que habia los doscientos ochenta de caballo, y los demas arcabuceros, piqueros y ballesteros. De los de caballo hizo seis companias, encomendandolas a Capitanes que le parescio ser personas que darian buena cuenta dellas. Acabado el alarde, hablo a la infanteria diciendoles desta manera: “Que el estaba informado que entre ellos se decia que los soldados que no tenian caballos eran tenidos en poco, para en lo que tocaba lalos repartimientos de la tierra, que el les daba su fe y palabra que tal cosa jamas le paso por pensamiento, porque los buenos soldados no se han de juzgar por los caballos, sino por el valor de sus personas; por tanto, que cada uno se senalase como vueno, que conforme al servicio habia de ser cada uno gratificado, pues no tener caballos era cosa de fortuna, y no menoscabo de sus personas”. Desto quedaron todos muy contentos, paresciendoles ser palabras de buen Capitan. Hecho esto se partio tomando el camino de la sierra, y como ya era razon ir con mas cuidado que hasta alli, mando que todos caminasen en orden, las armas vestidas y las lanzas en las manos, porque los enemigos no los tomasen desapercibidos, y tambien el iba armado, y con su lanza en la mano; y desta manera iba caminando, rodeando mucho, porque, como era invierno y a esta causa los rios venian grandes, era forzado tomallos por tomallos los nacimientos

 

5920035      El Adelantado, despues que el Gobernador se retiro de Guaytara, no paro hasta un pueblo que llaman Vilcas, adonde estuvo algunos dias reformandose. Aqui se junto con el Diego de Alvarado con alguna gente que habia sacado desta ciudad no con poco trabajo, porque los vecinos temian, quedando tan pocos, que el lnga viniese otra vez y ganase el pueblo, porque, como estaban muchos presos y sin caballos todos, tenian de temello. El Adelantado se determino de venirse aqui, y Orgonez, su Capitan general, se vino delante con ciento y cincuenta de caballo, y lo primero que hizo, en llegando, fue juntar todas las armas que habia en la ciudad, y todas maneras de bastimentos; y asimesmo mando pregonar alarde y paga para los que quisiesen salir con el, lo cual hizo de la hacienda que alli tomaron a Hernando Pizarro y Gonzalo Pizarro, y mas todo el oro y plata de los quintos de V. M.. El Adelantado llego algunos dias despues, y con su venida se comenzo de entender muy de veras en todo lo necesario para dar la batalla a Hernando Pizarro, que y asabian como venia, y hacian los mas dias alarde y ordenanzas para que la gente se hiciese diestra, y el Adelantado les hizo a todos muchos ofrecimientos generales y particulares, y mando repartir con ellos mucha cha cantidad de oro y olata, paresciendole que no habia cosa con fque mas amigos ganase; y con esto luego entendieron todos en hacer coseletes de plata, y celadas y brazales y todo lo demas, tan bien hecho y no memos fuerte que si fueran de Milan, porque la flaqueza de la plata la hacian fuerte con echarla doblada. Desta manera se puso la gente tan lucida, como los soldados criados en Lombardia, y, como se decia venir Hernando Pizarro con mucha gente, habian determinado de esperalle dentro desta ciudad, fortificandola hacia la oarte del ria, que es por donde tenia alguna falta y lo habia menester, y para mas seguridad hizo prender ciertos vecinos que el pensaba le eran enemigos por ser amigos del Gobernador.

 

5930029      En este tiempo, un vecino que se decia Sancho de Villegas, trataba con Paulo algunos espanoles para pasarse a Hernando Pizarro, y, venido esto a noticia del Adelantado, mandole hacer cuartos y poner por los caminos, y fue causa que siempre se guardaban mucho de lo semejante. Ya Hernando Pizarro se venia acercando, el cual venia mal quisto de todos los mas de los suyos porque no les dejaba correr a discrecion ni rober los naturales; y, porque habia castigado a algunos que lo habian hecho, por esto venian todos muy desabridos y quedabanse escondidos por los pueblos, y como le avisaban dello respondian que l no habia de consentir robar los indios, que quien le quisiese seguir habia de ser con aquilla condicion, y no, que hiciesen lo que quisiesen, que por ciento ni doscientos menos no habia de dehar de hacer la guerra. Llegado a unos aposentos que se dicen Hacha, acordo descansar alli cinco dias, porque la gente iba fatigada y porque pensaba andar dos jornadas juntas; y porque para ello estuviese la gente descansada, y paresciendole que le embarazaba mucho el fardaje, dejolo alli con cincuenta hombres, y oasados los cinco dias se partio luego, y paso un rio muy grande, y mando sentar real alli; porque habia tres caminospor donde ir, y por enganar los corredores de la otra parte para que no pudiesen avisar con tiempo por cual iba: y fue asi, quelos corredores fueron a dar aviso de como tenia asentado real, y partio Orgonez a tomarles el paso, como adelante se dira. Hernando Pizarro, en asentando las tiendas, las mando tornar a levantar y que marchasen aquella noche hasta subir la sierra, y tomar el paso que los enemigos le querian estorbar; que no fue poco el trabajo que dello rescibio la gente con aquella transnochada. Y anduvieron hasta gran parte de la noche con demasiado trabajo, porque es el camino muy cuesta arriba, y tanto que por las mas partes iban de manos, a cuya causa no se hallaron aquella noche cien hombres juntos.

 

5940023      Otra dia fue forzado, para que se juntase el real, haser noche en un puelo pequeno alli junto, y estando en el, los corredores de la una parte y de otra se toparon, y los unos se volvieron a dar mandado al real, y los otros hicieron lo mismo. Supose por cosa muy cierta que el real del Adelantado estaba fueta del Cusco, pero no sabian a que parte caminaba. Este dia habia hecho alarde en la plaza de esta ciudad, Orgonez, de toda su gente, la cual hallo muy bien armada y muy lunida, con determinacion de salir al campo a dar la batalla, paresciendoles que estaban mejor armados que no podian venir los contrarios, y los caballos mas holgados, y tambien porque habian sabido de la gente que a Hernando Pizarro se le habia quedado. Acabado el alarde, ya que querian salir al campo, Orgonez, Capitan general, se hinco de rodillas delante del Adelantado diciendo; “Plegue a Nuestro Senor, que si esto que voy a hacer no es en su servicio y con mucha justicia, que el permita que yo no salga vivo de la batalla, e si por el contrario, que alcanceis la victoria como todos lo deseamos, pues todo es vuestro”. El Adelantado le abrazo con muchas lagrinas, y salio con tada su gente, que serian hasta seiscientos y ochenta hombres, los trescientos de caball; y aquesta noche se le volvieron hasta ocenta peones que iban con el de mala gana. Este mismo dia llegaron a el sus corredores, los que habian encontrado con los contrarios en quel pueblo pequeno que Hernando Pizarro hizo noche despues de tomado el paso, y le digeron como ya Hernando Pizarro habia pasado la sierra y estaba desta otra parte, y asi asento su real en las Salinas. Hernando Pizarro, despues de recogida la mayor parte de su grnte, vino en mucha orden, con pensamiento de topar quel dia con los contrarios en un llano grande que esta tres leguas de aqui, y como no los hallo dejo el camino real, dejandose descolgar por unas laderas grandes, a fin de ponerse en un alto que esta encima de unos llanos que se llaman las Salinas.

 

5950017      Orgonez, por las muchas espias de indios que tenia, supo como habian dejado el camino real y tomado estea que digo, y movio su real con mucha orden y asentolo tres cuartos de legua desta ciudad, en el comedio de una sierra y el rio; puso la infanteria al reparo de unas casas caidas, y costado puso la artilleria, que la tenia muy buena. Los indios de Paulo mando poner en la ladera, junto al camino real, que eran pasados de quince mil; y el se puso en lo llano con toda la gente de caballo, vestido sobre las armas camisas blancas. De manera que quedo el camino en medio de la infanteria y de la gente de caballo, haciendo cuenta que viniendo Hernando Pizarro por el, siendo tan angosto, porque es hecho a mano por causa de las salinas que estan de la una parte y de la otra, facilmente los desbaratarian. Hernando Pizarro aquel dia se detuvo en levantarse hasta que entendio que estaria toda la gente bien apercibida, y vistiose sobre las armas una ropeta de damasco naranjado, y en la celada una pluma blanca que sobrepujaba sobre todos gran parte, y oyo misa con todo el ejercito con gran devocion y acabada se bajaron a lo llano, adonde puso en orden su gente, sacando veinte arcabuceros de los mas diestros para sobresalientes; de los demas con toda ls infanteria hizoun escuadron de tres companias. De los de caballo se hizo otro escuadron; de las comoanias de Alonso de Alvarado y Pedro Anzures, otro escuadron, y mando Hernando Pizarro a Gonzalo, Pizarro fuese con ellos. A Mercadillo mando que con su compania fuese sobresaliente. Desta manera, y en mucha orden, movieron del paso la infanteria; los corredores de ambas oartes se vieron y volvieron a dar aviso.

 

5960006      Como Hernando Pizarro supo que Orgonez lo esperaba, previno un escribano para requerirle que le volviese la posesion de la ciudad, y, mientras esto se hacia, mando parar los escuadrones, y a cada uno de por si hablo desta manrta: “Los enemigos nos esperan en el campo, la batalla tememos cierta; bien se queno hay necesidad de palabras para con ellas daros esfuerzo, como en semejantes tiempos se suele hacer, antes, paresciendome que el demasiado animo que en todos he cognoscido nos podria danar, causando, con la mucha codicia de acometer y ser vencedores, desconcierto que en los escuadrones podriamos haber, pidoos por merced templeis, con el sufrimiento que en tales tiempos es menester, el deseo de la victoria, de suerte que la nueva orden que llevaremos cause en los enemigos desorden y poca confianza de vencernos; miren los unos por los otros de manera que nos ayudemos con mucha orden”. Al escuadron de Alonso de Alvarado dijo que les rogaba mucho, que si no viesen que lo pasaban mal, que no romoiesen. Esto pienso que lo hizo a causa de venir alli muchos injuriados de los contrarios que se habian huido desta ciudad, paresciendole que deseo de vengarse no podian dejar de hacer mucho dano. Dicho esto se puso en la delantera de su batalla, y le avisaron los corredores que dejase el camino real por ser muy angosto y tener los indios tan cerca que eran parte de hacelles mucho dano; @aresciendole a Harnando Pizarro que tenia razon, se apartaron por unos llanos y de alli se subio, de donde vieron los contrarios en mucha orden, y puestos los de caballo en un llano, y la infanteria algo mejorda en la ladera. Ya se habian acercado en este tiempo los indios de la una parte y de la ptra, y peleaban y nos traian mucha ventaja de la parte de Paulo por ser muchos mas. Los dos ejercitos se vierom, y a cada uno dellos les parescio haber todo extremo de buen concierto en el otra. Hernando Pizarro sintio gran congoja de verse adonde se vio, porque como habia dejado el camino real, quedo el rio en medio de ambos ejercitos y tenian la salida muy alta, de manera que para Orgonez reparo, y asi mismo gabia una cienaga antes de llegar a el, que pensaron ser muy mala. Hernando Pizarro enviaba a requerillos con el escribano ya dicho, y no hubo tiempo porque comenzo a jugar el artilleria del Adelantado, y del primer tiro llevo dos soldados de la infanteria de Hernando Pizarro, y pasando el escuadron adelante, muy entero, los arcabuceros sobresalientes se adelantaron, derramandose por la cienaga y haciendose fuertes en el rio tiraban a los de caballo y a el escuadron de la infanteria. Viendo Orgonez que estaba hecho terreno de los arcabuceros, tomo por reparo un cerro pequeno que se hace en la falda de la sierra, a fin de dejar pasar alguna gente de caballo y de la infanteria para poder mejor desbaratallos, y como Almagro vio su gente retirarse tras del cerro, pareciole que era camino de perderse, y bajo de unad andas en que estaba y pidio un caballo y vinose hacia la ciudad, y antes que llegas a ella supo el desbarato de los suyos, y subiose a forteleza.

 

5970018      Hernando Pizarro a esta sazon, ya pasaba la cienga, que fue mejor de lo que pensaron, y no paro hasta pasar el  rio; estaban pasados de la ptra parte hasta cincuenta de caballo, cuando Orgonez salio, hecho un escuadron con toda su gete, y el arcabuceria de Hernando Pizarro jugo contra el todo lo que pudo, pasando por delante de los escuadrones de pie y de caballo. Orgonez con su infanteria se vino, las picas caladas, a romper con los de Hernando Pizarro, que haciendo lo mismo se iban a juntar con ellos. Orgonez, a la vuelta que dio, traia intencion o hizo muestra de romper el escuadron de pie, solo, delantero de todos, y revolvio sobre los de caballo, y rompio su lanza como valentisimo hombre, aunque no como sabio, porque estas vueltas que dio fueron de hombre desatinado. Hernando Pizarro y Lerma se encontraron, e hizo su golpe Lerma en el cuello del caballo, haciendole ahinojar; Hernando Pizarro rompio en el su lanza, siendo acometido  de un escuadron de cuarenta de caballo, todos conjurados de no entender sino en matarle, por lo cual, como el antes de entrar en la batalla lo supiese, se vistio de aqiella maneray se puso la pluma tan grande y blanca, porque no le desconociesen sud enemigos yendo tan senalado; el cual, poniendo mano a la espada se defendio muy bien, mezclandose luego los unos con los otros.

 

5980001      A las companias de Gonzalo Pizarro se les hizo muy bien, proque al tiempo que Orgonez con su batallon dio la vuelta, dioles lado, por el cual rompieron echando muchos por tierra y la  infantreria del Adelantado no llego del todo a romper, antes, viendo que la gente de caballo de su parte habian pasado sin orden, tomaron por reparo unos paredones que alli habia.

 

5980008      Andaba en este tiempo trabada la batalla, porque habiendo todos los mas rompido las lanzas, poniendo mano a las espadas, se herian muy sin piedad; y era tanta la vuelta que andaba entre ellos, que algunas veces se desconocian, peleando contra ai mismos. Hernando Pizarro andaba discurriendo de una parte a otra, mostrando bien el deseo que tenia de ganar la victoria, y Orgonez hacia todo aquello que podia, pero como Gonzalo Pizarro habia rompido por el costado, como ya he dicho, hizo tanto estrago con ellos, que no pudiendole resistir, volvieron las espaldas huyendo por la sierra arriba; los de Hernando Pizarro siguieron el alcance porque no se hiciesen fuertes en el camino. Algunos caballeros de la parte del Adelantado quedaron a pie peleando, los cuales fueron socorridos de personas que los conoscian y llevados algunos delante de Hernando Pizarro, el cual, paresiendole que la segunda victoria le quedaba por ganar, que era vencerse a si mismo no usando de particular venganza, a todos los aseguraba. Gonzalo Pizarro fue siguiendo el alcance, poruqe, como esta dicho, no se rehiciesen. El Adelantado, por estar muy malo, no habia entrado en la batalla, sino que se vino dejando sus andas y subiendo en un caballo como ya esta dicho, y se acogio a lafortaleza, sabiendo su rompimiento; Alonso de Alvarado le siguio y a el dio, y le metieron por mandado de Hernando Pizarro en el cubo donde al mismo Hernando Pizarro habian tanido preso. Quedo Hernando Pizarro en el campo trabajando no se hiciese dano en los vencidos. porque, como venian con el muchos afrentados dellos, y trabajaban por se vengar, quedaron muchos en el campo. De la parte de Almagro, Orgonez, su Capitan general, con hasta cincuenta personas murieron; de la parte de Hernando Pizarro, hasta quince personas. Hubo muy grandes cuchilladas por las caras, porque como venian bien armados y traan celadas, no habia otra cosa mas descubierta que los rostros, y todos los mas golpes se tiraban a ellos. Entre la gente baja se robaban todo lo que podian, y Hernando Pizarro los afrento mucho por ello, los cuales blasfemanban del, y mas de ahi adelante, porque todo cuanto se robo lo hizo volver a sus duenos.

 

5990005      Paulo, que vio la gente del Adelantado desbaratada, huyo, y Hernando Pizarro le envio a llamar, el cual vino con no poca verguenza de lo que hecho. Llegado que fue Hernando Pizarro a la ciudad, el Adelantado le envio a rogar que le fuese a ver,el cual, no mirando a que cuando el le tuvo preso nunca le quiso ver, ni tampoco a los malos tratamientos que rescibio, fue a visitarle; el Adelantado lloro con el. Apiadandose mucho Hernando Pizarro le consolo, diciendo que a las personas valerosas solian acaescer semejantes casos, y que no llorase, sino que mostrase el valor de su persona, que el seria muy bien tratado y su justicia seria bien mirada. El Adelantado le pidio que hobiese por bien que le visitasen los que quisiesen verle; Hernando Pizarro se lo otorgo y dio licencia para ell, hasta que el Adelantado, con estas visitaciones, acometio a hacer ofrecimientos y querer ganar las voluntades a algunos capitanes que le visitaban, los cuales avisaron dello a Hernando Pizarro, y de alli adelante mando que nadie le visitase. Pusole el Fiscal de V. M. acusacion de que se le dio traslado, y por toda orden de derecho se le hizo proceso, el cual se tardo en hacer cuatro meses. En este tiempo entendio la justicia en deshacer los agravios que se habian hecho por parte de la gente del Adelantado, y en hacer volver todo lo que el dia de la batalla se habia rabado; y para hacer esto, mando Hernando Pizarro diputar dos personas que entendiesen solamente en esto, y adi sacaron a la plaza muchos caballos y otras cosas que se habian tomado, para que las conoscieren sus duenos y fuesen entregadas a ellos.

 

5990032      Hernando Pizarro, hallandose con mucha gente, asi de la que el trajo consigo como de la que el Adelantado tenia, y viendo que la comarca desta ciudad estaba muy fatigada, acordo de desbaratalla desta manera: A el capitan Mercadillo doo la entrada descubrimiento del paraje de Xauxa, el cual llevo parte de la gente. Al Capitan Vergara envio a que entrase por la via de los Guacemayos, con otra parte de gente. Al Capitan Alonso de Alvarado envio a conseguir su conquista de los Chachapoyas. A Pedro de Candia, vecino desta ciudad, dio la entrada de los Andes, que es en el paraje desta ciudad; con este Capitan se junto mucha de la gente que estaba con el Adelantado D. Diego de Almagro, y habian venido con el de Chile con proposito de lo que adelante sucedio. Mandados caminar, todos se fueron a sus conquistas. La gente deste Pedro de Candia paro, en achaque de rehacerse, veinte leguas de aqui, desde adonde se carteavan con algunos amigos del Alelantado que quedaron en esta ciudad, y hablaron al capitan Castro, capitan de arcabuceros de Hernando Pizarro, que tenia a la guarda de su posada y de Almagro, ofreciendole qu ince mil castellanos y mil a cada uno de sus soldados, porque se junt ase con ellos y diese lugar a que Almagro se soltase; el cual avis o a Hernando Pizarro, y luego Hernando Pizarro mando prender a los que andaban en estos tratos, y mando que luego pasade Pedro de Candia a su comquista. El cual se fue, y entradas sesenta le guas toparon

paron alguna aspereza de camino, y y echaron entre elloe nueva q ue por alli no podian pasar, y que por el Collao habia otra e ntrada mejor, y con este achaque se volvieron la via desta ciudad; y  como los que habian ordenado de libertar al Adelantado eran muchos, no lo pudieron tener tan secreto que dejase de divulgarse por todos ellos, y venian haciendo fieros, diciendo que no con oscian a Hernando Pizarro, y otra cosa, y tendieron bandera en nomber de V. M., queriendo debajo deste color, como gente amotin ada, venir a sacar a D. Diego de Almagro.

 

6000026      A esta sazon, D. Alonso Enriquez aviso a Hernando Pizarro como en esta ciudad habia doscientos hombres concertados de sacar de la prision a el Adelantado, y que les faltaba Capit an, porque Hernando Pizarro tenia presos todos los principales Cap itanes, y que a el le habian requerido que fuese su Capitan; y q ue asimismo tenian echado en el camino de la ciudad de Los Reyes, en pasos asperos, alguna gente para que se le quitasen si le q uisiese se enviar a embarcar para enviarle a V. M.. Visto por Hernando Pizarro los motines y alborotos que habia, y sabido la venida  de la gente de Pedro de Candia, doblo la guarda en su posada y  tuvo sufrimiento hasta tanto que se cerro el proceso; y al tiempo q ue se acabo de concluir, llegole una carta de Villacastin, Alca lde desta ciudad, como en un pueblo que le estaba encomendado, donde habia ido a visitar sus indios, habia llegado la gente de Ca ndia, y que le gabian tratado mal a el y a otros, amenazando que habian de sacar a el Adelantado, e ir a poblar por V. M. la provincia de los Charcas, a pesar de Hernando Pizarro porque no le conoscian, y que estando en esto les habia ido nueva como Hernando Pizarro habia sabido su vuelta, y que enviaba a Gonzalo Pizarro con gente para hacerlos tornar a entrar, y que alborotados desto habian orsenado sus escuadrones para pelear con el. Vista por Hernando Pizarro la desverguenza con que aquella gente, y el motin que la ciudad estaba hecho, llamo a los Regidores y Alcaldes y algunos Capitanes de buen juicio, que le parescio que eran hombres desapasionados, y dijoles:

 

6010013      “Ya saben el alboroto y motin que hay entre esta gente de D. Diego de Almagro, y asimismo mucha de la mia, por haberla quitado los robos que hicieron en la batalla, y por ofrecimientos que de parte del Adelantado les han hecho, se han juntado con ellos. Hame venido esta carta, en que dice que la gente de Pedro de Candia esta nueve leguas de aqui; son trescientos cincuenta hombres, y segun las palabras dicen, vienen muy desacatados; tambien teneis, senores, cargo del pueblo como yo, y  habeis de mirar lo que cumole al servicio de S. M. y sosiego desta ciudad, y porque podria ser que la alteracion demasiada, o algun desamor, me hiciese hacer otra cosa de la que os paresceria ser razon, pisoos, senores, mireis wl estado en que toso esta, y dano que puede venir y la enmienda que para ello se puede tener, y como hombres de tanta honra y buen juicio me aconsejeis lo que se debe hacer, para que S. M. no se desirva y esta ciudad este en sosiego. Y porque podria ser que algunos en mi presencia no diesen el parecer tan libre como su juicio alcanzase, yo mo quiero apartar; pidoos por merced que lo mireis bien, porque yo no hare mas de lo que mo aconsejaredes, que mas quiero errar por parecer de todos, que no acertar por el mio”.

 

6010034      Y asi se salio, y los dejo juntos; y despues de haberlo ellos platicado y consultado, enviaron a llamar Hernando Pizarro, y dijeron que ellos habian mirado lo que convernia tocante a lo que pasaba y el les habia representado, y que les parescia que ningun remedio habia para pacificar la tierra si no era  sentenciar a el Adelantado, pues que era tan claro que por los notorios delitos merecia muerte, y que con esta se aseguraria la tierra y se excusarian muchas muertes que se esperban. Hernando Pizarro les dijo, que mirasen que para con Dios el descargaba su conciencia con ponerlo en sus pareceres, y que, como les habia dicho, aunque fuese el peligro tan grade, que bien conoscia que a no hacerse la tierra se perderia, y las vidas de todos se pondrian en gran peligro, pero que a todo se pornia por no exceder de lo que a ellos les pareciese. Los cuales le respondieron, que meresciendo como merescia el Adelantado la muerte, que el menos dano era sentencialle y esentar la suya, pues de no lo hacer se esperaba tan grande escandalo. Aquella noche tuvo Hernando Pizarro doscientos hombres en su posada, temiendo no diese en alguna trasnochada la gente de Pedro de Candia sobre el.

 

6020015      Luego, de manana, fue al Adelantado y le dijo que convenia, para acabar de cerrar el proceso, dijese su confesion. el cual, con juramento, confeso los mas delitos, y los demas, aunque les dio algun color, no los nego del todo. Tomada la confesion, le sentencio y notifico la sentencia, de la cual apelo y dijo cosas de gran lastima, tanto que Hernando Pizarro movido de compasion se salio fuera, y mando que le fuesen a confesar. El Adelantado no se quiso confesar hasta tanto que Hernando Pizarro le tornase a ver; Hernando Pizarro le torno a ver, y le consolo diciendo, que aunque sus delitos fueran muy mas graves, el no le sentenciara, sino que le enviara a V. M., pero que los alborotos de su gente eran tantos que no daban lugar a ell, y que por la misma causa no le otorgaba la aoelacion. Y asi se salio para quele confesasen, no dejando de tener grandisima lastima de su muerte; el cual se confeso y ordeno su anoma. Fue aconsejado que, pues por los delitos tenia perdida la hacienda, que en el testamentola mandase a V. M., y a si lo hizo. Hecho esto, se le dio un garrote en la carcel por evitar escandalo, que, segun lo que estaba tramado, no podia sino ser mucho mal, y despues se saco a la p;aza con pregon y se le corto la cabeza. Luego le mando Hernando Pizarro enterrar, y el fue a su enterramiento, y mando a los caballeros y Capitanes que alli estaban que llevasen sus andas; el cual se enterro muy honradamente, y Hernando Pizarro y su hermano Gonzalo Pizarro se vistieron de negro a sus horas.

 

6030001      Acabado de enterrar, los Oficiales de V. M., Tesorero y Contador, y Veedor, que eran de la governacion del Adelantado, hicieron unrequeriniento a Hernando Pizarro, dediendo que, pues el Adelantado era muerto, que a ellos como Oficiales de V. M., convernia y pertenecia gobernar, y que le pedian y requerian les dejaseaquella tierra como la tenia el Adelantado. A Hernando Pizarro le parescio manera de escandalo y alborto, que era lo mismo sobre que anres habian debatido; mandolos prender, y luego cabalgo para ir a castigar la gente del capitan Candia, que como ya es dicho, venia amotinada, y llevo consigo hasta ochenta de caballo. Otro dia llego adonde la gente de Candia estaba, y como supieronla nueva de su ida y de la muerte del Adelantado, muchos dellos huyeron, y los Caoitanes les salieron a recibir. Llegado media legua de ellos, dejo toda su gente porque no hobiese escandalo, y fuese solo con un alguacil y un escribano, y tomo la informacion, y aunque a todos hallo culpados, a un Capitan que se decia Mesa, que habia sido su Capitan contra D. Diego, y por ofrescimientos de la parte del mesmo D. Diego de Almagro habia ordenado motin, hallole mas culpado que a todos, e hizole luego ahorcar, y aal Pedro de Candia y algunos de los principales mando quese presentasen ante el Gobernador. Este dia entendio en soltar muchos indios e indias que traian presos en cadenas y en hacellos volver a su tierra, entre los cuales habia muy guan clamor, dando gracias a Sus Dioses y loando a Hernando Pizarro. Porque esta gente no se deshiciese, puso por Capitan della a Peranzures,y el mesmo se fue con ellos hasta tornalles a meter en los montes por donde habian de ir a hacer su entrada, porque yendo el con ellos no osaban hacer dano a los naturales que estaban de paz, ni prenderlos ni atarlos.

 

6030031      Hecho esto, llegaron a Hernando Pizarro indios de Atuncollao, que era una provincia que despues de la guerra y cerco de Cuzco li habia venido de paz, pidiendole que el los socorriese, porque Cariapaxa, senor de la provincia de Lupaca, les hacia guerra, por ser amigos de los cristianos, y les venia destruyendo su tierra, llamandose hijo del Sol y diciendo que todos le habian de obedecer por tal; y que ellos habian hecho todo lo que podian por defenderse, mas que si no los socorria era imposible sostenerse por ser gente muy belicosa; tenia su tierra este Cariapaca cincuenta leguas de Atuncollao. Luego Hernando Pizarro tomo el camino para alla, con la gente que habia llevado y algunos peones que despues fueron tras el, y los indios enemigos, sabiendo que venia, se comenzaron a retirar y el fue en su seguimiento dos dias con toda la priesa posible, y como vio que era yerrofatigar todos los caballos, envio a Gonzalo Pizarro con treinta de caballo en su seguimiento, diciendole que fuese largas jornadas hasta que los alcanzase; el cual lo hizo asi, y se dio tantapriesa, que, aunque le llevaban mucha ventaja, los alcanzo otra dia y peleo con ellos tan animosamente, que no pudiendo resistirle, volvieron las espaldas huyendole, y siguio el alcance: adonde se desmando un espanol, y por ser la tierra doblada le perdieronde vista, y cansandole el caballo le tomaron los indios a manos y se le llevaron. Vuelto Gonzalo Pizarro echaron menos al cristiano, y Hernando Pizarro mando al capitan Diego de Rojas que con otros treinta de caballo fuese a saber del y siguiese los indios porque no se rehiciesen. El cual los hallo, parte dellos, pasado el desaguadero de la laguna de Titicaca, que es una laguna grande que baja sesenta leguas, entran en ella muy grandes rios y desagua por uno solo, y en los que no habian pasado rio sobre ellos y desbaratolos, y de los que se prendieron se supo como el cristiano habia tomado a manos y le habian sacrificado en un adoratorio que tenian en pasando el desaguadero.

 

6040025      En este desaguadero tenian una puente de balsa de enea, que es como juncia, sobre sus amarres, y teniendose que los viniesen a buscar los cristianos la deshicieron. El Capitan, viendo no ser parte para ofendellos, se tuvo alli. Hernando Pizarro venia llamando toda la tierra de paz, favoresciendo mucho a los que venian, y por el contrario castigando a los que eran rebeldes;y llegado al desaguadero mando hacer galsas, y acaso hallo alli una madera liviana que es apropiada para aquello, la cual, Guainacaba, antecesor de los lngas, la habia hecho traer alli en hombros de indios de mas de trescientas leguas, para hacer las balsas en que el entraba a se holgar en aquella laguna en sus fiestas, y de aquella madera se hizo una guande en que se metio Hernando Pizarro con hasta quince o veinte hombres, y en las otras de enea se repartieron hasta otros tantos, y mando que toda la gente demas quedase a caballo, porque se temia de cinco mil indios amigos que llevaba, que se le habian juntado de Atuncollao y de aquellos pueblos que iba pacificando, porque no tuviesen lugar de hacer algun engano. Pues en comenzando a pasar, echandose al agua, los indios se pusieron de la ptra parte a la orilla para defendellos que no tomasen tierra, y cargaron tantos flecheros y honderos que los que remabam, por arrodelarse de las muchas piedras y flechas que llovian sobre ellos, dejaron de remar, y la furia del agua llevo las balsas el rio abajo, co tanta priesaque los espanoles no se podian gobernar.

 

6050011      Hernando Pizarro hacia todo lo que podia porque los indios remasen para que llegasen a tierra, mas eran tantos los flechazos y pedradas que no se podian valer, y fuera de toda orden iban por el agua abajo. Los espanoles que quedaron a caballo de esta otra parte, viendo a Hernando Pizarro en tanto prligro y la priesa que le daban, echaronse al agua algunos dellos pensando poder socorrelle, y con el peso de las armas no pudieron madar los caballos, y ahogaronse ocho caballos con sus amos y nunca mas parescieron; como esto vieron los indios, favoresciironse en tanta nanera que daban tanta priesa a los demas que casi ahogados tornaron a tierra; Hernando Pizarro salio con todos los que metio consigo, aunque los mas venian heridos de pedradas y flechazos. Los enemigos quedaron con esta victoria con tanta soberbia que llamaban a grandes voces a Hernando Pizarro deciendole que por que no pasaba, el cual estando tan deseoso de la venganza de los espanoles muertos, mando luego esta tarde traer mas palos de aquella madera liciana que elli habia mandado traer el Guainacaba, como decho tengo, y trajeronselos por la manana e hizo hacer dos balsas grandes, y meterlas en la laguna que estaba alli junto la boca della por donde desagua, porque la furia del agua no las tornase a llevar, y mando que los indios hiciesen balsas para si.

 

6050033      Metiose Hernando Pizarro con cuarenta espanoles a pie en una balsa de las grandes y en la otra se metio Gonzalo Pizarro y Alonso de Toro con sus caballos, y dijoles que se viviesen en pos del y que en ninguna manera saltasen en tierra hasta que el la tuviese ganada porque no les matasen los caballos. Mando Hernando Pizarro que los indios, desque le viesen en tierra se echasen la rio en sus balsas, porque no cargasen todos los indios a la parte dende el desembarcase, sino que se repartiesen por todas partes; y a Gonzalo Pizarro que , porque no le flechasen los caballos, se quedase atras hasta que el hobiese tomado tierra, como ya les habia dicho.

 

6060006      Los indios, viendoles venir cargaron con toda furia alli adonde el habia de desambarcar, por defenderle que no tomase tierra, y comenzaron a flecharle a mucha priesa y a darle muchas pedradas los honderos, que no parescia sino que granzaba. Hernando Pizarro, llegado qfue hubo cerca de la orilla y que se parescia el suelo, echose al agua con la determinacion que llevaba, y estaba metido en ella hasta los pechos, y los demas como le vieron detro con tanto peligro, haciendoseles verguenza saltaron asimismo y mando que volviese la balsa por los caballos que de la otra parte quedaban y entre tanto fueron peleando hasta llegar a tierra, llegando mano a mano con los enemigos; los cuales por defendersela, y el por tonalla, fue cosa de ver que pasaban, y la priesa que los unos y los otros se daban. En esto llego Gonzalo Pizarro con su comoanero, que no fue pequeno socorro los dos caballos. Los indios amigos echaron al rio tantas balsas, que repartidos los enemigos a degender por todas partes la tierra no pudieron resistirles que no ganasen la ribera, y les hiciesen volver huyendo. Las balsas de madera volvieron a gran furia a pasar caballos, que como alli eran la boca del desaguadero, estrechabase mucho la laguna, y entre tanto andaban los espanoles pelendo a pie, y como estaban armados, no les podian alancerar, y andabase de una parte a ptra recibiendo poco dano. Y andando desta manera, llegaron los caballos y los indios amigos, con los cuales fueron desbaratados; y siguiose el alcance tres leguas, porque es la tierra muy llana, en que hubo gran mortandad de los contrarios, y de los indios que se prendieron se hizo castigo, por haber sacrificado el cristiano. Luego vinieron de paz todos los pueblos desta comarca, y tambien los que quedaba atras estuvieron de paz; Hernando Pizarro los rescibio muy bien, haciendoles muy buenos tratamientos a todos los que vrnian de manera que los unos llamaban a los otras.

 

6060038      La gente de guerra que quedo de indios de este desbatato se fue a juntar a la provincia de los Charcas, con los naturales della, que es gente muy belicosa, y se pusieron en un paso fuerte a la boca de la entrada de la dicha provincia. Hernando Pizarro fue pacificando toda la provincia de Collasuyo y la provincia de los Carangas y de los Suras sin hallar resistencia, y a los que venian de paz, hacia muy buen tratamiento y dabales de sus joyas; de que los indios estaban muy contentos, conociendo la diferencia que se les hacia en el tratamiento de la paz al de la guerra, y asi era dellos muy temido y amado. Todos los senores de estas provincias, dijeron a Hernando Pizarro, como a la rntrada de la provincia de los Charcas estaba mucha gente de guerra junta, que le rogaban acabase de deshacerlos, porque si se volvian, por haber ellos dado la obidiencia y hecho con el paz, los destruirian y matarian a todos. Hernando Pizarro les respondio que actes moriria el que desamoarallos, que queria ir con ellos y hacer aquello que le rogaban, y que estuviesen muy seguros que por tener paz con el no les habia nadie de hacer dano; y con esto que Hernando Pizarro les dijo, quedaron muy contentos. Luego se partio la via de la decha porvincia a un valle que llaman Cotabamba, por ser muy abundoso de comida, que iba su gente algo necesitada della, y a la entrada del dicho vallo, ques una tierra muy aspera se pusieron los dechos indios a defindersela. Defendieronle el paso cinco dias por ser muy aspero, que le pusieron en mucho estrecho por falta de la comida, y al fin peleo con ellos y desbaratolos, y los indios amigos diguieron el alcance, porque por ser tan doblada la tierra no pudieron seguilles los cristianos; y asi se metio en el valle, el cual es muy fertil, y toda la gente de los Charcas tienen en el su comida, porque los montes son esteriles y en aquel valle hay muy grande abundancia, y dase muy bien todo lo que en el se siembra.

 

6070030      Hernando Pizarro se bajo al valle ya decho, y este dia llegaron cartas como el Gobernador estaba en esta ciudad, que venia a verle y a poner en sosiego la tierra, y en el camino topo con los Capitanes que Hernando Pizarro enviaba a descubrir y poblar, y a todos dio sus provisiones mandandoles y encargandoles trabajasen mucho en el servico de V. M., procurando el acrecentamiento desta tierra y de la santa fe catolica, Hernando Pizarro, por estar derramada la gente y fatigada, no pudo tornar a dalirse luego con ella; dejo a Gonzalo Pizarro que quedase por Capitan de toda ella y estuviese en el valle hasta recoger todos los indios amigos, y reformar la gente de los trabajos pasados; y dijole que le parecia que aquella tierra era muy aspera y muy doblada, y que tenia muy mas aspera la salida que entrada, y que te aquella vomarca era mas belicos ay animosa que otra ninguna, y que sospechaba que le habian de tomar los pasos, y que, si asi fuese, tenia por muy dificultosa la salida. Y si supiesen que juntaban y le tenian ganados los pasos, que no saliese en ninguna manera sino que se estuviese en el valle, que es tierra llana y abundosa de mantenimientos, y que se pusiese en el pueblo que llaman Cotabamba, que es en el medio del mismo valle, y recogiese alli mucha comida, porque cargando muchos indios sobre el no le darian lugar a recogella; habiendole dicho que le avisase si le cercaban, que el le socorreria luego, y que si dentro de cuarenta dias no venia carta suya, que cognosceria que estaba cercado y que no le podia escribir; que procurase de defenderse bien, que tuviese por cierto que el vendria a su socorro.

 

6080017      Y asi se partio con solos siete de caballo, por estar toda la tierra de paz, hablando lala gente guaciosamente, despidiendose de ella, y asimismo a Paulo lnga, que era capitan general de los indios amigos; y vinose por la tierra que habia hecho de pza, y por toda ella fue bien recibido y servido de los indios hasta llegar al Cuzco, que habia ciento treinta leguas, y alli al Gobernador y se reciberon con amor de hermanos. Toda la gent del Cuzco se regocijo mucho con su venida, y se quejaban dil por habellos tonado de sobresalto, que tenian ordenada gran fiesta para recibille, y el se excusaba dicendo que ya sabian ser aquella su condicion; y asi, que, siempre las jornadas postreras caminaba de noche y de dia, por tomarlos descuidados y que no le hiciesen rescibiento.

 

6080030      Gonzalo Pizarro hizo lo que Hernando Pizarro le habia encomendado, que se fue al pueblo de Cotabamba, y lurgo supo que le tomaban los pasos y se hacia gran junta de gente para venirle a cercar, y era imposible poder salir ningun espanol; recogio mucha comida y despacho mensajeros indios a hacerlos saber a Hernando Pizarro, y aunque algunos tomaron, todavia llego alla su carta. Estuvose quedo, paresciendole ser gran locura querer salir, y los indios, viendo que no se movian, determinaron de ir a cercallos y acometellos en el pueblo; los cuales serian hasta veinte nil (que, como se juntaron en breve tiempo, entonces no se nas, aunque cada dia dende adelante se juntaban de todas las provincias comarcanas) y acometieron a los espanoles, que serian hasta cuarenta de caballo y treinta peones, por cuatro partes. Gonzalo Pizarro los concerto, juntamrnte con cinco mil indios amigos que tenian, de manera que pudiesen ayudarse unos a otros, y asi pelearon muy gran rato sin conocerse ventaja; paresciendole a Gonzalo Pizarro que era tiempo de poner toda diligencia en desbaratallos, entro por ellos muy animosamente, matando y jiriendo muchos; los cuales, aunque algun tanto se detuvieron, al fin, viendo el estrago que en ello hacia, volvieron las espaldas huyendo, dejando cuatro espanoles y doce caballos heridos y gran parte de los indios amigos muertos. Pero quedaron con tanto temor que no se osaron acercar mas al purblo, sino pusieronse en todos los caminos y pasos por donde presumian poder salir, para tenellos asi cercados hasta juntar guan cantidad de gente y dar en ellos; y para ponello en obra lo hicieron saber a Tico, que era capitan general del lnga en aquella provincia y grandisimo enemigo de cristianos, y como lo supo, en poco tiempo junto cuarenta mil indios, y el se vino con ellos acercandose a Cotabamba, teniendo por muy cierto que en llegando el los espanoles no derian parte para defenderse. Los cuales, en este tiempo, salian cada noche a dar en los indios que los tenian cercados adonde Gonzalo Pizarro siempre entre todos se senalaba de manera que, en veces, tenian ya cuchos dellos muertos.

 

6090028      La carta que Gonzalo Pizarro escribio llego aqui a tiempo que Hernando Pizarro, habiendo consultado con su hermano el Gobernador lo que convenia, estaba ya de camino para ir a dar cuenta de toso a V. M.; y viendo la necesidad en que quedaba Gonzalo Pizarro, partiose luego otro dio a gran priesa con la gente que de aqfui saco y la que se le junto por el camino, que serian hasta cuarenta y cinco de caballo,. El Gobernador partio tras el, mas los vecinos le hicieron volver, diciendole que tenian al lnga cerca y que era causa muy bastante para que en ninguna manera saliese del Cuzco,sino que se diese orden de conquistalle; y paresciendole que tenian razon y que Hernando Pizarro bastaba para aquella, se volvio de dos jornadas de aqui. Encomendo al facfor lllan Xuarez de Carvajal que fuese con gente a hacer guerra al lnga, cual estaba hecho fuerte en un prnol en el rio de Vilques. Llegado el Factor al rio mando a un Capitan de gente de pie que se quedase a guardar la puente, y el fue por lo alto de la sierra a dar rnel, y aviso al dicho Capitan que en ningunamanera se quitase de la puente hasta que el le avisase de lo que habia de hacer. Ido el Factor, supo el Capian, por relacion de indios amigos, que el lnga estaba con poca gente, y con codicia de prenderle y ganar el la victoria comenzo con su gente a subir la cuesta, y, como en extremo es grande y sin agua, obra de doscientos incios que los acometieron, los desbarataron y mataron sl Capitan con veinte y tres de los suyos, escapando algunos por mucha ventura, El lnga huyo luego la via de Guamanga, porque supo que ya el Facto por la otra parte le tenia ganado lo alto, el cual, siendo avisado de que el lnga habia huido y los espanoles habian sido desbaratados y algunos muertos, sintiolo mucho y dejo el camino que tenia concertado, e hizolo saber al Gobernador, que no menos lo sintio, y luego se partio con algunos que le diguieron en busca del Factor y juntando con el fueron en seguimiento del lnga, poque los indios no se favoreciesen con lo que habian hecho y fuese causa de hacerse poderoso. No pudo en ninguna manera verse con el porque se le retiro a la montana deGuamanga, y paresciendole hacer mucho al caso quitalle y atajalle los pasos, determinose en fundar alli un pueblo de cuarenta vecinos, sacando de aqui y de la ciudad de Los Reyes gente para poblalle.

 

6100027      En esto llego Ceballos con los despachos de V. M., y para entender en ellos vino aqui el Gobernador, y envio un Capitan con los vecinos desta ciudad en seguimiento de Villahoma que andaba en la provincia de Condesuyo, y no pudieron hacer cosa ninguna porque los rios iban muy grandes. Hernando Pizarro, despues que de aqui partio, camino con tanta priesa, que llego en breve tiempo a Paria, que es un valle doce leguas de Cotabamba, y sabido por la gente de guerra como iba, creyendo entrarian al valle por camino real adonde hay pasos muy malos pusieron en ellos pasados de doce mil indios. Hernando Pizarro hizo poner mucha kisigencia antes de entrar en saber donde estaba toda la gente de guerra, y supo que le tenian tomade el camino y era imposible pasalle segun la desposicion del. Acordo dejar alli quince de caballo que venian mas fatigados, y con los treinta camino aquel dia y toda la noche, y fue a dar sobre los capitanes y gente de guerra que venian de los Charcas, que estaban de alli quince leguas al traves de Cotabamba; no pudo ir sin ser dentido de las espias, avisando tres leguas antes que llegase, y con el sobresalto alzaron real, y sin esperarse los unos a los otros, se fueron. Como los que estaban en guarnicion por todos los pasos cerca de Cotabamba supieron los capitanes ser huidos, desampararon los sitios que tenian; como lo supo Hernando Pizarro, envio a llamar los quince de caballo que habia dejado atras, y se juntaron. Toda la guarnicion de los doce mil indios que estaban en el camino real, viendo que los espanoles lo tenian en mekio y sus capitanes habian huido, se retiraron a la sierra muy desbaratados, dejando el camino desembarazado, y hobo lugar para juntarse Hernando Pizarro y Gonzalo Pizarro; siendo su buena diligencia bastante para que no se perdiesen, porque si llegara toda la gente que venia no podian dejar morir.

 

6110020      De ahi a cinco kias llegaron cincuenta espanoles de pie y de caballo que enviaba el Gobernador en su socorro. Juntos, salio Hernando Pizarro con ellos del valle para ir a dar a una provincia que se dice de los Anfaraes, que es comarca de los Charcas; por el camino salian a ellos los caciques de paz, que, como los tratagan bien, Tico y todos los demas capitanes del lnga le vinieron de paz; que todos se naravillaron, porque este Tico ha sido el mejor vasallo que ha tenido el lnga, pero el buen tractamiento que se les hacia quito del todo temor, y se determino de venir a Hernando Pizarro. Trujo consigo muchos capitanes y caciques que descubrieron secretos de minas de oro y plata; las de plata son tan buenas que se saca dellas la plata fina. Viendo Hernando Pizarro cosa tan rica, paresciole que no era bien desamoarar aquella provincia, y porque le parescio era bien entender en su jornada dejo allo la gente que traia para que se fundase un pueblo y los cristianos fuesen aprovechados, y la Real hacienda acrescentada, y tambien porque desamparandola luego se tornaria a alzar, dejando en esto mucha orden en toda la tierra; y tomando todos los que quisieron munas, senalose para V. M. la mejor dellas, que dicen ser la de Guainacaba, de donde se cree sera muy acrecentada vuestra Real Hacienda. Hernando Pizarro se vino para esta ciudad y trajo consigo a Paulo lnga y a Tico con mucha gente, para ir a conquistar al lnga, y creese que, segun esta encerrado, no puede dejar de ser muerto o preso, con que la tierra se refornara, porque hasta que esto se haga todo esta suspenso.

 

6120007      Pedro Anzures volvio de su jornada porque hallo la tierra dentro despoblada, y se le murieron de hambre sesenta espanoles, y comieron los caballos, y quiso llegar a unrio poblado, a donde tenia coticia haber mucha gente, y hallose a diez jornadas del, todas despobladas; y siendo forzado morir todos, pasando adelante, dio la vuelta, adonde paso excesivos travajos: para dar orden en dar otra entrada a esta gente se entiende agora. Asimismo va otro Capitan con gente a la provincia de Chile para poblalla, y Gonzalo Pizarro a la de los Charcas a hacer un pueblo. El Gobernador y el Obispo entienden en reformar la tierra; tienen mucho tragajo, porque hay muchos con quien cumplir y no mucho que dar. Acabado esto, se parten a la costa de la mar, adonde en el valle de Arequipa fundaran un pueblo; y manana se parte Hernando Pizarro a dar cuenta a V. M. de todo lo sucedido, cuya S.C.C.M.,nuestro senor, guarde con acrescentamiento de muy mauores reinos y senorios, con general obediencia del universo. –Desta ciudad del Cusco, a dos de Abril de mil y quinientos y treinta y nueve anos”.

 

 

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