• A fin de promover el derecho a una Educación de Calidad y para Todos, la Ley General de Educación redefine y enriquece la Educación Básica Regular, la Educación Alternativa y la Educación Especial, en base al concepto de que el derecho a una educación de calidad se concreta tanto en el logro de un nivel óptimo de formación integral del estudiante, como en su incidencia favorable en los niveles social, cultural, político y económico del país.
Tal derecho supone el acceso de todos los peruanos al servicio educativo, lo que exige la gratuidad irrestricta de la oferta estatal en el sentido de que no se debe cobrar una pensión mensual.
• Esta modalidad educativa debe permitir la adquisición de competencias, conocimientos y valores indispensables para que todos los ciudadanos puedan participar en la vida cívica y comunitaria, en forma competente y responsable. Ello implica aprendizajes esenciales comunes a todos, así como la atención a la diversidad de los alumnos, lo que plantea exigencias complejas a la pedagogía y la política educativa.
• No debe extrañar que la Educación Básica sea revalorada por la Ley General de Educación, pues obedece a un consenso de las políticas educativas internacionales más importantes. Las demandas de una sociedad del conocimiento y la reducción de las brechas socioculturales que existen en los países, y entre ellos mismos, exigen una Educación Básica de Calidad.
Amplia atención, pero en circuitos de calidad diferentes
• Por la importancia de sus usuarios, la Educación Básica Regular es la columna vertebral del Sistema Educativo Nacional, pues atiende a casi 8 millones de estudiantes que acuden a instituciones educativas de gestión pública y privada. A pesar de este amplio universo, una política educativa y pedagógica no debe olvidar el déficit de cobertura existente en los niveles Inicial y Secundaria.
• El desafío más complejo está en revertir una situación que origina que la educación se expanda con inequidad, en circuitos diferenciados de calidad que se originan debido a factores como pobreza, discriminación cultural y lingüística, y discapacidad.
El Reglamento de la Educación Básica Regular
• Este reglamento ayuda a concretar la respuesta al desafío de la universalización de la educación con calidad y equidad, que la Ley General de Educación asume como una de sus prioridades. El reglamento enfatiza la necesidad de replantear la política educativa y, dentro de ella, la orientación pedagógica para reducir las desigualdades y el fracaso escolar. En consecuencia, se propone romper la rutina burocrática tradicional en los niveles regional y local, y asumir la práctica de la universalización de la educación con calidad y equidad, realizando el diagnóstico específico, formulando las metas y las medidas de compensación de las desigualdades.
• Un aspecto novedoso en relación a la legislación educativa pasada, es que el Reglamento de Educación Básica Regular consta de un conjunto de criterios y aspectos comunes a los tres niveles que la componen, (Arts. 1 al 41), aplicando de esta manera una acción articuladora, así como disposiciones especificas para la gestión de los niveles Inicial, (Arts. 42-58), Primaria (Arts. 59 al 73) y Secundaria ( Art. 74 la 86), a fin de valorar su funciones y características propias.
• Tanto en los aspectos comunes como en los específicos de cada nivel se resaltan las cuestiones pedagógicas, como la importancia de la Educación Inicial, la Educación Bilingüe-Intercultural, la Educación Inclusiva, la Educación para el Trabajo, la diversificación curricular y la evaluación permanente.

• A fin de promover el derecho a una Educación de Calidad y para Todos, la Ley General de Educación redefine y enriquece la Educación Básica Regular, la Educación Alternativa y la Educación Especial, en base al concepto de que el derecho a una educación de calidad se concreta tanto en el logro de un nivel óptimo de formación integral del estudiante, como en su incidencia favorable en los niveles social, cultural, político y económico del país.
Tal derecho supone el acceso de todos los peruanos al servicio educativo, lo que exige la gratuidad irrestricta de la oferta estatal en el sentido de que no se debe cobrar una pensión mensual.
• Esta modalidad educativa debe permitir la adquisición de competencias, conocimientos y valores indispensables para que todos los ciudadanos puedan participar en la vida cívica y comunitaria, en forma competente y responsable. Ello implica aprendizajes esenciales comunes a todos, así como la atención a la diversidad de los alumnos, lo que plantea exigencias complejas a la pedagogía y la política educativa.
• No debe extrañar que la Educación Básica sea revalorada por la Ley General de Educación, pues obedece a un consenso de las políticas educativas internacionales más importantes. Las demandas de una sociedad del conocimiento y la reducción de las brechas socioculturales que existen en los países, y entre ellos mismos, exigen una Educación Básica de Calidad.
Amplia atención, pero en circuitos de calidad diferentes
• Por la importancia de sus usuarios, la Educación Básica Regular es la columna vertebral del Sistema Educativo Nacional, pues atiende a casi 8 millones de estudiantes que acuden a instituciones educativas de gestión pública y privada. A pesar de este amplio universo, una política educativa y pedagógica no debe olvidar el déficit de cobertura existente en los niveles Inicial y Secundaria.
• El desafío más complejo está en revertir una situación que origina que la educación se expanda con inequidad, en circuitos diferenciados de calidad que se originan debido a factores como pobreza, discriminación cultural y lingüística, y discapacidad.
El Reglamento de la Educación Básica Regular
• Este reglamento ayuda a concretar la respuesta al desafío de la universalización de la educación con calidad y equidad, que la Ley General de Educación asume como una de sus prioridades. El reglamento enfatiza la necesidad de replantear la política educativa y, dentro de ella, la orientación pedagógica para reducir las desigualdades y el fracaso escolar. En consecuencia, se propone romper la rutina burocrática tradicional en los niveles regional y local, y asumir la práctica de la universalización de la educación con calidad y equidad, realizando el diagnóstico específico, formulando las metas y las medidas de compensación de las desigualdades.
• Un aspecto novedoso en relación a la legislación educativa pasada, es que el Reglamento de Educación Básica Regular consta de un conjunto de criterios y aspectos comunes a los tres niveles que la componen, (Arts. 1 al 41), aplicando de esta manera una acción articuladora, así como disposiciones especificas para la gestión de los niveles Inicial, (Arts. 42-58), Primaria (Arts. 59 al 73) y Secundaria ( Art. 74 la 86), a fin de valorar su funciones y características propias.
• Tanto en los aspectos comunes como en los específicos de cada nivel se resaltan las cuestiones pedagógicas, como la importancia de la Educación Inicial, la Educación Bilingüe-Intercultural, la Educación Inclusiva, la Educación para el Trabajo, la diversificación curricular y la evaluación permanente.

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