Son numerosos. No son solo los templos si no infinidades de accidentes naturales, cerros, cuevas, fuentes, llanuras, quebradas, etc. Residencia de los espíritus. Según polo de Ondegardo, solamente en el Cusco aparecen 340 adoratorios.

 

Es interesante comprobar que el mayor número de elementos corresponde a piedras, rocas y peñascos. La piedra así como las fuentes, aparecen muy relacionadas con lo sobrenatural. También ahí que mencionar como lugares sagrados los lagos y las lagunas. El lago de mayor veneración es el Titicaca, luego vienen los otros, ya en lo alto de las cordilleras como resultante de los deshielos ya en llanuras, siendo los primeros los más prestigiosos, pues hay muchas leyendas que los rodean de misterio. Luego vienen los paramos o despoblados donde se creía que se reunían los muertos.

 

Dice Avendaño que en la geografía religiosa  figuran las cuevas, las cumbres, las obras y ciertos peñacos en directa relación con los viajeros. Las primeras llamadas Machay eran temidas y de ellas se guardaban ofreciéndoles coca y maíz mascado. A las segundas, las jircas, se les ofrecía una soga trenzada de la paja ichu, con la mano izquierda y al revés las abras o apachetas (de apachec que ayuda a llevar la carga”) recibían como pago para que el viajero no se canse: maíz y coca mascada, plumas, hondas, viejas sandalias, piedras pequeñas que se apilonan hasta formar montículos por ultimo unos tornos o peñas situados al borde de los caminos tenían el nombre de tocanca o escupideras, por que recibían como ofrenda la saliva, a fin de que no les faltara agua ni se les secase la boca. A las Jircas les pedían que no los cogiera el alma suelta de los muertos.

 

Cuando pasan por una apacheta, no hablan por no enojar al viento no provocar la nevada. En lugares muy altos, donde la apacheta casi este sobre la nieve, solían ofrecer flechas ensangrentadas fragmentos de plata o de oro, algunos cabellos, cejas y pestañas. Las piedras formaban como altares en los que eran depósitos estas ofrendas.

Afirma también Avendaño que en las islas del litoral, donde se acumula el fertilizante que sirve de abono a la agricultura desde los más remotos tiempos, rendían culto al creador del guano. Desde tierra firme le llevaban ofrendas de conchas marinas (mullu), de polvos rojos (paria) y de akja (chicha). Con la cuales  creían halagar al Dios para que les diera licencia a fin de extraer el cotidiano abono.

 

Menudeaban también los adoratorios. Era adorado el cerro Carhuarasco (“nieve amarilla”). También se rendía culto al lucero de la mañana bajo el nombre de auquilla, llamando jarilla a la constelación de las siete cabritas. Algunas huacas eran representadas en la figura de llamas hechas de piedra o barro.

 

Es sabio que los incas de la región de Atun Rucanas eran los portadores de las andas del Inca y también veloces chasquis.

 

En la región de Collahuas, cerca de Vellilli. Existía un cerro con el nombre de Collahuata, que era su sacarina. Los collahuas se deformaban la cabeza para adaptarle un sombrero puntiagudo o chuco.

 

Los Cabanacolla creían descender del nevado Hualca Hualca. Deformaban la cabeza hacia lo ancho y chato, atando la con unas cuerdas blancas, para diferenciarse de los collahuas. Otros cerros nevados tenidos como huacas eran los collahuas. Otros cerros nevados tenidos como huacas eran los de Suquirpa. Apoquico, todos los nevados a los que ofrecían y figuras pequeñas de orto y plata. Cuando Tupac Inca Yupanqui los conquista después de haber derrotado a los acajes en la batalla de Llallahua. Los dividió en Hanan Sya, Urin Saya y repartió el ganado, dando le la mitad al culto el Sol y del Apu Illpa. Estaban también obligados a hacerles chacras de quinua, mañigua y papas y tener ropa de lana, cumbi y abasca. Les señalo tierras de maíz en los valles de Cochabamba y Caguari y en la costa de Arica y de Arequipa y sus productos eran juntados en depósitos, saliendo de allí parte de los mantenimientos de los soldados  que iban a los charcas. En Chuquiapu estaba la huaca llamada choqueguanca. Que querría decir. “Señor del oro que no mengua”, por que en esta región hubo muchas minas de oro. En torre (1657) se mociona como celebre adoratorio uno existente en un cerro entre Huamanchuco y Guadalgual. Eran objetos de culto de las tres cumbres de Apumahuaco, una de las cuales se denominaba Chaupiguanacu, la cual se manifestaba por grandes ruidos que hacian temblar la tierra. En un pueblo denominado Huailllan, de los indios pajes  y chilcas, estaban enterrados en la iglesia los ídolos de casmaca, Huarapampa y pichallana.

 

Como un dato curioso sobre reconquista religiosa realizada por los indígenas se cita el caso del indio aymara Hernando que catequiza para la antigua religión a los pueblos de Cavara, Gayllan, Canalla. Titihua y Apunco y al propio cacique de Cavara don Francisco Llapatayma. Esto ocurrió en 1598.

 

Santa Cruz Pachacuti relata que Manco Capac mando que casa provincia y cada pueblo expresasen de donde descendieron o de donde vinieron y que la respuesta fue que unos procedian de lagunas, otros de manantiales y de peñas vivías. Algunos cerros, algunos otros de quebradas con el nombre de pacariscas, y “la causa Pacarinin fue el Pacarischanchi. Luceis Canchas Omachun chiepa Paccariscan”.

 

En la región de Tiahuanaco recogió Calancha la general creencia de que en aquel lugar salio el primer progenitor de todos los pueblos y pudo observar que la mayoría adoración que rendían los habitantes del altiplano era a los cerros mas altos de compres nevadas, como el Illimani, Cullcachata y el Cacaaca, todos en Omasuyo. En el cerro de Pucarani encontró un ídolo de piedra de media vara en modo y traza de un ídolo colla.

 

Encontramos otro testimonio interesante en Polo de Ondegardo, quien cuanta el mito siguiente: después del diluvio salieron de una cueva que llaman Pacarectambo, a seis leguas del Cusco, tres o cuatro hombres “de donde se torno a multiplicar el mundo” y que este era el comienzo del Señorío de los Incas hasta el tiempo del Inca Yupanqui o Pachacuti.

 

En contraposición a este origen único, los demás pueblos para defender su autonomía crearon el mito de que después del diluvio en cada provincia habían salido personas para repoblarla, de las cuales descendía la gente de ella y en cada una señalaron el lugar de donde habían salido aquellos primeros hombres; y así como hacían los Incas sacrificios en aquella cueva de Pacarectambo, así los hacían cada provincia en el lugar respectivo.

 

Garcilazo traduce la palabra apachecta como derivada del verbo llevar, sin decir quien es, ni declarar que es lo que hace llevar, siendo su interpretación la siguiente: “Demos gracias a que estamos salvos al que hace llevar estas cargas, dándonos fuerzas u vigor para subir por cuestas tan ásperas como estas”. Y en efecto apacheta es en la parte alta de una cuesta donde los antiguos peruanos y los indios actuales la pronuncian. Y lo hacen por tres veces, acompañando su invocación con la ofrenda consistente en los pelos que se arrancan de las cejas y soplan hacia lo alto, en la coca mascada que extraen de la boca, en algún palillo o pajuelos o guijarros o un puñado de tierra que arrojan en un determinado lugar que por la acumulación de tales ofrendas se va convirtiendo en un montículo.

Santa Cruz Pachacuti atribuye a “un indio encantado” el haber establecido el rito de que todo pasajero al pasar junto a una apacheta depositara en ella piedras, coca mascada y que dijese: “Sayconiy caypitacqui pariyon coiñipas hinatac”. Agrega que le gacheta solía contestar “Enhorabuena”.

 

Después de estos numerosos lugares sagrados estan los edificios destinados al culto, que son los templos y los santuarios. La diferencia entre un templo y un santuario este en que el santuario es lugar de peregrinación. En la costa tenemos el santuario de Pachacamc, cuya nombre día se extendió por toda la zona central y aun a lugares de la sierra. En Lambayeque tenemos otro gran santuario, el de pacatnamu. En la costa sur, el ultimo lugar sagrado que podríamos llamar templo es el que se encuentra en Chincha, la gran huaca hoy llamada “centinela”. Mas al sur no hay restos de grandes edificios piramidales. Se puede decir que el límite Sur es Chincha, y desde allí hasta cerca de Piura se extiende la línea de pirámides grandes y pequeñas. Pacatnamu es un conjunto como de 60 pirámides. En Pachacamac también los hay, siendo la mayor aquella sobre la cual se levanto el Templo del Sol por los Incas. En el mismo valle de Lima son varias las pirámides que existieron y todavía quedan algunas, como la llama “Huanta Juliana” o las de Maringa, o la pirámide ya destruida en gran parte en el camino al Callao, la “Huaca Aramburu” y, por ultimo, la pirámide recién recubierta, próxima al campo de Amancaes, que es todo de piedra.

 

Muchos templos elegidos al Sol se levantaron en lugares de la sierra y costa del Perú, hasta donde llego el dominio de los Incas  hubo Templos del Sol, por que para consolidar el dominio político se construirá una fortaleza dentro de la cual había un templo, y muchas veces también un Acllahuasi, una guarnición militar y un tambo real o alojamiento del Inca. Se multiplicaban estos conjuntos político – religiosos a todo lo largo del Imperio incaico.

 

También ha debido existir templos correspondientes a antiguos cultos, de los cuales no quedan si no restos muy destruidos.

 

Los templos han sido siempre verdaderas obras de arte, y es así como el más exquisito desarrollo de la arquitectura se puede percibir a través de estos monumentos religiosos. El templo de Coricancha o Inti  – Huasi del Cusco es lo mas perfecto dentro de la arquitectura incaica. Este templo tenia comportamientos o capillas dedicadas a los dioses principales de la región oficial de los Incas. Este templo tenía comportamientos o capillas dedicadas a los dioses principales de la religión oficial de los Incas: el Sol,la Luna, la estrella Venus, la constelación de las siete cabrillas, el Rayo, y el Arco Iris. Estaban ubicados en la parte más alta de Coricancha y circundados por un muro que los separaba del resto del gran conjunto. Y así en todas las fases culturales del Antiguo Perú; es en los templos donde se esmérale artista. En esta revisión agregar que hubo lugares sagrados que eran templos abiertos sin techo, pero con una delimitación: muiros o pilares que se paraban el espacio profano del sacro. Estos son los que generalmente se conocen con el nombre de Calasaya (“piedras paradas”). Son hilaras de piedras que van formando un cuadrado o un rectángulo. La parte interior es la sagrada. Donde se realizan los ritos y ceremonias.

 

 

Aquí tenemos los más importantes:

  • CORICHANCHA,– Coricancha se deriva de las palabras quechua

CORI: oro y CANCHA: recinto.

Conocido como el Templo del Sol o recinto del Oro, donde se veneraba al dios Inti por tanto el lugar más importante y sagrado para los Incas. Y que esta dentro de lo que se conoce hoy como Convento de Santo Domingo. El tallado de las piedras es perfecto y estaba todo cubierto con laminas de oro derretido, obviamente ya no se puede ver nada de oro, todo fue saqueado y destruido por los conquistadores.

El centro religioso de Qosqo era el Coricancha y de él partían en todas direcciones unas líneas imaginarias que alineaban una sucesión de huacas y adoratorios. A estas líneas se les conocía por el nombre de CEQUE.

  • OLLANTAYTAMBO.- Se construyó Saqsaywaman con la finalidad de aventajar al Templo del Sol de la ciudad, Cieza de León indica que fue la “Casa Real del Sol”, Garcilaso dice que fue “…casa del Sol, de armas de guerra, como lo era el templo de oración y sacrificios”. Es evidente pues, que Saqsaywaman tuvo una función preponderantemente religiosa, razón por la que fue bastante bien resguardada. La confusión surge en 1536 cuando Manko Inka le dió una función bélica para luchar contra el invasor que había ocupado el centro de la ciudad; en este lugar Juan Pizarro (hermano de Francisco) recibió una pedrada en la cabeza que lo llevó a la tumba. En el asedio a Saqsaywaman también surgió un guerrero Quechua cuyo nombre según la tradición fue Qawide o Kullas (un anónimo orejón cuyo nombre hoy no importa) que defendió con increíble valentía la posición Inkásica, exaltada aún por los cronistas españoles.

Esta en las afueras del Cusco, en el Valle Sagrado, primero hay que llegar a Urubamba y luego tomar un autobús a estas ruinas que son realmente impresionantes. Aqui empezaran a ver si tienen suficiente físico para subir, toda la andenería, hay habitaciones, templos, en fin mucho que ver. EN la cima los vientos pueden llevarte si te descuidas: pero vale la pena porque puedes sentarte en la silla del Inca y ver todo majestuosamente.

  • SACSAYHUAMAN.- Se construyó Saqsaywaman con la finalidad de aventajar al Templo del Sol de la ciudad, Cieza de León indica que fue la “Casa Real del Sol”, Gracilazo dice que fue “…casa del Sol, de armas de guerra, como lo era el templo de oración y sacrificios”. Es evidente pues, que Saqsaywaman tuvo una función preponderantemente religiosa, razón por la que fue bastante bien resguardada. La confusión surge en 1536 cuando Manko Inka le dio una función bélica para luchar contra el invasor que había ocupado el centro de la ciudad; en este lugar Juan Pizarro (hermano de Francisco) recibió una pedrada en la cabeza que lo llevó a la tumba. En el asedio a Saqsaywaman también surgió un guerrero Quechua cuyo nombre según la tradición fue Qawide o Kullas (un anónimo orejón cuyo nombre hoy no importa) que defendió con increíble valentía la posición Inkásica, exaltada aún por los cronistas españoles.

Algunos creen que los tres bastiones representan los tres niveles del mundo religioso andino, empezando de abajo el Ukju Pacha, el Kay Pacha al medio y el Hanan Pacha en la parte superior, niveles que además se identifican con sus tres animales sagrados: el Amaru o Mach’aqway (serpiente), el Puma y el Kuntur (cóndor andino). Por la forma zigzagueante de los muros, muchos aducen además que representan al Dios Illapa que se constituye de tres elementos: el rayo, el trueno y el relámpago. Es posible que todos los elementos anteriores relacionados a su religión no sean excluyentes, al encontrarse interrelaciones divinas y con el conocimiento que “tres” fue un número cabalístico entre los quechuas.

·         KENKO.-conjunto arquitectónico construido alrededor de una gran roca (kenko, en quechua). Los incas consideraron que algunas rocas eran sagradas (huacas) pues les servían para las mediciones astronómicas. Por ello construyeron alrededor de este kenko un ushnu (altar). Rodeando el ushnu hay un muro de piedra semi-circular con un gran número de nichos que asemejan ser asientos en un anfiteatro desde donde se observaban las ceremonias ofrecidas a esta huaca.

·         TAMBOMACHAY Y LOS “CEQUE”.-La palabra Tambomachay proviene del quechu:

 thanpu = depósito y hospedaje y

machay = cueva.

Qosqo no era sólo la capital y centro político del Tawantinsuyu, era también el centro religioso. Por eso se decía que no había dentro de la ciudad y en sus alrededores fuente, montaña, laguna o paraje que no fuera adorado como huaca (dios).Tambomachay, cerca al Qosco, fue una huaca parte del primer ceque del Antisuyo Tambomachay era uno de estos adoratorios y formaba parte del primer ceque que se orientaba al antisuyu. Es una bellísima construcción de piedra donde destacan sus muros con nichos y una fuente de agua (paccha).

Las cuevas o machay en el antiguo Perú eran un lugar sagrado donde se ofrecían sacrificios y se enterraban a los muertos. La paccha (fuente de agua) le otorga a Tambomachay un sentido sagrado, más que un simple lugar para bañarse o aprovisionarse de agua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

·         PUCA PUCARÁ.-Su nombre significa:

 PUCA=rojo y

PUCARÁ=fortaleza.

Por su ubicación habría servido para defender la entrada al Qosqo desde Yucay, o quizá para proteger al inca cuando visitaba los muchos adoratorios que hay en la cercanía, como por ejemplo la importante huaca de Tambomachay. Tanto al interior como al exterior de sus murallas están las numerosas habitaciones para albergar al inca, su corte y la numerosa guardia que los protegía. Recinto en Puca Pucará, está parcialmente reconstruido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • CHINCHEROS.- Poblado de origen incaico que recibe la custodia del nevado Chicón y cuyo nombre se originaría en la voz quechua sinchi, que significa “hombre valiente”.

 

 

 

 

Chinchero es uno de los pocos lugares en donde se conserva la forma tradicional de comercio en los mercados denominada trueque.Chinchero se fundó en medio de las más hermosas campiñas con la finalidad de servir de lugar de descanso al inca Túpac Yupanqui. Allí ordenó erigir adoratorios, andenes y el gran palacio real en el año 1480. El conjunto de plataformas con edificaciones está ordenado en torno a dos plazas. Una plaza principal o gran plaza -la actual explanada de Capellanpampa- y la plaza del pueblo, ubicada a los pies de la iglesia. Franch sostiene, de manera hipotética, que tal vez ésta última tuvo un carácter cívico-militar. En la gran plaza se hallan tres edificios alineados en el lado sur y varias piedras finamente labradas de carácter ceremonial. Se trata de huacas que quizá representarían a los ancestros míticos de los ayllus.

 

  • TIPÓN.-Destacan por sus edificaciones pétreas, sus canales y sistemas de andenerías, TIPÓN, un complejo arqueológico en el que el agua discurre desde lo alto del “apu” Patachuán, por extensos canales de piedra labrados de origen inca. El torrente cristalino cae caprichosamente en unas pequeñas fuentes, en las que se habrían realizado rituales de veneración al líquido elemento.

 

 

  • MACHU PICCHU.-De origen religioso – militar,la Ciudadela de Machu Picchu estuvo cercada por una gran muralla de6 m de altura y1.8 m de ancho. Ahora bien, de acuerdo al arqueólogo Alfredo Valencia, Machu Picchu puede ser dividido en dos grandes partes: el sector urbano y el sector agrícola. Cada uno tiene a su vez dos sub-sectores -el occidental y el oriental- que se definen de acuerdo a su ubicación en la topografía.

 

Es indudable que machupicchu fue un centro de culto y ceremonias, con sus misteriosos altares y templos dedicados a las divinidades incas. No en vano llamada “la ciudad sagrada” fue construida para albergar una elite religiosa y militar de la época y sirvió como una morada para el Inca o para cualquier dignatario superior de la capital

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