En las zonas tropicales húmedas los agricultores migratorios pertenecen a tribus. Enla Amazoníay el sudeste asiático, estos agricultores se encuentran en desventaja porque las tribus son minorías en esas regiones y, por lo general, no tienen poder político ni una tenencia segura de la tierra. Se les califica como gente primitiva, destructiva y como un obstáculo para el progreso. En Africa todos pertenecen a una tribu, pero determinadas tribus pueden ser más poderosas o menos poderosas en su nación. El pertenecer a una tribu africana significa formar parte y no permanecer apartado de la gran colectividad. Los derechos de tenencia de la tierra varían según su anterior experiencia colonial o las actuales adjudicaciones de tierras. Pero, generalmente, y a diferencia de sus similares en el sudeste asiático y enla Amazonía, los agricultores africanos en las áreas tribales habrán tenido en el pasado, sino en el futuro, un usufructo bastante seguro de la tierra, si no la propiedad de la misma.

 

En estas tres regiones los agricultores migratorios están practicando un sistema de agricultura tradicional. Sus prácticas agrícolas son autóctonas, se han «originado en el pasado», «emplean productos propios y técnicas propias del lugar» y han «evolucionado hasta su estado actual como resultado de la interacción entre las condiciones culturales y ambientales de una región» (Gleissman 1985:57). Esto presupone que el agricultor tradicional forma parte de una comunidad, que ha residido en una región por muchos años (los suficientes para haber desarrollado un agroecosistema) y que utiliza recursos propios y no insumos importados (Padoch y de Jong 1987: 179, Padoch y Vayda 1983, Wilken 1972).

 

Su adaptación al entorno inmediato no significa que el agricultor no sea innovador y esté atado a métodos inmutables «provenientes de la experiencia individual y social» (Wilken 1973). Dicha interpretación hace caso omiso a la dinámica de adaptación de una comunidad a su medio ambiente, especialmente tratándose de los agricultores migratorios. Aunque cuentan con sus propios materiales y fuentes de energía y el conocimiento técnico de la comunidad, esto no significa que sean reacios a probar algo nuevo (Padoch y de Jong 1987). Ciertamente, ninguna «comunidad agrícola tradicional» está haciendo hoy lo que hizo antes otra generación. Una comunidad estable no es una comunidad estática, sino mas bien una que es capaz de adaptarse a nuevas condiciones. Estas comunidades no se debilitan con los cambios. En algunos casos, como la introducción de nuevos cultivos, pueden mejorar los sistemas de abastecimiento e incrementar la estabilidad de la comunidad.

fier�G t0���Lios de los recursos naturales, que transforman las «comunidades bióticas generalizadas en comunidades más especializadas» (Ruddle y Manshard 1981:75). En condiciones ambientales difíciles, el agricultor de corte y quema, de barbecho prolongado, ha sido capaz de desarrollar un agroecosistema que conserva su riqueza natural y logra la sustentabilidad.

 

 

En vez de definir la agricultura de corte y quema con una lista descriptiva, es más conveniente considerarla como un conjunto de estrategias para un agroecosistema que evolucionó en respuesta a determinadas condiciones ambientales. Su diversidad es muy valorada dado que los agricultores son conscientes de la necesaria correspondencia entre las variedades disponibles y los micrositios en sus campos de cultivo. La diversidad genética se mantiene mediante una combinación de selección natural y preferencia humana. La selección natural determina cuáles variedades podrán prosperar en un lugar húmedo, accidentado, durante un año lluvioso o un año seco, etc. La preferencia humana interviene por medio de decisiones sobre cuáles variedades se guardarán para semillas y cuáles se dejarán de utilizar.

 

Los agricultores experimentan; ensayan diferentes variedades de cultivos así como cultivos nuevos, y los prueban en diferentes condiciones (Johnson 1972; Manner 1981; Warner 1981). Pero existe el riesgo de que esa experimentación generalmente sea limitada y sólo comprometa un pequeño componente del agroecosistema; por ejemplo, plantando un nuevo cultivo, o una nueva variedad de un cultivo familiar en una pequeña parte de un terreno además de, y no en lugar de, las variedades más conocidas. Haciendo una analogía aparte con los bosques, aunque un simple cultivo o variedad de cultivos en un campo de alta diversidad pudiera no tener un área tan productiva como si se plantara un monocultivo, la diversidad de variedades y cultivos crea un sistema donde aun si algunos cultivos son atacados por plagas o enfermedades, otros sobrevivirán (Manner 1981).

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