El lugar del palacio de Ollantay no solo es solo destacado, ya que se halla en una serie de terrazas que dominan el risueño valle, sino que sus ruinas son todavía nítidas y algunas partes de ellas están casi intactas. Su plano era complejo, como lo verá el lector, y demuestra también que la arquitectura incaica no se arredraba, como se ha alegado, ante la tarea de erigir edificios de más de un piso.

De los varios grupos de terrazas hundidas construidas en el abanico aluvial del rio Patakancha, la más grande empieza al sur de la Plaza de Armas y desciende rápidamente hacia el río Urubamba. Este grupo de terrazas, denominadas El Callejón, conectan de manera directa al poblado con las ruinas de Q’ellu Raqay son un tributo al genio agrícola de ios incas. Junto con su arquitectura asociada, forman un enigmático complejo cuyo significado aún se desconoce.   .

EL CALLEJÓN

El Callejón tiene cerca de 700 metros de longitud, con una diferencia de altura de unos 50 metros (Fig. 4.2). Su forma y localización sugieren que este conjunto de terrazas ocupan un antiguo canal del rio Patakancha o, quizás, uno de sus ramales. El fondo del Callejón se encuentra entre 1 y 15 metros por debajo de la superficie de las terrazas circundantes y mide 60 metros de ancho en promedio.

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