¡Noticia en el Vaticano! Tenemos Papa Nuevo y ¡es de Estados Unidos!

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¡Amigos, amigas, no se lo van a creer! La noticia acaba de explotar y es de esas que hacen historia: ¡ya hay nuevo Papa! Y lo más fuerte de todo es que, por primera vez en dos mil años, el mero mero de la Iglesia Católica es un estadounidense. Sí, como lo oyen. Se trata del Cardenal Robert Prevost, que a partir de ahora será conocido como el Papa León XIV. ¡Qué fuerte!

La Fumata Blanca y las Primeras Palabras: ¡Habemus Papam!

Todo se desató el jueves, eran las 6:07 de la tarde allá en Roma, cuando de la famosa chimenea de la Capilla Sixtina empezó a salir ese humo blanco que todos esperábamos. ¡Uf, qué nervios! Esa es la señal, la que dice «¡listo, ya hay Papa!». Y poco después, el nuevo Papa León XIV, o sea, Robert Prevost, se asomó y sus primeras palabras fueron bien sencillas: «La paz sea con ustedes». Mientras, los cardenales que habían estado votando, pues imagínense, llenaron los balcones al lado del principal. Muchos, incluso algunos que sonaban como papables, se veían súper felices, saludando a la multitud.

¿Y Quién Es Este Nuevo Papa Americano?

Bueno, les cuento un poco. El Cardenal Robert Prevost tiene 69 años. Antes de esto, era un misionero que, fíjense, pasó gran parte de su carrera trabajando en Perú. ¡Sí, aquí cerquita! Además, estaba a cargo de una oficina bien importante en el Vaticano, la que se ocupa de los obispos. Y ahora, pues nada menos que Papa. El primer estadounidense en llegar a serlo. Una cosa es decirlo y otra es creérselo, ¿verdad?

Momentos de Tensión y Anécdotas Curiosas

Antes de salir al balcón, el nuevo Papa pasa por un cuartito que le dicen la «Sala de las Lágrimas». Y no es para menos, ¿eh? Imagínate el peso de la responsabilidad que se te viene encima en ese momento. Mientras, la gente en la plaza no paraba de gritar «¡Viva el Papa!», con una emoción que se sentía en el aire.

Y como en todo evento así, no faltan las historias curiosas. Por ejemplo, en el pueblo natal de uno de los cardenales que sonaba fuerte, Pietro Parolin, allá en Italia, unos amigos estaban brindando cuando vieron el humo blanco. Decían «¡Ojalá sea él!». Y de repente, ¡sonaron las campanas de la iglesia! Lo más raro es que el sacristán juró que él no había sido y que no sabía quién las tocó. «Un misterio», dijo. ¿Sería una señal? Quién sabe…

Hasta Donald Trump se enteró del humo. Cuando le preguntaron, dijo algo así como «Vi el humo, pero no he visto al Papa». Cortito y al pie.

Y una cosita tierna: un rato antes del humo blanco, dicen que vieron un polluelo de gaviota con su familia cerca de la chimenea. Justo cuando la mamá le daba de comer, ¡empezó a salir el humo! Casualidades de la vida, ¿no?

El Ambientazo en la Plaza de San Pedro

La plaza era una locura de gente. Los cardenales más mayores, los que ya no votan, salieron corriendo para ver. La Guardia Suiza, con sus uniformes tan llamativos, se puso en posición mientras las bandas militares tocaban los himnos. ¡Y más bandas celebrando! Cada vez que la música paraba, se oía un «¡Viva el Papa!» que retumbaba.

Todos con la mirada fija en el balcón principal, esperando el anuncio. La emoción era tremenda, gritos, ¡hasta aleluyas! Y no solo allí, ¿eh? En cuanto salió el humo blanco, las campanas de iglesias importantes en España, como la Sagrada Familia en Barcelona y la Almudena en Madrid, empezaron a sonar. Y claro, las de San Pedro también, ¡a todo dar!

La gente en la plaza estaba que no cabía de alegría. Unos súper conmovidos, otros emocionadísimos, aplaudiendo, ondeando banderas, sacando fotos con el celular. Monjas llorando de la emoción, sacerdotes haciéndose la señal de la cruz. Un momento de esos que se quedan grabados.

¿Cómo Funciona Esto de Elegir Papa?

Para los que no saben mucho del tema, el humo blanco significa que el elegido consiguió al menos 89 votos de los 133 cardenales que estaban en el cónclave. El nombre lo anuncian un poco después, cuando un cardenal dice la famosa frase en latín: «Habemus papam!» («¡Tenemos Papa!»). Luego dice el nombre de pila del ganador y el nombre que eligió como Papa. Y ya después, el nuevo Papa sale a dar su primera bendición.

Un dato: el Papa Francisco, que falleció hace poco a los 88, nombró a 108 de los cardenales que votaron esta vez. Y los fue eligiendo de todas partes del mundo, muchos de países en desarrollo, porque él quería una Iglesia más cercana a los pobres y que reflejara la diversidad de sus fieles. El último grupo lo nombró en diciembre de 2024, y 20 de ellos estaban ahora en el cónclave.

La espera, como se imaginan, fue intensa. Un seminarista polaco de 20 años, Kacper Michalak, decía: «Queremos un Papa cercano a la gente y a los jóvenes, que somos el futuro de la Iglesia».

Y esto de elegir Papa, ¿tarda mucho? Pues depende. El cónclave más largo del siglo XX duró cinco días, allá por 1922. El más corto, dos días, en 1939. Ahora, con 133 cardenales, se necesitaban 89 votos, o sea, dos tercios.

Los Estadounidenses en el Cónclave

Hablando de Estados Unidos, había 10 cardenales de allá con derecho a voto. Solo Italia tenía más. Y eran un grupo variado, ¿eh? Desde gente muy aliada a las ideas de Francisco, como el Cardenal McElroy, hasta otros más tradicionalistas y críticos, como el Cardenal Burke.

Expectativas y Tensiones: ¿Qué Iglesia Queremos?

Y es que había de todo en el ambiente. Muchos cardenales conservadores, que habían sido críticos con algunas cosas del Papa Francisco (como lo de la misa en latín, las bendiciones a parejas del mismo sexo o la comunión a divorciados vueltos a casar), pues seguro buscaban un sucesor más «ortodoxo».

Pero la gente de a pie, los que estaban en la plaza, tenían sus propias ideas. Un estudiante argentino, Pedro Deget, esperaba un Papa que siguiera la línea de Francisco de abrir la Iglesia al mundo. Otro, un fraile esloveno, el Padre Jan Dominik Bogataj, era más crítico y si hubiera podido votar, lo hubiera hecho por el Cardenal Pizzaballa de Jerusalén, porque lo veía con «ideas claras» y «ágil».

Rumores, Esperas y un «Auguri Doppio» Misterioso

Antes de que saliera el humo blanco, hubo momentos de incertidumbre. El miércoles por la noche y el jueves por la mañana, había salido humo negro. ¡Qué bajón para la gente que esperaba! Una señora italiana, Costanza Ranaldi, decía con paciencia: «Seguro necesitan más tiempo». Otra chica, Chiara Pironi, estaba decidida: «No me quiero perder ese momento», y pensaba volver a la plaza hasta que hubiera Papa.

Y como no podía faltar el chismecito vaticano, hubo un momento con un micrófono abierto que dio mucho que hablar. El Cardenal Re, que es el decano pero no vota por edad, le dijo «Auguri doppio» (algo así como «dobles felicidades») al Cardenal Parolin, que era uno de los favoritos. ¿Fue un saludo normal, un apoyo disimulado o qué? ¡Los italianos no paraban de especular! El mismo Cardenal Re había dicho antes que esperaba que para el jueves por la noche ya hubiera noticias.

Por cierto, hay un dicho italiano muy famoso que dice: «Quien entra al cónclave como Papa, sale como cardenal». Un recordatorio de que en estas elecciones nada está escrito y puede haber sorpresas.

¿Por Qué a Veces Tarda Tanto?

Eso de que saliera humo negro varias veces tiene su explicación. Primero, son un montón de cardenales, 133, de 70 países distintos. Y no todos hablan italiano fluidamente, lo que puede hacer más lento el proceso si se necesita traducir. Además, está el tiempo de la meditación que hacen antes de votar, y siempre existe la posibilidad de que alguna votación se tenga que repetir por algún error, como pasó en 2013.

Pero bueno, la espera terminó. El humo negro del miércoles por la noche, después de cuatro horas de que los cardenales se encerraran, y el del jueves por la mañana, dieron paso finalmente al humo blanco de la tarde. ¡Y el mundo católico ya tiene nuevo líder! Robert Prevost, León XIV. Una nueva etapa comienza. Habrá que ver qué nos depara.

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