En las cercanías del pueblo de Moche, a unos tres kilómetros de la ciudad de Trujillo, se encuen­tra la llamada Huaca del Sol, que es una formidable pirámide esca­lonada de más de 20 metros de altura, construida de adobes, cuyas inclinaciones trapezoidales se encuentran cada vez más gas­tadas por el intemperismo y más cubiertas por la arena.

Este colosal santuario, que se levanta en la arena en un lugar elevado como un gigantesco mirador sobre el valle de Moche, muestra sus millones de adobes recubiertos con una pasta arcillo­sa, que fueran pintados con colo­res que todavía es posible ver en algunas partes.

Es una plataforma cuadrangu- lar de 228 metros por 136, en cuyos lados se hallan cinco pelda­ños de 3 y 3.5 metros de altura cada uno. Encima de dicha plata­forma se yergue una pirámide de escalonada de unos 23 metros de altura, de modo que la altura total del santuario llega a 40 metros.

Un terraplén, que se prolonga hacia el Norte con una extensión de cerca de 90 metros por seis de ancho, conduce al misterioso santuario.

Hay muchas leyendas sobre fabulosos tesoros encontrados en esta huaca. Se cita que en 1535 Don Martín de Estete, que fuera Teniente Gobernador de Truji­llo, extrajo mucho oro “y una silla de oro con perlas que deshi­zo”.

Profundos boquerones que nadie ha penetrado todavía aguardan a los estudiosos y tien­tan a los buscadores de tesoros.

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