En la esquina formada por las calles General Morán y Ejerci­cios está situado este templo, que fue proyectado por Gaspar Báez, en 1573, y que en 1584 un terre­moto lo destruyó. 17 años des­pués, el jesuíta Diego Felipe ini­ció la reconstrucción. Tras nueva destrucción, la estructura actual data de 1650. En 1654, el cons­tructor Simón de Barrientes edi­ficó en piedra la portada lateral, dos bóvedas, dos capillas, la pared exterior de la iglesia y una escalera de la ante-sacristía al techo. Se cree que la obra cul­minó en 1698, pues esta fecha aparece esculpida en el pórtico.

La fachada de la Compañía es la obra que más destaca entre los demás templos. De estilo plate­resco mestizo, su tipo de estruc­tura es de dos pisos, muy común en las iglesias europeas de los siglos XVI y XVII.

El frontón es de estilo Español en adaptación original. En el pri­mer piso las columnas tienen grandes collares en zigzag, que continúan en el segundo piso en forma de espiral, culminadas tanto arriba com abajo por coro- na¿ de hojas.

En el lado izquierdo inferior, entre las columnas, hay un escu­do, dentro del cual se ha tallado las palabras “El Año”; y en el lado opuesto, en forma similar, “1698”. En los espacios planos y en los paneles ornamentales de los lados, el proyectista hizo volar su fantasía en un alarde de ornamentación estilizada de pámpanos y racimos de uvas, granadas, flores, pájaros y dispo­siciones heráldicas. Hay largas volutas y un querubín, cuyo cuerpo se forma de hojas en remolino. El friso lleva un pám­pano rampante con rosetas geo­métricas, ángeles y las letras “SD” “SF” “SI” (Sanctus Deus, Sanctus Fortis, Sanctus Inmorta- lis Misereri Nobis), tomadas de la misa del Viernes Santo.

En el centro superior destacan grandes flores cuadradas y rec­tangulares y el águila bicéfala de los Habsburgo. Sobre los frisos están los monogramas de Cristo, María y José Ei San Miguel del nicho del pedimento está circun­dando de ángeles. En los extre­mos de la ornamentación hay conchas y volutas clásicas mez­cladas con máscaras indígenas, cabezas de perfil y una cabeza india tocada con las largas plu­mas.

La portada lateral es más anti­gua y modesta, pues data del año 1654, cuando el constructor Simón Barrientes la inició. En el tímpano existe un relieve de San­tiago Matamoros, a quien está dedicada la iglesia, blandiendo una espada para matar a los moros que yacen tendidos bajo los cascos del caballo de batalla, que tiene la crin formada de ser­pientes. La figura de Santiago tiene el cuerpo de perfil y la cabeza de frente. Debajo de esta escultura hay dos sirenas aladas reclinadas a manera de guardia­nes.

El templo tiene una nave, dos alas laterales, un santuario y un coro alto. Todo el edificio es de sillar, con bóvedas de medio punto y medias columnas que sostienen la entabladura supe­rior. Hay tres retablos, cuadros coloniales de marcos dorados y tres altares barrocos y dorados, además de su hermoso púlpito que data de fines del siglo XVII.

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