En esta hermosa fotografía podemos apreciar a nuestro Patrón Santiago siendo llevado a la Catedral del Cusco para participar en la festividad del Corpus Christi cusqueño.

En la ciudad del Cusco años previos a la república, vivía en el distrito de Santiago una hermosa joven que respondía al nombre de Felicitas Arrisueño, encantadora joven cusqueña proveniente de un hogar muy conservador, Felicitas era la hermana menor y única mujer de 5 hermanos, su familia se dedicaba a la ganadería, actividad que les permitía vivir cómodamente y en agradecimiento a ello toda la familia Arrisueño participaba activamente de las celebraciones en honor al Patron Santiago cada 25 de Julio.

Era inicios del año 1781 y la parroquia de Santiago había quedado sin párroco pues el último había fallecido víctima del cansancio y la edad muy avanzada. Mientras llegaba el nuevo sacerdote los curas de las diferentes parroquias de la ciudad se turnaban para oficiar las misas en Santiago puesto que se desconocía cuando llegaría el nuevo encargado.
Don Genaro Arrisueño (patriarca de la familia) junto con su hijo mayor Alcides eran los responsables de realizar los viajes para llevar y traer el ganado que tenían que comercializar junto con un pequeño grupo de colaboradores, definitivamente estos viajes eran riesgosos puesto que en el camino estaban expuestos a peligros como el de ladrones, quizás animales salvajes o algo peor.

Era inicios del mes de Julio y ya los gritos de libertad en el país se habían dado por Tupac Amaru II, a consecuencia de ello habían muchos conflictos civiles en el territorio patrio, Don Genaro y Alcides Arrisueño no regresaban al Cusco después de su último viaje, había pasado ya mucho tiempo y las esperanzas de que esten vivos eran cada vez menores, esta situación afectaba emocionalmente a Felicitas quien se imaginaba lo peor y constantemente iba al templo de Santiago y con lágrimas en los ojos reclamaba el porqué había sido castigada con el sufrimiento, ni su padre ni su hermano habían cometido mal alguno en toda su vida.

PATRON SANTIAGO - Fotografía Moisés P.
PATRON SANTIAGO – Fotografía Moisés P.

Una de esas tardes mientras ella estaba dentro del templo vio un joven que daba los últimos retoques decorativos al Patron Santiago para el inicio de su novena, probablemente sería el hijo de alguna familia devota del patrón, era un joven que nunca antes había visto, un joven muy apuesto, ella miraba y contemplaba con cierta admiración el entusiasmo que tenia el joven de ver la imagen de Santiago impecable los días previos a su festividad. El muchacho no fue ajeno a la presencia de Felicitas y sin pena alguna se acercó a ella y le dijo “Noto lágrimas en tus ojos e imagino que el motivo por el cual estas aquí es para pedir un milagro verdad?” A lo que Felicitas no supo responder. El joven continuó diciendo “Nuestro patrón Santiago ha sido testigo del poder de Dios y por eso creo que has venido al lugar correcto, Dios es grande y veras que todo lo que le pides con FE te lo hará realidad, no hay nada imposible para ÉL”. Felicitas haciendo caso al joven entró en un estado de oración muy profundo y desde el fondo de su corazón pidió a Dios por el bienestar de su padre y hermano y haga posible también su pronto retorno.

A la mañana siguiente en casa de la familia Arrisueño un gran alboroto despertó a Felicitas, no entendía lo que pasaba, se levantó rápidamente y al salir de su habitación los ojos nuevamente se le llenaron de lagrimas pero esta vez las lagrimas eran de alegría puesto que su padre y hermano habían vuelto sanos y salvos, despues de darse cuenta que no era un sueño, la muchacha se dirigió inmediatamente al templo de Santiago a dar gracias por el milagro. De regreso a casa también pudo ver por la calle al joven que había visto dia antes a quien se acercó y no dudó en darle un abrazo muy fuerte y en agradecimiento e inundada de alegría le dio un beso en la mejilla, hecho que sonrojó al muchacho quien solo se limitó a decir “Me alegra verte feliz, definitivamente eres mas hermosa cuando una sonrisa enmarca tu rostro”.

Los días pasaron y el joven desconocido dijo llamarse Salvador, era un muchacho descendiente de una familia española y que recién había llegado al Cusco donde no tenía a nadie y poco a poco terminó cautivado por la dulzura y belleza de Felicitas a quien comenzó a frecuentar muy discretamente sin que la familia Arrisueño sepa de su existencia, lo único notorio era que la hija menor de la familia desbordaba felicidad. Salvador entregado a su instinto de joven enamorado llenaba de poemas y elogios a Felicitas, sin duda alguna se trataba de una pareja muy hermosa y que ambos recién comenzaban a experimentar los dulces juegos del amor, juegos que trajeron consigo un embarazo inesperado.

Definitivamente era una situación difícil de manejar, pero Felicitas estaba dispuesta a enfrentar la situación y compartir con su familia la dicha que ella sentía, pero fue Salvador quien se lo impedía puesto que el NO estaba de acuerdo en informar lo sucedido ni a sus padres ni a sus hermanos ni a nadie, mas por el contrario le propuso a Felicitas escapar muy lejos para que puedan comenzar una nueva vida en familia.

Felicitas no podía comprender la razón por la cual Salvador se negaba a hacer pública su relación, cada vez que tocaban el tema él se ponía muy nervioso e insistía en decir que tenía razones muy poderosas para que nadie se entere de lo sucedido y hasta con lágrimas en los ojos decía a Felicitas que por favor huyeran lejos puesto que el amor que él sentía era muy grande y estaba dispuesto a dejarlo todo para comenzar una nueva vida juntos y era capaz de entregar su propia vida por el bien de ella y de su bebé.

Felicitas regresó a casa con muchas interrogantes en la cabeza, «¿Olvidarme de la familia?», «¿Escapar con el amor de mi vida?», «¿Un nuevo comienzo?». Al ingresar a su casa, encontró a toda su familia reunida y se dio cuenta que era imposible alejarse de ellos, los amaba demasiado, inmediatamente regreso donde Salvador, pero sin darse cuenta que su hermano Danilo (el menor de los varones Arrisueño) la seguía sin que lo viera nadie. Una vez mas la pareja conversaba sobre la difícil situación que les tocó vivir. Viendo Salvador el sufrimiento de su amada, tuvo que confesar las razones por las que quería escapar junto a Felicitas sin que nadie lo sepa. Resultó que Salvador vino desde España para hacerse cargo de la parroquia de Santiago puesto que él era sacerdote y el primer dia que llegó a Cusco fue el dia que había conocido a Felicitas, quedando cautivado por ella NO se hizo anunciar ni comento a nadie el verdadero motivo por el cual estaba en esta ciudad. Es por ello que antes que el Obispado del Cusco se de cuenta de lo sucedido era mejor escapar lejos. Esta conversación llego a los oídos de Danilo quien inmediatamente corrió a casa y advirtió a Don Genaro y a sus hermanos que el muchacho que cortejaba a su hermana era sacerdote y estaba a punto de raptarla. Toda la familia Arrisueño salió al rescate de Felicitas y tomaron a Salvador como si fuera un delincuente atado de manos lo llevaron hasta el obispado donde a través de la Inquisición lo condenaron a la hoguera. La plazoleta de Santiago fue escenario de este acto tan terrible en presencia del pueblo cusqueño y de la familia Arrisueño.

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