LOS LOBOS MARINOS en la Reserva de Paracas

0
266

Entre el mar y la tierra se dis­tinguen orillas de roca inmóvil, las playas pedregosas y las playas arenosas en el litoral y las islas.

Las orillas de roca inmóvil que en la mayoría de los casos son de difícil acceso para el hombre, constituye en la actualidad el habitat del lobo marino fino (Arctocephalus sustralis) que no es visto con facilidad en otros ambientes.

En estas rocas anida también el pingüino (Sphenicus humbold- tii”) y sirven de descanso para aves como los piqueros, guana­yes y pelícanos.

En las orilas de roca inmóvil encuentra también una de sus áreas principales y preferidos un mamífero en franco retroceso, el gato marino o chinguno (Lutra felina) que exige estudios y pro­tección esmeradamente estructu­rados.

Las playas pedregosas, que en el área de la Reserva son bas­tante anchas, se caracterizan por poseer cantos rodados de color rojizo que les da un aspecto muy peculiar. En general estas playas son también de difícil acceso, estando presentes casi con exclu­sividad las aves marinas, algunas de las cuales buscan como ali­mento al cangrejito plomo (Pin- notherelia laevigata), que se escabulle huyendo apresurado de sus perseguidores.

En el territorio de la Reserva se tiene ubicadas siete loberías que se denominan: 1) Arrecifes de San Gallán; 2) Isla de San Gallán; 3) Punta Lechuzas; 4) Islote El Arquillo; 5) Islote Zára- te; 6) Punta Carretas y 7) Punta Quemada.

En el Km. 416 está el desvío a Ingenio, sobre la mano derecha. Este pueblo (10 Kms.) cuenta con restaurantes típicos y se pue­den adquirir los típicos alfajores y tortas de maíz.

Luego la carretera se lanza a cruzar la famosa pampa en la que se encuentran las Líneas y Geo- glifos de Nasca. A la altura del Km. 420 hay una pequeña torre al borde de la carretera que sirve de observatorio para tratar de contemplar aunque sea una pequeña parte de estos gigantes- eos dibujos que sólo se pueden apreciar debidamente desde el aire. (Ver: Cap. HISTORIA).

Dejar respuesta