Mas conocida como “Cuesta de la Amargura”, esta empinadísima cuesta de 200 peldaños hace honor a su nombre a que, por ahí en la época de la conquista, los españoles hacían que unos cuantos indios dejen rodar inmensas rocas que se sacaban de la fortaleza de Sacsayhuamán por orden de Francisco Pizarro, para ser empleadas en la construcción de la Catedral del Cuzco.

Algunos indios se encargaban de contener las enormes rocas soltadas desde lo alto de esta calle, los cuales sufrían accidentes muy duros, en algunos casos eran fatales y que por tal motivo le habrían puesto a la calle el nombre de “Mucchuicata”, que traducido al español significa “Cuesta de la Amargura”.

Cuenta Ángel Carreño, “las enormes piedras que rodaban por la cuesta eran contenidas a duras penas por decenas de indios armados de tranqueras, quedando muchos de ellos con los pies fracturados, porque los capataces españoles los hacían trabajar a palo y látigo desde la madrugada hasta el anochecer, dándoles un ardite (moneda de muy poco valor que hubo antiguamente en castilla) por las lágrimas y sufrimientos de los que eran sujetos los infelices indios” y es por esa razón tan justa que posteriormente esta cuesta se llamó “Cuesta de la Amargura” por tantos amargos momentos que tuvieron que pasar nuestros predecesores.

Sin embargo, Si eres Cusqueño los recuerdos más cercanos vienen a la mente, allá por 1999 cuando grupos de Jovencitos Bohemios se reunían en la mencionada cuesta a tararear las letras de la canción de moda, a encontrarse con el grupo del colegio, Quien corrió por aquella cuesta?

Actualmente 2017 es muy transitada por los Jovencitos que de lunes a viernes se dirigen al colegio Salesianos, En la fiesta del Intirraymi todos formamos parte de la procesión que sube por estas mismas gradas con dirección al complejo Arqueológico de Sacsayhuaman.
Como dice Ángel Carreño, “Cusco…. que bien se siente caminar por sus calles”.

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