Perú se suicidó

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    dijo:

    ¿Será que el populismo en nuestra América es más fuerte que la razón?


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    Hay países que se suicidan, Perú acaba de lanzarse por el balcón. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el pasado domingo, la mayoría de nuestros hermanos peruanos decidieron por opciones que, a falta de calificativo mejor, son muy curiosas. En primer lugar, con 29,3% del 75% de votos escrutados, resultó electo para continuar a la segunda vuelta el izquierdista nacionalista Ollanta Humala (nacional-socialismo ¡mal augurio!). El segundo lugar lo obtuvo, con 22,9% de los votos, Keiko Fujimori, heredera biológica y política de un reciente dictador y violador de Derechos Humanos.

    Sería un reduccionismo pretender que estos resultados se deben a causas superficiales, debe llamarnos a la reflexión el hecho de que un país que pareciera ir bien, con la tasa de crecimiento económico más alta y sostenida de toda América (incluyendo EEUU), decida dar un vuelco radical ¿Por qué? ¿Es que la riqueza no permeó a los sectores populares? ¿No hubo atención suficiente al asunto social? ¿Será que el populismo en nuestra América es más fuerte que la razón? ¿Por qué empieza a pasar en Perú lo que pasó en Venezuela?

    Los peruanos están ahora ante una grave amenaza de la democracia. Keiko Fujimori supone un regreso a la era de su padre, marcada por la corrupción, el control del Ejecutivo sobre el resto de los poderes públicos, la censura de la libertad de expresión, entre otros males de las dictaduras populistas de derecha. Humala es el resentimiento, la destrucción, la manipulación de la pobreza y la exclusión para hacerse con el poder. Pero Humala, además, es será una catástrofe para la economía. Sin duda alguna, los candidatos que perdieron eran infinitamente mejores, Alejandro Toledo tuvo una presidencia muy respetable y Kuczynski es un exitoso hombre público.

    ¡Qué vaina con las pasiones humanas! Los latinoamericanos no terminamos de entender que la política no es hablar bonito sino respetar y servir a la gente.

     

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