CUSCO: ENTRE VÍRGENES Y SICOSOCIALES

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En el país estamos acostumbrados al uso de las figuras religiosas en los asuntos políticos, como las vírgenes que lloraban para distraer la atención de cualquier escándalo en el periodo del fujimorismo, un manejo permanente de Vladimiro Montesinos para aprovechar el fervor popular por la virgen para implementar sus operativos políticos.
El Alcalde de Santiago no ha colocado las tres figuras de las vírgenes en la Plaza de Belén, en la vía de la Margen Derecha y en la carretera de salida del Cusco por el Barrio de Construcción Civil, porque repentinamente se ha convertido en fervoroso creyente de las mamachas; o escucho el clamor y reclamo de las feligresías que exigían dichas figuras de cemento para obrar milagros.
Parece que el Alcalde de Santiago y sus asesores muy aprendices de Montesinos, sabían perfectamente para qué colocaron las vírgenes, tenían como objetivo distraer y concentrar la atención de su población descontenta en otros asuntos y vaya que lo están logrando, por cuanto el debate que hay por estos días en el distrito e incluso en el Cusco, es que si la Virgen de Belén es pertinente que tenga sus monumentos o no a raíz de la sanción de la Dirección Desconcentrada de Cultura, que ha obligado a la gestión municipal a retirar dicha figura de cemento, porque atenta al paisaje urbano y cultural del Centro Histórico del Barrio de Santiago.
El debate y los argumentos en uno y otro sentido han poblado las líneas noticiosas; los partidarios del alcalde que esconden su discurso bajo el ropaje de la defensa de la iglesia y la Virgen Belén, frente a otro sector que basa su cuestionamiento en señalar que:
• El alcalde violenta el derecho constitucional de los ciudadanos al pretender imponer una religión por encima de otras, rompiendo el libre derecho que tenemos los peruanos en la profesión y creencia religiosa.
• Se ha utilizado los recursos del Estado Peruano para financiar una obra con clara intencionalidad religiosa e ideológica que es de carácter privado y particular; el SNIP prohíbe las inversiones de los recursos públicos en asuntos privados, configura el delito de malversación.
• La construcción de imágenes religiosas no son de carácter prioritario y urgente en un distrito que tiene altos índices de pobreza, desocupación, carencia de servicios básicos; la autoridad supuestamente “cristiana” no práctica en los hechos los principios de la caridad y solidaridad por los seres humanos, que preconiza la comunidad mariana.
Nadie está contra el derecho que tenemos todos los peruanos de profesar la religión que consideramos representa mejor el sentido de nuestra fe; pero hace mal la autoridad santiaguina en postergar los grandes problemas que aquejan a sus pobladores y distraer su responsabilidad construyendo vírgenes para dividir a su pueblo con claras intenciones políticas.
Si el alcalde tiene la intención de postular a la comuna provincial en las próximas elecciones no debería esperar el “milagro” de sus vírgenes, sino que debe preocuparse por ser una buena autoridad; porque ningún cusqueño elegiría a un alcalde incompetente que llenaría de armatostes de cemento a nuestro Centro Histórico que es Patrimonio de la Humanidad.

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